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Giorgio Parisi, Nobel de Física: "Mi método es como un nuevo par de gafas, ves cosas que antes no veías"

El científico italiano comparte el galardón del 2021 con el japonés Syukuro Manabe y el alemán Klaus Hasselmann

Retrato del científico Giorgio Parisi, nuevo Nobel de Física

Retrato del científico Giorgio Parisi, nuevo Nobel de Física / EFE / MASSIMO PERCOSSI

Irene Savio

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“Hola, disculpe la demora. Ha sido otro día caótico”. Y al contestar esto el físico italiano Giorgio Parisi (Roma, 1948) suelta una voz algo eufórica, algo irónica. Al fin y al cabo, hoy, cuando lo entrevistamos, su nombre ya ha dado vuelta al mundo por haber ganado —junto con Syukuro Manabe y Klaus Hasselmann— el premio Nobel por la Física. Y una de las razones —en las 17 páginas que recibió del prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo—, ha sido paradójicamente esa: su contribución a la comprensión de los llamados sistemas complejos. Sistemas, estos, que se comportan de forma aparentemente caótica y desordenada, pero que, como Parisi primero descubrió hace cuatro décadas, también siguen patrones que pueden servir de guías para comprender lo que no entendemos de la naturaleza y, más en general, del mundo en el que vivimos. Unas teorías a las que Parisi llegó estudiando los 'vidrios de espín', y que luego le han permitido de bucear eclécticamente en el análisis de fenómenos muy diversos, como demuestran sus trabajos sobre el comportamiento de los pájaros al volar en bandadas —"no hay un jefe que manda", y es "la interacción entre individuos que determina la ruta" --, hasta el clima. 

-¿Ha dormido en estas horas? Sí, sí. He dormido, aunque no muy bien. 

-En la Universidad La Sapienza de Roma, donde es catedrático, lo recibieron con coros, como los que suelen escucharse en los estadios de fútbol. Me puse muy contento. 

-¿Se lo esperaba? No. Me esperaba un aplauso. Solo eso. Tal vez se deba a que estamos saliendo del Covid y por eso nos emocionamos más. 

-Usted ganó muchos premios. ¿Qué significado tiene el Nobel? El Nobel es el punto de llegada de cualquier carrera, porque después ya no te dan premios. En cualquier caso, es muy importante.

-Dijo que el premio es una buena noticia para la inteligencia artificial. Me refería a mis estudios sobre los sistemas desordenados, en los que se basaron los primeros trabajos sobre las redes neuronales de los años 80 [del siglo pasado]. Aquel fue un periodo en el que había un gran intercambio de métodos e ideas entre los que trabajaban sobre las redes neuronales y la Física que estudia los sistemas desordenados. Esto ha continuado hasta el día de hoy, ya que las redes neuronales son un pilar de la inteligencia artificial moderna. Hablo del 'deep learning'  que no es otra cosa que redes neuronales artificiales que funcionan con trucos y cálculos que hasta hace 40 años eran impensables.

-Si lo entendí bien, le dieron el Nobel por poner orden en el desorden, es decir, por sus métodos para describir y prever los sistemas complejos y sus comportamiento a largo plazo. Más que de previsiones hablaría de comprensión, que es la etapa anterior. Son dos fases distintas, teniendo en cuenta que a veces no es tan obvio que la comprensión sea correcta o no. Dicho esto, sí, el premio es por haber elaborado una teoría sobre los sistemas complejos en el ámbito de la Física, una teoría que luego pudo ser aplicada a sistemas no estrictamente biológicos.

-¿Es cierto que su método es usado hoy en las matemáticas, en la inteligencia artificial, e incluso para comprender las turbulencias de los mercados financieros o el vuelo de los pájaros? Algunas ideas básicas pueden llevar a comprender esos fenómenos. Mi teoría es como un nuevo par de gafas; con ella ves cosas que antes no se veían. Pero sí, por ejemplo, en Francia hay un físico que se llama Jean-Philippe Bouchaud que fundó una empresa que usa algunas de mis teorías, y las de otros, en el sector de las finanzas.

¿Y esto por qué es posible? Porque una de las ideas fundamentales es que los sistemas que son desordenados, que no son regulares, y en los que hay cierta casualidad, tienen propiedades distintas de los otros y que, por eso, teniendo en cuenta estas diferencias, se logra entender lo que acontece.

-¿Cómo se apasionó por los sistemas complejos? De manera casual. Estudiaba un asunto completamente distinto, cuando incurrí en un método que era evidentemente equivocado. Aun así, tardamos años en entender que era un sistema complejo.

-¿Cómo empezó todo? Empecé a trabajar en los 'vidrios de espín' en la Navidad de 1978. Lo recuerdo perfectamente. En esa época no usábamos internet y me fotocopié una serie de trabajos para estudiarlos durante las vacaciones. Y luego empecé a reflexionar sobre el argumento. En esa época trabajaba en un laboratorio de la Universidad de Frascati, cerca de Roma, donde no solo hacen un excelente vino blanco, si no también donde hay un acelerador de física de las partículas. 

-¿Qué opina de los otros dos ganadores del Nobel, Manabe y Hasselmann? Han trabajado principalmente sobre el clima, sobre el cambio climático; en su momento, introdujeron modelos cuantitativos muy detallados a través de los que se empezó a considerar la temperatura de la tierra. Hoy estamos en una fase mucho más avanzada. Por ejemplo, un problema científico muy complejo [en el futuro] será el de comprender cuánto dióxido de carbono es absorbido por los océanos. No está claro al 100% aún por qué los océanos absorben estas cantidades, hay teorías, pero hay que entenderlo mejor, también para saber cómo esto afecta la temperatura de la tierra.

-También su trabajo ha sido considerado relevante para el estudio de la crisis climática.  Esto es interesante, se debe a que me ocupé de las grandes glaciaciones, cambios climáticos catastróficos de hasta 10 grados de temperatura. Hoy estamos todos preocupados por la subida de un grado, dos grados, imagínese qué ocurrió en este planeta con ese desplome de temperaturas en un período relativamente corto. Por ello traté de explicar las glaciaciones teniendo en cuenta la cantidad de radiaciones solares que recibe la Tierra. 

-¿A qué se dedicará en el futuro? Tengo que reflexionar. Pero mi objetivo es afinar lo que ya he estado estudiando, las ecuaciones existentes, para que sean más precisas.

-¿Es suficiente el dinero que se invierte en la investigación en Europa? Conozco mejor el caso de Italia, que se coloca en los últimos puestos por inversiones en este sector. Dicho esto, existía en los 90 una propuesta del entonces presidente de la Comisión Europea Jacques Delors para no calcular el déficit europeo añadiendo los gastos asociados con la investigación. Era una propuesta muy inteligente, que ayudaría mucho al mundo de la investigación europeo, pero que no ha sido llevada adelante.

-La última pregunta, ¿es verdad que le gusta bailar? Sí, mucho. Sé bailar todas las principales danzas griegas tradicionales, y en estos últimos años me he acercado a los bailes de pareja latinoamericanos, por ejemplo, el forró. Ocupa mi cerebro de otra manera.