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AVANCE EDITORIAL

Ser humano en plena "crisis global"

¿Cómo se enfrentará nuestra especie a la crisis ecológica y al impacto de la eclosión tecnológica?

El filósofo de la ciencia Jordi Pigem reflexiona sobre estas cuestiones en su nuevo libro

Jordi Pigem

Ángeles o robots. La interioridad humana en la sociedad hipertecnológica de Jordi Pigem (Fragmenta Editorial, 2018)

Ángeles o robots. La interioridad humana en la sociedad hipertecnológica de Jordi Pigem (Fragmenta Editorial, 2018)

Fragmento de "Ángeles o robots. La interioridad humana en la sociedad hipertecnológica" de Jordi Pigem (Fragmenta Editorial, 2018)

Selección a cargo de Valentina Raffio.

Lea aquí los otros Avances de Ciencia de El Periódico.

PREFACIO

Vivimos en un mundo con retos y oportunidades sinprecedentes, pero no parece que estemos a la altura de las circunstancias. ¿Adónde nos está llevando la eclosión de nuevas tecnologías? ¿Siempre hacia el progreso, o a veces hacia un laberinto deshumanizador? Mientras el equilibrio ecológico y la cohesión social van deteriorándose a nuestro alrededor, ¿no está cambiando algo en la condición humana?

Inicialmente, el núcleo de esta obra era un comentario a la encíclica Laudato si’ (Alabado seas) del papa Francisco, publicada en junio del 2015. Encontré en ella una honestidad y un coraje que se pueden resumir en su invitación a «mirar la realidad con sinceridad». Si miramos la realidad con sinceridad, veremos que estamos en una situación insólita, sobre todo a causa de lo que la encíclica identifica como «el problema principal», el paradigma tecnocrático que medra bajo el materialismo y el nihilismo contemporáneos.

En torno a Laudato si’ sitúo a diversos autores críticos con el rumbo que está tomando el mundo. En un primer círculo concéntrico alrededor de la encíclica se encuentra el filósofo y teólogo católico alemán, de origen italiano, Romano Guardini (1885-1968), y el filósofo y teólogo católico catalán, de origen índico, Raimon Panikkar (1918-2010). Laudato si’ cita a Guardini más que a cualquier otro autor que no haya sido pontífice y en su día Jorge Bergoglio quiso hacer en Alemania una tesis doctoral sobre él, nunca terminada; Guardini, por tanto, es un interlocutor esencial para una reflexión en profundidad sobre las implicaciones de la encíclica. En el caso de Panikkar, se trata de un pensador cuya obra y cuya persona tuve ocasión de conocer en profundidad, y, como veremos, su pensamiento entronca de múltiples maneras con el contenido de Laudato si’.

"La obra se convierte en una reflexión más amplia sobre la condición humana en nuestros días bajo el impacto de la crisis ecológica, de la crisis de los horizontes tradicionales de progreso y del impacto de la eclosión tecnológica en nuestra experiencia del mundo"

Jordi Pigem

"Ángeles o robots" (Fragmenta Editorial, 2018)

A partir de ahí la obra se convierte en una reflexión más amplia sobre la condición humana en nuestros días bajo el impacto de la crisis ecológica, de la crisis de los horizontes tradicionales de progreso y del impacto de la eclosión tecnológica en nuestra experiencia del mundo. En dicha reflexión incorporo otras tradiciones espirituales (budista, musulmana y ortodoxa), así como las perspectivas de diversos filósofos

(Hubert Dreyfus, Martin Heidegger, Ivan Illich, Charles Taylor) y de autores que hablan desde la perspectiva tecnológica (como el pionero de la realidad virtual Jaron Lanier), psicológica (Daniel Goleman) o sociológica (Zygmunt Bauman). Son voces que ayudan a expresar la condición humana contemporánea.

(...)

UNA SITUACIÓN SIN PRECEDENTES

1. MIRAR LA REALIDAD CON SINCERIDAD

Laudato si’ afirma que el mundo se encuentra hoy en una situación insostenible. Nuestro «contexto actual» tiene algo «de inédito para la historia de la humanidad». Si somos lo bastante valientes como para ser receptivos, podemos sentir un «gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo» porque nunca habíamos «maltratado y lastimado tanto nuestra casa común como en los últimos dos siglos»: "La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida [...]. Sin embargo, parecen advertirse síntomas de un punto de quiebre [...]. Más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista".

"Más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista"

Jordi Pigem

Ángeles o robots" (Fragmenta Editorial, 2018)

A mediados del siglo xx, el filósofo Romano Guardini reconocía que «desde Hiroshima sabemos que vivimos al borde del desastre, y que ahí seguiremos mientras perdure la historia» (ENM 170 [243]). En dos obras cruciales, Das Ende der Neuzeit [‘El final de la era moderna’] y Die Macht [‘El poder’], Guardini se muestra especialmente preocupado porel peligro que genera el constante aumento de nuestro poder sobre el mundo y sobre los demás: "La ciencia y la técnica han puesto a nuestro alcance las energías tanto de la naturaleza como del ser humano de un modo que pueden tener lugar catástrofes —agudas y crónicas— de dimensiones incalculables. Con todo el derecho del mundo se puede decir que a partir de ahora empieza un nuevo período de la historia. A partir de ahora y para siempre, el ser humano vivirá al borde de un peligro que crece siempre más y que afecta al conjunto de su existencia. (ENM 76 [101])".

Guardini se apoya en una reflexión de Jean Gebser: "La crisis de nuestro tiempo y de nuestro mundo [...] parece precipitarse hacia un acontecimiento que, visto desde nuestra perspectiva, solo se puede describir con la expresión «catástrofe global». [...] Y nosotros deberíamos tener presente, con la obligada sobriedad, que hasta ese acontecimiento tan solo nos quedan unas décadas. Este plazo lo determina el incremento de las posibilidades técnicas, que es directamente proporcional a la disminución de la conciencia responsable del hombre. (ENM 147-148 [219])".

A esta situación, que Jean Gebser ya describe como «una crisis mundial y una crisis de la humanidad», se ha sumado desde entonces un incremento exacerbado de los retos ecológicos y sociales. En lo que respecta a los retos ecológicos, la encíclica menciona la «gravedad de la crisis ecológica», que incluye «el aumento de eventos meteorológicos extremos» y la «destrucción sin precedentes de los ecosistemas» . Por su parte, el filósofo musulmán Seyyed Hossein Nasr afirmaba ya a finales del siglo xx que la crisis ecológica «es de la más extrema urgencia y gravedad, y quien se desentiende de ella simplemente se autoengaña o sueña despierto».

"En lo que respecta a los retos ecológicos, la encíclica menciona la «gravedad de la crisis ecológica», que incluye «el aumento de eventos meteorológicos extremos» y la «destrucción sin precedentes de los ecosistemas»"

Jordi Pigem

Ángeles o robots" (Fragmenta Editorial, 2018)

En lo que respecta a los retos sociales, podemos preguntarnos «qué significa el mandamiento “no matarás” cuando “un veinte por ciento de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir”». En el mundo de hoy «algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, osten tan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar». Un informe de Oxfam International constató en el 2016 que «la crisis de las desigualdades globales está alcanzando nuevos extremos» y que el 1 % más rico de la población mundial ya posee más que el 99 % que somos todos nosotros

Dicho con palabras de Laudato si’: "Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones. La humanidad del período post-industrial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia".

La perspectiva que presenta el papa Francisco no es de ningún modo minoritaria, al menos entre quienes hacen el esfuerzo de «mirar la realidad con sinceridad». Ya en 1992, una declaración promovida por la Union of Concerned Scientists y firmada por mil setecientos científicos de primera línea, incluidos la mayoría de los premios nobeles de ciencia que había en aquel momento, advertía que si no hacemos un drástico cambio de rumbo, la Tierra acabaría siendo «incapaz de sostener la vida en la forma que hoy la conocemos». Por su parte, el Bulletin of the Atomic Scientists, una organización de científicos independientes fundada en 1945 por miembros del Proyecto Manhattan que decidieron «no desentenderse de las consecuencias de su trabajo», utiliza desde entonces un doomsday clock (‘reloj del final de los tiempos’) para indicar de manera simbólica lo cerca que estamos de una catástrofe global. En el peor momento de la Guerra Fría, este reloj se situó a solo 2 minutos de la catástrofe global, mientras que en 1991, con el final oficial de la Guerra Fría, se situaba a 17 minutos del final. Desde entonces, sin embargo, las manecillas de este reloj simbólico han ido indicando una situación cada vez más preocupante: se situó a 7 minutos de la medianoche en el 2002 y a 5 minutos en el 2012. En el 2016 estaba (por primera vez desde 1984) a solo 3 minutos de la catástrofe, y en enero del 2018, debido al impacto combinado del cambio climático, la eclosión tecnológica y la amenaza nuclear, se situó a solo 2 minutos.

"En el 2016 estaba (por primera vez desde 1984) a solo 3 minutos de la catástrofe, y en enero del 2018, debido al impacto combinado del cambio climático, la eclosión tecnológica y la amenaza nuclear, se situó a solo 2 minutos"

Jordi Pigem

Ángeles o robots" (Fragmenta Editorial, 2018)

El científico más prestigioso de los últimos años, Stephen Hawking, afirmaba en una entrevista en el 2010 que «la humanidad corre el peligro de autodestruirse debido a nuestra codicia y estupidez». En el 2016, con el mismo entrevistador, Hawking reconocía que las cosas no habían mejorado, sino al contrario: «La contaminación del aire ha aumentado un 8 por ciento en los últimos cinco años. Más del 80 por ciento de los habitantes de áreas urbanas se exponen a niveles peligrosos de contaminación del aire». Hawking se mos traba especialmente preocupado por las emisiones de dióxido de carbono y por el poder creciente de la (mal llamada) «inteligencia artificial», sobre todo en lo que respecta a sus aplicaciones militares.

Por su parte, el célebre sociólogo Zygmunt Bauman (fallecido, como Hawking, mientras se preparaban estas páginas) señalaba que necesitamos «una revisión y un replanteamiento radical de nuestra manera de vivir y de los valores que la guían» si queremos «evitar la catástrofe». Ello nos interpela de manera profunda. Un sistema que por su propia naturaleza incrementa las desigualdades sociales y reduce la diversidad de la vida sobre la Tierra es lo contrario de lo que necesitamos.