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POLÉMICA EN EL MUNDO UNIVERSITARIO

Tres académicos dejan en evidencia a revistas especializadas publicando 20 artículos falsos

Tres académicos desvelan que llevan un año publicando falsos artículos sobre género, raza y sexualidad

Su objetivo era desafiar unos estudios que, según ellos, "están corrompiendo la investigación académica"

Valentina Raffio

Helen Pluckrose y James A. Lindsay, dos de los investigadores que han llevado a cabo el plan

Helen Pluckrose y James A. Lindsay, dos de los investigadores que han llevado a cabo el plan

Los estudios humanísticos acaban de recibir un golpe en sus entrañas y, por lo que parece, muy pocos se han dado cuenta. Hace poco más de una semana, Helen PluckroseJames A. Lindsay y Peter Boghossian revelaron que llevaban un año publicando falsos artículos académicos en prestigiosas revistas dedicadas a lo que ellos mismos bautizaron como "estudios basados en la queja" (grievance studies, en inglés) en los que se trataban cuestiones de géneroraza o sexualidad.

Según relataron los impulsores de esta maquiavélica iniciativa, su trabajo consistió en crear artículos "intencionadamente incorrectos" pero con una potente carga ideológica y, a partir de ahí, esperar a ver si alguien se percataba del bulo. Un ejercicio de rigor y credibilidad que, de acuerdo con Pluckrose, Lindsay y Boghossian, estas prestigiosas revistas no han superado. 

De los 20 artículos creados con este propósito; siete consiguieron superar la barrera de algunas de las revistas académicas de referencia del sector, siete más todavía estaban en proceso de revisión en el momento de revelación del bulo y solo seis fueron rechazados por las revistas. Entre los papers publicados podemos encontrar desde un artículo argumentado que "los parques de perros son un lugar para estudiar cómo los humanos reaccionan a una violación perruna" a otro en el que se planteaba "el uso de juguetes sexuales para desafiar la masculinidad heterosexual y la transfobia".

La historia de una estafa

"Emprendimos este proyecto para estudiar, comprender y exponer la realidad de estos 'estudios basados en la queja', que están corrompiendo la investigación académica", exponen los académicos. El relato de este retorcido plan ha quedado recogido en un extenso artículo publicado en la revista 'Areo' y en una serie de minidocumentales colgados en Youtube. En estos, Pluckrose, Lindsay y Boghossian relatan paso a paso sus intenciones, metodología y resultados en los que, según argumentan ellos mismos, quedaría expuesta la corrupción del sistema de revistas académicas y el conflicto ideológico intrínseco a estos nuevos campos de estudio. 

Sus artículos "intencionalmente incorrectos" no tan solo habían superado la barrera de la revisión por pares (peer review, mecanismo de control de calidad en el que académicos expertos en el área de conocimiento evalúan el contenido) sino que, en algunos casos, se habían convertido en escritos de referencia en el sector de los estudios de género, raza y sexualidad.

¿Pero qué pretendían demostrar con todo esto? Lindsay argumenta que, contrariamente a lo que se podría pensar, ellos defienden que los estudios de género, raza y sexualidad sí que son importantes. El problema sería cómo se están estudiando ahora mismo. "Se ha desarrollado una cultura en la que solo ciertas conclusiones están permitidas, como que el privilegio blanco y la masculinidad son de por sí problemáticas. Lo que nos preocupa es que en estos campos se pongan las quejas sociales por encima de la verdad objetiva", explican estos académicos.

Un nuevo 'caso Sokal'

El eco de esta nueva estafa intelectual rápidamente acabó por impregnar las páginas de periódicos estadounidenses como 'The New York Times' y 'The Wall Street Journal'. Pluckrose, Lindsay y Boghossian habían logrado su cometido: llamar la atención sobre un área de estudios que, según estos académicos, se está expandiendo "sin control" en las universidades americanas. De ahí que muchos hayan comparado este nuevo desafío a las humanidades con el famoso 'caso Sokal', en el que el físico americano publicó un artículo pseudocientífico en una revista postmoderna para mostrar su preocupación por la difusión de estas ideas en el ámbito de las humanidades.

¿Pero es este Grievance studies affair lo mismo? "A diferencia de lo que ocurrió con Sokal, el caso de estos tres académicos se presenta de manera muy cautivadora pero ambigua. Sus argumentos se presentan de manera despectiva y parece que el montaje de su plan busca convertirlos en una especie de estrellas mediáticas", explica Daniele Cozzoli, profesor de Historia de la Ciencia en la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

"El problema es que atacan de manera generalizada el trabajo de los académicos que trabajan seriamente en estos campos con el objetivo de crear un impacto en la opinión pública. Por lo que parece, su intención es quejarse de la degeneración de este tipo de estudios, pero no acaba de quedar claro hacia quién va dirigida la queja y qué modelo alternativo proponen", añade el historiador de la ciencia.

"Pero más allá de esto, este escándalo ha conseguido llamar la atención sobre un tema: la proliferación de los mismos puntos de vista en la academia americana y la dificultad de discernir estudios serios en estos campos. Es decir, una cosa son los estudios postcoloniales y otra muy diferente es crear una revista que se llame 'Fat Studies'…", concluye Cozzoli.

Algunos de los falsos artículos publicados

1. Cultura de la violación perruna

Tesis: los parques para perros son espacios en los que se perpetua una "cultura de violación canina" y  una "opresión sistémica hacia los perros". Y es por eso que estos lugares pueden servir para medir las actitudes humanas hacia ambos problemas. Esto proporcionaría información para educar a los hombres sobre la violencia sexual y el fanatismo a los que son propensos. 
Propósito: ver si las revistas especializadas en geografía feminista aceptarían un estudio basado en argumentos ridículos.

2. Juguetes sexuales para machistas y tránsfobos

Tesis: que es sospechoso que los hombres rara vez se autopenetren usando juguetes sexuales, y que esto probablemente se deba al miedo a ser considerados homosexuales (homohysteria) y al fanatismo contra las personas trans (transfobia). A partir de ahí, el artículo propone promover el erotismo anal penetrante para disminuir la transfobia y aumentar los valores feministas entre los hombres.
Propósito: ver si las revistas aceptarían argumentos absurdos que apoyan unas afirmaciones infalsificables sobre elecciones sexuales libres. 

3. Un marco teórico para el culturismo gordo

Tesis: las normas culturales opresivas son las que hacen que la sociedad considere admirable tan solo la construcción del músculo, mientras que la grasa no merece tal reconocimiento. De ahí que sectores como el culturismo y el activismo podrían beneficiarse al incluir y exhibir cuerpos gordos.  
Propósito: ver si las revistas aceptarían argumentos absurdos y peligrosos para la salud, siempre y que estos sean acordes a los argumentos constructivistas culturales sobre la positividad corporal y la gordofobia.

4. Por qué los hombres acuden a restaurantes hipersexualizados

Tesis: que los hombres frecuentan restaurantes sexualizados (como Hooters, en Estados Unidos) es porque sienten nostalgia por el dominio patriarcal y solo en estos lugares pueden disfrutan del poder de dar órdenes a mujeres atractivas. En este caso, los datos son claramente sin sentido y las conclusiones que se derivan de ello no están justificadas.
Propósito: ver si las revistas publicarían artículos que traten de problematizar la atracción de los hombres heterosexuales hacia las mujeres. También se busca ver si se aceptan metodologías cualitativas de muy mala calidad e interpretaciones sin sentido.

5. Hermandad de la luna feminista

Tesis: en este caso no hay tesis clara. Se trata de un monólogo poético, gran parte de la cual ha sido producido por un generador de poesía y posteriormente editado para parecer más realista. En este se entremezclan reflexiones autoetnográficas autoindulgentes sobre la sexualidad femenina y la espiritualidad. Todo ello escrito en menos de seis horas.
Propósito: ver si las revistas aceptarían cualquier tesis que sea lo suficientemente pro-mujer e implícitamente anti-masculina. Aunque nada de ello tenga sentido. 

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