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Demostración

Urano sí huele a huevos podridos

Científicos demuestran que el gas que le da este olor impregna la atmósfera superior del planeta

Urano sí huele a huevos podridos

El sulfuro de hidrógeno, el gas que le da a los huevos podridos su olor característico, impregna la atmósfera superior del planeta Urano, y así se ha demostrado definitivamente.

Con base en observaciones espectroscópicas sensibles con el telescopio Gemini North, astrónomos descubrieron el nocivo gas se arremolina en lo alto de las cimas de las nubes del planeta gigante. Este resultado resuelve un obstinado misterio de uno de nuestros vecinos en el espacio.

Incluso después de décadas de observaciones y una visita de la nave espacial 'Voyager 2', Urano se aferró a un secreto crítico, la composición de sus nubes. Ahora, uno de los componentes clave de las nubes del planeta finalmente ha sido verificado.

Patrick Irwin, de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y colaboradores globales analizaron espectroscópicamente la luz infrarroja de Urano capturada por el telescopio Gemini North de 8 metros en el Maunakea de Hawai. Encontraron sulfuro de hidrógeno en las nubes de Urano. La evidencia largamente buscada se publica en la edición del 23 de abril de la revista Nature Astronomy.

Los datos de Gemini, obtenidos con el espectrómetro de campo integrado de infrarrojo cercano (NIFS), tomaron muestras de la luz solar reflejada de una región inmediatamente superior a la capa de nubes visible principal en la atmósfera de Urano.

Largo debate

"Si bien las líneas que estábamos tratando de detectar apenas estaban allí, pudimos detectarlas de manera inequívoca gracias a la sensibilidad de NIFS en Gemini, combinadas con las exquisitas condiciones en Maunakea", dijo Irwin. "Aunque sabíamos que estas líneas estarían al borde de la detección, decidí buscarlas en los datos de Gemini que habíamos adquirido".

Los astrónomos han debatido durante mucho tiempo la composición de las nubes de Urano y si el sulfuro de hidrógeno o el amoniaco dominan la cubierta de nubes, pero carecían de pruebas definitivas en ambos sentidos. "Ahora, gracias a los datos mejorados de la línea de absorción de sulfuro de hidrógeno y los maravillosos espectros de Gemini, tenemos la huella digital que atrapó al culpable", dice Irwin. Las líneas de absorción espectroscópicas (donde el gas absorbe parte de la luz infrarroja de la luz solar reflejada) son especialmente débiles y difíciles de detectar según Irwin.

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