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PARTICIPACIÓN DEL HOSPITAL CLÍNIC

La conservación a temperatura corporal mejora la calidad de los hígados para trasplantes

Un estudio constata una mejora frente a la habitual preservación con hielo a 4ºC

Las máquinas de perfusión podrían aumentar en un 30% la disponibilidad de órganos, consideran los autores

Antonio Madridejos

Un quirófano del Hospital Clínic de Barcelona.

Un quirófano del Hospital Clínic de Barcelona. / DANNY CAMINAL

Lograr un hígado apto para trasplantes y conservarlo en buen estado antes de llegar al receptor no es tarea fácil. Una vez extraído, lo que se hace normalmente es mantenerlo con hielo a una temperatura de 4ºC. Sin embargo, ralentizar el metabolismo del hígado puede acabar dañándolos e inutilizándolos, un grave problema si se tienen en un cuenta la escasez de donantes y las largas listas de espera. 

Ahora, un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de Oxford, con participación destacada del Hospital Clínic de Barcelona, ha confirmado que la conservación a temperatura corporal (37ºC) mediante el uso de máquinas de perfusión normotérmica -un equipo para mantener el órgano en actividad- frena el deterioro del hígado y aumenta por tanto la disponibilidad para trasplantes. "Podríamos disponer hasta de un 30% más de órganos", calcula el coautor Juan Carlos García-Valdecasas, jefe del Servicio de Cirugía General y Digestiva, Hepatobiliopancreática y Transplantes del Hospital Clínic y catedrático de la UB.

120 conservados, 100 refrigerados

Concretamente, los investigadores coordinados por David Nasralla compararon el comportamiento de 120 hígados conservados a temperatura corporal frente a 100 refrigerados. Y el resultado no dejó lugar a dudas: hubo una reducción del 50% en el daño que sufre el órgano trasplantado. Los detalles del estudio se han publicado en la revista científica 'Nature'.

En el caso de los hígados conservados a temperatura corporal, "fueron mejores los niveles de aspartato aminotransferasa, una enzima que se usa comúnmente para evaluar el daño hepático y para estimar el riesgo de falla del trasplante", destaca Stefan Schneeberger, profesor de la Universidad Médica de Innsbruck (Austria), en un comentario en la misma revista. Además, un año después de haberse sometido a la operación, los individuos no mostraban diferencias significativas en cuanto a complicaciones en el conducto biliar o tasas de supervivencia.

NMP, los equipos de bombeo de sangre

Claro está que la alternativa no sería posible sin la tecnología. La máquinas de perfusión hepática normotérmicas, conocidas con las siglas en inglés NMP, recrean grosso modo las condiciones del cuerpo humano, incluido el bombeo de sangre oxigenada a la misma presión en un circuito cerrado y con un aporte de nutrientes (aminoácidos), relata García-Valdecasas. Se añade incluso una sustancia anticoagulante y otra para evitar que la acidez se dispare.

Normalmente, un hígado donado puede aguantar refrigerado durante unas 10 horas, mientras que con este sistema se puede llegar a 24, prosigue el especialista del Clínic, quien recuerda que su equipo en el hospital barcelonés investiga en máquinas de perfusión desde hace dos décadas.

Sin embargo, luego precisa. "No creo que lleguen a sustituir a la conservación en frío en circunstancias normales, pero podrían ser muy buena opción en órganos que se desestiman porque se considera que no se conservarán bien", destaca García-Valdecasas. "Actualmente se desechan hasta el 30% de los potenciales órganos para trasplantes", añade. El especialista comenta que con las máquinas de perfusión se aprecia incluso una mejora en la función de los hígados. "El frío enlentece el deterioro; la bomba lo puede mejorar", concluye.

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