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CONFERENCIA EN BARCELONA

La humanidad (aún) está en riesgo de extinción

Los virus emergentes, el cambio climático, la bioingeniería o la inteligencia artificial plantean retos para la superviviencia

Seán Ó hÉigeartaigh, investigador de la Universidad de Cambridge, participa en el proyecto BBVA Open Mind

ANTONIO MADRIDEJOS / MICHELE CATANZARO

Seán Ó hÉigeartaigh, durante su conferencia en la jornada Open Mind organizada por el BBVA y EL PERIÓDICO, en el auditorio de ESADE en Barcelona.

Seán Ó hÉigeartaigh, durante su conferencia en la jornada Open Mind organizada por el BBVA y EL PERIÓDICO, en el auditorio de ESADE en Barcelona. / ALBERT BERTRAN

Que la humanidad se extinga o sufra un gran colapso a lo largo del siglo XXI es un riesgo real. La probabilidad es pequeña, claro está, pero existe. Así que lo mejor es trabajar para reducir los riesgos, considera Seán Ó hÉigeartaigh, director ejecutivo del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER) de la Universidad de Cambridge. Ó hÉigeartaigh ha participado esta mañana en un acto organizado en Barcelona por el BBVA y EL PERIÓDICO para presentar el libro El próximo paso: la vida exponencial, una obra colectiva de 20 expertos internacionales sobre los riesgos y oportunidades de las tecnologías emergentes.

Ó hÉigeartaigh explica un ejemplo poco conocido: Stanislav Petrov, teniente coronel del Ejército rojo, muerto casi en el anonimato, evitó en 1983 una posible guerra nuclear entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética. Gracias a su instinto y decisión, determinó que la llegada de unos peligrosos misiles norteamericanos, tal y como indicaban los radares de defensa, no podían ser realidad. El contraataque se detuvo. "Gracias a una persona que vio el error, el conflicto no llegó", destaca Ó hÉigeartaigh. Al final, la falsa señal resultó ser el reflejo del Sol en unas nubes. La guerra nuclear también pendió de un hilo en la crisis de los misiles de Cuba.

"Hemos tenido mucha suerte. De haber habido otras personas, habríamos acabado distinto", admite el director ejecutivo del CSER. Su centro, fundado entre otros por el prestigioso astrónomo Martin Rees, analiza los riesgos a los que se enfrenta y enfrentará la civilización humana en tiempos venideros. "Uno no firma una póliza porque crea que su casa se vaya a quemar, sino porque juzgar razonable estar preparado", justifica.

Siempre ha habido riesgo de extinción

Los riesgos de extinción de los humanos siempre han existido, pero siempre han sido de origen natural. Ahora podría volver a caer un asteroide como el que ocasionó la desaparición del 70% de las especies de hace 70 millones de años, incluidos los dinosaurios. También podría repetirse una nefasta erupción como la del volcán Toba, de hace unos 75.000 años, cuyas gases oscurecieron el planeta y dejaron la especie humana al borde de la extinción. "Sin embargo, en todos los casos las probabilidades son pequeñas", tranquiliza Ó hÉigeartaigh.

"Las principales amenazas para la supervivencia de los humanos son actualmente las generadas por los propios humanos"

Seán Ó hÉigeartaigh

Director ejecutivo del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER)

"Las principales amenazas para la supervivencia de los humanos son actualmente las generadas por los propios humanos" con su actividad y con las tecnologías que desarrollan, prosigue el especialista de Cambridge. Aunque la civilización ha progresado mucho en los últimos miles de años y nunca la esperanza de vida había sido tan elevada como ahora, "también hay nuevas vulnerabilidades".

Virus e interconexión

Una de los nuevos riesgos es la interconexión. La pandemia de gripe de 1919, por ejemplo, causó más muertes que la guerra mundial que se inició casi simultáneamente. "Si pensamos en la gran cantidad de viajes que realizamos, el principal riesgo para la humanidad es actualmente la propagación de alguna enfermedad infecciosa letal", explica hÉigeartaigh. El especialista recuerda los casos recientes del SARS o de la gripe aviar. "El riesgo no se debe ignorar". Sin embargo, el experto se muestra esperanzado porque cada vez sabemos más de infecciones y de medidas de control, empezando por la aplicación de cuarentenas.

Otro riesgo asociado, prosigue, es la experimentación en laboratorio con virus peligrosos. "Hemos tenido algunos sustos, como un caso de fiebre aftosa en el Reino Unido que ocasionó una liberación accidental". El especialista de Cambridge cita también el debate acerca de si deben publicarse los resultados de este tipo de experimentos puesto que ello puede suponer ponerlos al alcance de bioterroristas.

Recursos naturales

Según Ó hÉigeartaigh, otro de los retos a los que se enfrenta la humanidad es la conservación de los recursos naturales ante una población cada vez mayor. De los 1.600 millones de personas del siglo XIX se ha pasado a 7.600 millones y las previsiones de la ONU indican que se llegará a un máximo de 11.000 millones en el 2100. "Necesitamos aprender para dejar una Tierra fértil para las próximas generaciones. Ahora usamos un 50% más recursos de los que el planeta puede reponer", advierte. Ó hÉigeartaigh también cita la extinción de especies "a un ritmo nunca visto". "No tenemos por ahora la opción de trasladarnos a otro planeta -afirma-. Debemos cuidar la Tierra si queremos sobrevivir a largo plazo".

El director ejecutivo del CSER también señala el cambio climático como una amenaza más que latente. "Aunque no suponga el colapso de la civilización, no cabe duda de que un aumento importante de la temperatura tendrá unos efectos catastróficos", dice. "Lo peor de todo es que si superamos determinados umbrales ya no se podrá volver atrás. Es muy importante reducir las emisiones de CO2 aunque los logros no los veamos hasta dentro de unos años. Es como dejar de fumar para evitar un futuro cáncer", ilustra.

Geoingeniería e inteligencia artificial

En cualquier caso, Ó hÉigeartaigh cita algunos riesgos vinculados a las tecnologías emergentes. Uno podría ser la geoingeniería contra el cambio climático, que supondría modificar la atmósfera mediante la adición de aerosoles para provocar un efecto contrario al calentamiento. "Sin embargo -advierte-, nadie lo ha hecho todavía. No sabemos cómo afectaría a las precipitaciones o a los cultivos". Hay que estar expectantes y vigilantes. También la inteligencia artificial merece una atención especial. "¿Y si llegamos a un momento en que se desarrollan armas autónomas", se pregunta. "Ahora los sistemas son para cosas muy concretas. Deep blue juega al ajedrez, pero no sabe atarse los zapatos. No hay consenso sobre cuándo se alcanzará esta tecnología, pero hay que vigilar cómo avanzamos".

Pese a todo, Ó hÉigeartaigh se define como tecnooptimista. La tecnología no debe ser un enemigo. Muchos avances van a tener una influencia positiva en nuestras vidas. "Necesitamos aprovechar los beneficios que nos aporta para mejorar la calidad de vida. Hay que hacer todo lo posible para que todos los países trabajen junto frente a las amenazas globales", confluye el investigador de Cambridge.

El libro presentado y la conferencia de Seán Ó hÉigeartaigh se enmarcan en el proyecto BBVA Open Mind, una plataforma online con 2,5 millones de usuarios, impulsada por la entidad bancaria desde el 2011 para promover la divulgación y el debate alrededor de las grandes tendencias emergentes.