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CONFERENCIA GRAPHENE 2017 EN BARCELONA

El grafeno nuestro de cada día

El joven material salta de los laboratorios a las aplicaciones prácticas: cascos de moto, analizadores químicos, visión nocturna, ámbito de la salud...

Antonio Madridejos

Denis Guilhot, investigador del Instituto de Ciencias Fotonicas (ICFO), con un sensor de grafeno para ver en la oscuridad. / FERRAN NADEU

Denis Guilhot, investigador del Instituto de Ciencias Fotonicas (ICFO), con un sensor de grafeno para ver en la oscuridad.
Prototipo para un implante ocular fabricado con grafeno, desarrollado por el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2).

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El grafeno, un sorprendente material ultrafino, resistente, flexible y superconductor, formado por átomos de carbono distribuidos en una red hexagonal, ha pasado en apenas una década de ser un producto de laboratorio, del ámbito académico, a convertirse en el eje de una revolución en la que nadie quiere perder el tren. Basta acudir a la conferencia Graphene 2017, que se celebra estos días en Barcelona, para darse cuenta de que el grafeno formará parte de nuestra vida cotidiana en un plazo muy breve: allí pueden verse, entre otros muchos 'gadgets', un casco de moto que permite la transpiración sin perder su dureza, adhesivos sobre la piel que controlan el ritmo cardiaco, espectrómetros para comprobar si los productos envasados están bien conservados o un filtro fotodetector para poder ver en la oscuridad.

En el congreso, el más importante celebrado jamás en Europa, organizado por Phantoms Foundation, el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), participan 900 delegados y unos 60 expositores.

"Esta nueva tecnología ya está preparada para pasar a ser comercializada a gran escala", comenta Frank Koppens, investigador ICREA en el ICFO y uno de los líderes del Graphene Flagship, millonario programa impulsado por la Comisión Europea. "Las ideas se han convertido en prototipos reales y prometedores", añade. El ICFO, instituto referente en el ámbito de la fotónica, se ha volcado en el grafeno, con 12 grupos de trabajo y medio centenar de investigadores.

"El grafeno ya está aquí", insiste Íñigo Charola, director de desarrollo de Graphenea, una empresa radicada en San Sebastián que suministra grafeno de calidad a investigadores de institutos y grandes empresas, "el 98% fuera de España". "Nosotros fabricamos la materia prima para que otros puedan hacer aplicaciones". De hecho, como comenta Stephan Roche, investigador ICREA en el ICN2, el grafeno no solo es interesante por sí mismo, como material con unas propiedades muy atractivas, sino fundamentalmente porque puede mejorar, mediante mezclas, las propiedades de dureza o conductividad de materiales ya existentes, desde metales hasta plásticos.

ANÁLISIS DE POLIFENOLES EN EL VINO

Entre las novedades que aporta el ICN2, centro puntero en este terreno, destaca un sensor basado en el grafeno que permite conocer en un vino la cantidad de polifenoles, compuestos muy interesantes para potenciar el sabor. "Es un sistema sencillo, automático y barato", destaca Alfonso del Rey, del departamento de transferencia de tecnología del ICN2. La misma tecnología puede emplearse para medir la contaminación en las aguas, añade. El ICN2 también exhibe un chip que se implanta dentro del ojo dañado y estimula los nervios en personas con pérdidas de visión. "Prototipos de este tipo ya existen con materiales 'tradicionales' -insiste Del Rey-, pero con el grafeno se logra una mayor precisión y elasticidad".

Otra aplicación es una fina capa flexible de grafeno que se coloca en las cámaras fotográficas y aumenta su capacidad para captar la luz, lo que permite la observación en la oscuridad. "Podría acoplarse también a unas gafas para ver por la noche o a un coche para mejorar la conducción", detalla Denis Guilhot, investigador del ICFO. Finalmente, el instituto italiano IIT y la empresa Momodesign muestran un casco de motocicleta que en cuestión de meses esperan empezar a comercializar a "gran escala". El aspecto es similar al de cualquier casco, pero el recubrimiento de grafeno permite una mejor distribución de la fuerza del impacto y disipa el calor, lo que le otorga un plus de confortabilidad.