Ciclismo

Barcelona se lanza a por el Tour

Las claves del Tour 2023 que empieza el sábado en Bilbao.

La capital catalana acoge la salida de la Vuelta 2023.

Vingegaard y Pogacar se citan en la batalla de Pirineos

Vingegaard y Pogacar se citan en la batalla de Pirineos / EFE/EPA/YOAN VALAT

Sergi López-Egea

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Christian Prudhomme, director general del Tour, sabrá el próximo sábado de manera oficial que Barcelona sigue adelante con la intención de organizar la gran salida de la ronda francesa entre 2025 y 2027. El encuentro tendrá lugar en la salida de la primera etapa de la Grande Boucle, que se inicia en la ciudad de Bilbao. La delegación barcelonesa estará encabezada por David Escudé, concejal de deportes, a quien acompañará para reforzar el proyecto barcelonés Javier Guillén, director general de la Vuelta.

La salida del Tour, que conlleva la presentación de equipos y la organización de las tres primeras etapas, será uno de los grandes eventos deportivos que el Ayuntamiento de Barcelona pretende organizar durante la recién estrenada legislatura y que se inicia en términos ciclistas el próximo 26 de agosto cuando la capital catalana acogerá la salida de la Vuelta, la segunda etapa e, indirectamente, la tercera jornada de competición con una etapa impulsada por Barcelona que saldrá de Súria y acabará en Andorra.

Eventos de futuro

A estos acontecimientos ciclistas se une la Copa América, que tendrá lugar el año que viene, y otros dos proyectos de envergadura con la candidatura barcelonesa para celebrar en el Estadi Olímpic el Mundial de Atletismo y la petición formal (aunque ya sería para el próximo curso político) de que el naciente Camp Nou se convierta en una de las sedes del Mundial de Fútbol que España y Portugal quieren llevar a cabo en 2030.

En términos ciclistas la primera fecha disponible para que Barcelona se convierta en la sede del Grand Depart del Tour es 2025, ya que el año que viene la ronda francesa sale de Florencia. Será la primera vez que la prueba finalizará lejos de París, concretamente en Niza, ya que por cuestiones de seguridad no puede acabar en la capital francesa debido al inminente inicio de los Juegos Olímpicos. “Hasta hace poco el Tour alternaba una salida en el extranjero con otra local, pero Prudhomme ya ha acabado con esta costumbre ya que ha encadenado tres salidas consecutivas lejos de Francia, en Copenhague, Bilbao y Florencia, por lo que Barcelona ya podría aspirar a acoger la prueba en 2025”, explica Guillén a este diario.

Colorido vasco en 2023

La visita catalana a Bilbao tendrá también un carácter técnico para conocer de primera mano y sobre el terreno toda la infraestructura que necesita el Tour, superior a la de la Vuelta. En Euskadi comienza un Tour con colorido vasco durante tres días, con una etapa completa que recorrerá la provincia de Vizcaya, donde se espera en las carreteras la presencia de centenares de miles de personas, una segunda jornada que acabará en San Sebastián y un tercer día de competición con salida en Amorebieta y meta en Bayona, ya en el País Vasco francés.

Jaume Collboni (entonces primer teniente y ahora alcalde de Barcelona) ya le hizo saber a Prudhomme en enero la intención de organizar la salida del Tour, pero las conversaciones quedaron aplazadas por el periodo electoral. Ahora acudimos a Bilbao con una legislatura por delante y con la intención de acoger el Tour. Pero quiero ser cauto y discreto por respeto a la carrera y porque son ellos los que tienen que tomar la decisión final”, cuenta David Escudé.

El precedente fallido

Barcelona ya tuvo en su mano la posibilidad de convertirse en el Grand Depart del Tour en 2014. El acuerdo estaba sólo pendiente de firma, ya que lo dejó cerrado Jordi Hereu en su época de alcalde. Xavier Trias ganó las elecciones de 2011 pero decidió aparcar el proyecto. De hecho, su administración dejó casi plantado a Christian Prudhomme en una comida que se celebraba en un restaurante de la Barceloneta y donde se debía certificar el plan. Maite Fandos, concejala de deportes, llegó al ágape con una hora de retraso. En aquella ocasión Barcelona contaba también con la colaboración del Ayuntamiento de Tarragona, que debía acoger la meta de la segunda etapa. La tercera iba a salir de alguna localidad gerundense sin concretar para cruzar la frontera hacia Francia.