Una prueba épica

¿Por qué la París-Roubaix ha sido la carrera ciclista del año?

Mathieu van der Poel, seguido por Sonny Colbrelli, el ganador, durante la París-Roubaix 2021.

Mathieu van der Poel, seguido por Sonny Colbrelli, el ganador, durante la París-Roubaix 2021. / ASO / PARÍS-ROUBAIX

  • El barro y las duras condiciones convirtieron al 'Infierno del Norte' en la mejor prueba de 2021.

  • Casi 4 millones de personas siguieron la clásica en Francia por televisión con impresionantes imágenes de corredores de ambos sexos cubiertos por el lodo.

4
Se lee en minutos
Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

ver +

En un año ciclista con altibajos, de dominio esloveno, con el Tour, la Vuelta y el Giro vistos para sentencia mucho antes de acabar, la París-Roubaix, disputada el domingo 3 de octubre en categoría masculina (un día antes en el estreno femenino de la prueba), fue una bendición para el espectador, la carrera más dura y épica de la temporada, la que obtuvo en Francia récords de audiencia televisiva similares a la Grande Boucle, y la que reunió todo lo que necesita una prueba en este deporte para convertirse en legendaria: esfuerzo titánico, imágenes de sudor y lágrimas, condiciones infernales para competir y vencedores que no eran los favoritos en las quinielas previas a la salida. Por estas razones, la 'clásica de las clásicas' ha sido la mejor carrera de 2021. Y con diferencia.

Sergi-López-Egea: La París-Roubaix, carrera ciclista del año.

Valgan varios ejemplos que hablan por sí solos. Para empezar las palabras del ciclista mallorquín del Movistar, Lluís Mas, que debutaba en el 'Infierno del Norte'. "Fue una carrera que corrías con fango y no llegabas a ver nada", declaró el corredor balear a ‘Diario de Mallorca’. Acabó la carrera, con lágrimas en los ojos y con una mezcla de odio y amor, donde predominó el segundo término y con ganas de regresar el año que viene.

Lágrimas en la meta

La retransmisión de la París-Roubaix corrió a cargo de France 3, la televisión pública francesa y la que se encarga también de ofrecer al mundo las imágenes del Tour. Al finalizar ambas carreras (femenina y masculina) entrevistaban en directo a los protagonistas locales. Y todos lloraban, en una mezcla de emoción, cansancio y rabia por lo sufrido. Las fotografías y las cámaras televisivas mostraban rostros cubiertos de barro y donde una especie de larga sombra de ojos oscura mostraba la huella en la cara de las lágrimas caídas.

Fueron tan duras las dos pruebas que los abandonos marcaron las carreras, con varios corredores en el hospital con diversas fracturas. En la prueba femenina, ganada por la británica Lizzie Deignan, tras una impresionante fuga de más de 40 kilómetros en solitario, se retiraron 71 ciclistas y en la masculina, triunfo del italiano Sonny Colbrelli, debutante en el ‘Infierno del Norte’, 89 participantes dijeron adiós antes de tiempo.

No llovía en la París-Roubaix desde 2002, por lo que ninguno de los corredores en activo conocía la tremenda dificultad que entrañaba superar los duros tramos de adoquines o 'pavés', el alma de la carrera, con barro, con charcos de agua que parecían piscinas y todo resbaladizo por el lodo; constantes caídas y más averías de lo habitual.

Así, por desgracia, algunos equipos vieron como los corredores más experimentados en la prueba acabaron seriamente lesionados. El Movistar fue uno de los más afectados. Su gran estrella neerlandesa, Annemiek van Vleuten, que este viernes cumple 39 años, sufrió una doble fractura en la pelvis y otra en un hombro. Imanol Erviti (noveno en 2016) ha tenido que ser operado esta semana en Pamplona de una doble fractura en la mano izquierda.La París-Roubaix llevaba dos años y medio sin poder disputarse ya que el aumento de casos de covid en otoño del año pasado en el norte de Francia obligó a la cancelación y este 2021 fue aplazada de abril, la fecha tradicional de la disputa de la carrera, a octubre también a causa de la pandemia.

La afición al ciclismo se volcó con la carrera. Así, ASO, propietaria del Tour y también de la París-Roubaix, ha anunciado que la actividad en las redes sociales aumento antes, durante y después de las carreras en un 25%, mientras que en Francia casi 4 millones de aficionados siguieron la carrera por televisión, en lo que fue una audiencia similar a una etapa del Tour. La prueba femenina también obtuvo unos datos magníficos con 1.36 millones de personas enganchadas frente al televisor, lo que contrasta con la desproporcional cuantía de premios destinados a hombres y mujeres. Así, Colbrelli se embolsó 30.000 euros por la victoria mientras Deignan consiguió la ridícula cifra de 1.500 euros por un triunfo épica. Su equipo, el Trek, ya ha anunciado que realizará una queja formal ante la Unión Ciclista Internacional (UCI).  

Noticias relacionadas