ESTRELLA EN CRISIS

Tom Dumoulin, ser o no ser ciclista

  • El corredor holandés decide retirarse de forma "provisional" tras una crisis personal.

  • Ganó el Giro de 2017 y fue segundo de la ronda italiana y del Tour al año siguiente.

  • Convertido en gregario de Roglic llevaba un par de temporadas sin sentirse a gusto en el pelotón mundial.

Tom Dumoulin, durante la etapa reina del Tour 2020, camino del col de la Loze.

Tom Dumoulin, durante la etapa reina del Tour 2020, camino del col de la Loze. / REUTERS / STEPHANE MAHE

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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La situación ya no iba bien en el último Tour. Tom Dumoulin (30 años) estaba encantado de haberse quitado la responsabilidad de encima para convertirse en el principal ayudante de Primoz Roglic camino de una victoria que no llegó en París. Pero no hacía otra cosa que quejarse: que si duele la ingle, que si el sillín está mal ajustado. Hubo una etapa en la que tuvo que cambiar hasta cuatro veces de bici. La semana pasada dijo basta, hasta aquí he llegado. Se presentó con el equipo Jumbo pero al día siguiente, por sorpresa y sin avisar, comunicó que se tomaba un tiempo de respiro, una retirada, supuestamente "provisional" para definir cómo quería que fuese su vida pero, sobre todo, para sentirse feliz. Y no solo él sino su mujer y la familia.

Dumoulin fue el corredor alto y espigado que demostró que sabía subir montañas a la perfección durante la Vuelta 2015, que habría ganado de no sucumbir en la sierra madrileña a la ofensiva de Fabiu Aru, encabezada por el entonces compañero de filas Mikel Landa. Fue el mismo que le ganó a Nairo Quintana el Giro 2017, el que pasó a la historia por su apretón, con visita al prado, camino del Agnello. Y el que un año después terminó las rondas italiana y francesa en segunda posición pero demostrando que podía volver a luchar por la victoria en un futuro. Pero ese futuro se truncó, precisamente, en 2019, por culpa de una caída en el inicio del Giro, que le impidió correr el Tour y luego renunciar a la Vuelta y a toda la temporada para regresar en 2020 pero ya como lo que se denomina gregario de lujo, en este caso al servicio de Roglic.

Nunca le ha gustado el ambiente ciclista. Siempre atento a la hora de atender a los aficionados, a la prensa, y de los corredores que tenían discurso al margen de frases hechas como "el ciclismo es así, unas veces se gana y otras se pierde" pero que jamás comprendió cómo una persona adulta podía saltarse todos los protocolos para pedirle un autógrafo o hacerse un 'selfie' como si no hubiera otra cosa que hacer en la vida.

Las preguntas

Y para empezar a formar parte de los campeones que se despiden de forma prematura, como Ian Thorpe en la natación, Casey Stoner en el motociclismo y Nico Rosberg en la Fórmula Uno.

"¿Qué quiero? ¿Todavía deseo ser ciclista? ¿Y cómo? Me había olvidado de mí este último año y por eso me tomo un receso".Así de claro se mostró Dumoulin para confirmar que se apeaba de la bici por una crisis más personal que deportiva; de hecho, pese a las dudas, las quejas y la entrega a Roglic terminó el último Tour en la séptima plaza de la general.

Una mochila de 100 kilos

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Dumoulin llegó al ciclismo casi de rebote porque a él le gustaba más estudiar y nunca pensó en que podría a convertirse en un deportista profesional. "Ha sido como quitarme una mochila de 100 kilos de los hombros. He tomado esta decisión y me siento feliz. Ahora lo que quiero es tomarme un tiempo para mí. Era difícil encontrar mi camino como ciclista por la presión que conlleva y con la perspectiva de diferentes carreras", añadió el ciclista, justo en la misma semana en la que el equipo Jumbo ya había oficializado su calendario, centrado en el Tour y con punto final en el campeonato del mundo que en este 2021 organiza la región de Flandes.

¿Volverá Dumoulin a la alta competición? La respuesta está en el aire porque ni él lo sabe, en su particular lucha de ser o no ser un ciclista en el futuro.