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los protagonistas

El aviso de Landa en el Tour: "El landismo no ha muerto"

El conjunto Movistar preparó minuciosamente el ataque del corredor alavés en el Muro de Péguère

Sergi López-Egea

Mikel Landa, durante el Tour.

Mikel Landa, durante el Tour. / Marco Bertorello / AFP

Cada día un jurado del Tour elige al corredor más combativo del día. Y en la despedida de los Pirineos el premio le correspondió a Mikel Landa, quien recuperó la sonrisa que perdió el lunes pasado cuando Barguil lo arrojó al prado. "Espero que no tenga que lamentar los 2.20 minutos que perdí en Albi". Sin esa pérdida Landa estaría en los mismos tiempos de los perseguidores de Alaphilippe.

Landa tiene un problema y es que alguno de los corredores que lo preceden en la general, desde Alaphilippe a Buchmann, casi invisible pero que está ahí, puede fallar, sobre todo a partir del jueves en los Alpes, pero todos a la vez se supone una hazaña muy complicada.

Sin embargo, el Movistar actuó camino de Foix como si la vida y el Tour se acabasen en la cumbre de Prat d'Albis. No fue una ofensiva para ganar la etapa porque para ello les habría bastado controlar la etapa y atacar al final, en los últimos tres o cuatro kilómetros. El Movistar, el mismo que se lió el sábado camino del Tourmalet, preparó una estrategia para poner la ronda francesa patas arriba, lo que no fue improvisado, sino hablado y estudiado en la reunión que todos los equipos celebran en el autocar minutos antes de que se tome la salida.

La estrategia

"Nosotros preparamos la estretegia aunque nos costó mucho romper la carrera porque todos intuyeron nuestros planes", explicó Landa. Colocaron a Nairo en la escapada porque sabían que físicamente no estaba lo fino que todos deseaban, tal como evidenció en el Tourmalet. Pero los enemigos no iban a permitir que la escapada, con Quintana presente, alcanzase unos minutos de escándalo. Hubo un instante, durante la subida a Lers, el segundo puerto de la jornada, en el que el ciclista colombiano llegó a estar colocado provisionalmente en la segunda plaza de la general.

Pero el protagonista del Movistar no iba a ser Quintana, sino Landa. "En el Tourmalet me quedé vacío pero aquí había que intentarlo". Landa, que hablaba en la meta, contaba que tenía decidido atacar en el Muro de Péguère, a 40 kilómetros de la meta. "El landismo no ha muerto. Ganar se que es muy difícil pero el podio todavía está a mi alcance", justificó el corredor alavés al referirse al landismo, una doctrina ciclista que indica que siempre hay que confiar en él, aunque lo tenga difícil.

"Somos un equipo luchador. Por eso, Landa lo ha probado y ha sido tercero en la etapa. Quedan tres días en los Alpes, con cimas por encima de los 2.000 metros. Ahí puede ocurrir cualquier cosa", puso en aviso Alejandro Valverde tras realizar también una magnífica etapa. 

Enric Mas, enfermo, pierde 31 minutos

Llegó solo a la meta y casi con las luces apagadas y muy pero que muy lejos de las posiciones que realmente le correspondían en este Tour. Adiós al sueño de terminar la carrera entre los 10 primeros, de pelear con Egan Bernal por un jersey blanco que ya luce el ciclista colombiano prácticamente sin oposición como mejor menor de 25 años. Adiós a tantas y tantas cosas. Pero la salud es un arma de destrucción masiva cuando el cuerpo no funciona como al deportista le gustaría encontrarlo.
Una diarrea fulminó a Enric Mas en la despedida pirenaica.Se descolgó a las primeras de cambio, cuando todavía su equipo circulaba junto a Alaphilippe con Viviani, el velocista del Deceuninck trabajando para el jersey amarillo. Algo anormal ocurría porque aunque notase sensaciones nada óptimas, el ciclista mallorquín, un brillante escalador, no podía descolgarse de esa manera.

Su equipo informaba enseguida que se encontraba muy débil por culpa de una diarrea y, claro, en estas circunstancias sucedió lo que se esperaba y que no era otra cosa que perder un tiempo absolutamente inesperado; nada menos que 31.31 minutos, incluso peor muchos velocistas.
Habrá que ver ahora como se recupera Mas y, sobre todo, incluso por encima del daño físico, cómo asume mentalmente la última semana de un Tour que lo ilusionaba.