27 sep 2020

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COMUNICACIÓN Y EMPATÍA

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Día Mundial de la Salud: consejos para afrontar los efectos del coronavirus

Xavier Gómez-Batiste, director científico del Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, informa sobre cómo paliar los efectos psicológicos del coronavirus y el confinamiento

ALMA LA RED SOCIAL SOCIAL

Comunicación es una de las herramientas básicas en fase de confinamiento. 

Comunicación es una de las herramientas básicas en fase de confinamiento. 

Alma es una nueva manera de hablar de lo social. Con actitud y optimismo. Desde la diversidad. Y a partir de las historias de la Fundación La Caixa. Quiere ser también un punto de encuentro de las infinitas realidades sociales de nuestro mundo.

Celebrar el Día Mundial de la Salud en plena pandemia de COVID-19 es tan desconcertante como aleccionador. Por un lado, no hay nada que apetezca celebrar hasta que hayamos superado la situación pero, por otro, es imposible no aprender y sentir admiración por una ciudadanía más unida y proactiva que nunca. Una de las numerosas iniciativas surgidas para paliar los efectos psicológicos de la enfermedad y el actual confinamiento —preocupación, incertidumbre, soledad— son los 230 profesionales de los equipos de atención psicosocial (EAPS) que la Fundación la Caixa ha puesto a disposición de los afectados. 

Toda esta situación de confinamiento y sus posibles efectos la analiza Xavier Gómez-Batiste, director científico del Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, que desde su creación en el 2009 ya ha acompañado a más de 180.000 pacientes y casi 250.000 familiares en colaboración con 129 hospitales de toda España.

Como especialista en el terreno de los cuidados paliativos, ¿qué impactos producirá la COVID-19 en la sociedad y en nuestro sistema de salud?

El sistema de salud va a enfrentarse a un gran reto porque estamos ante una pandemia de aparición brusca, progresión exponencial, enorme morbilidad (en una semana pueden infectarse 30.000 personas; las camas de intensivos han de doblarse cada día) y elevada mortalidad que, a diferencia de otras semejantes como el ébola, que se circunscribía a África, es a escala mundial. Además, el gran impacto en pacientes y familiares no es solo la incertidumbre sobre las consecuencias físicas de la enfermedad, sino también las consecuencias emocionales del confinamiento, y las de no poder acompañar ni ser acompañados por los nuestros. Al final, el impacto se produce sobre las personas, sus familiares, los profesionales y todo el sistema, que tendrá que readaptarse de una forma rapidísima.

Para empezar por nosotros mismos, ¿cómo podemos gestionar mejor nuestras emociones en medio de este alud de noticias negativas?

Yo tenía algunos síntomas leves y decidí limitar el acceso a la información, porque es muy reiterativa. Ante la incertidumbre de si estoy contagiado o no, de cómo voy a evolucionar... es bueno que pongamos algún filtro a la información para que no se convierta en algo obsesivo, además de tener nuestra propia estrategia para relajarnos, cuidarnos y apoyarnos entre nosotros. Además, creo que los medios deberían ser más prudentes y destacar también lo que va bien, lo que los profesionales están haciendo, y ver cómo se puede poner a disposición de la ciudadanía.

Confinamiento

Xavier Gómez-Batiste.

Y pensando en las familias afectadas de COVID-19, ¿qué consejos puedes darnos para acompañarles y atenderles desde el confinamiento?

Lo primero es lo que estamos haciendo todos de forma natural: dar apoyo con los medios que tenemos, por ejemplo, a través de los grupos de WhatsApp, una herramienta más asociada al ocio, pero que ahora puede ser algo terapéutico. Yo mismo tengo un grupo con otras personas confinadas que han tenido síntomas, donde compartimos cómo estamos, lo que nos pasa… Compartir información es la mejor herramienta de apoyo, aunque no seamos profesionales. Después, la estrategia con alguien que lo está pasando mal no puede ser minimizar con un 'no te preocupes', sino ser empático y ayudar a manejar su incertidumbre sin negar su situación. Es importante escuchar, hacer una lista de lo que le preocupa y trabajarla para potenciar sus capacidades y habilidades para responder. Por ejemplo, enfatizando los aspectos positivos diciendo 'tienes síntomas, pero no tienes fiebre', 'tienes síntomas, pero has mejorado'...

Pero ¿cómo se puede asumir no estar ahí, no poder visitar a familiares y amigos en momentos tan delicados?

Aceptando la situación y buscando soluciones en la tecnología. Conozco el caso de una señora que estaba ingresada y que, por su estado, no podía hablar con su familia, que estaba casi sin información. Cuando el médico, que seguramente no podía responder a una demanda familiar a través de la centralita del hospital, pasó visita, llamó a la hija de la paciente con su propio móvil y me pareció una idea excelente. Cada día se ven nuevas iniciativas de profesionales que están ayudando a facilitar esta comunicación, incluso a despedirse, aunque sea por mensaje. Es lamentable no poder hacer más, pero al menos tenemos una vía.

Hablando de profesionales que aportan soluciones, la Fundación la Caixa ha puesto a disposición 230 psicólogos y trabajadores sociales de EAPS para cubrir la atención psicosocial de los afectados por la COVID-19 ¿Cómo trabajan en la actual situación?

Son profesionales del Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación la Caixa que, en estos 11 años, han ido adquiriendo mucha experiencia en el apoyo a pacientes, familias y profesionales. Estaban más dedicados a los paliativos, en oncología y geriatría. Para adaptarse a esta situación, están elaborando respuestas más sistemáticas, extensas y organizadas del soporte telemático o telefónico que ya existía. También apoyan a los profesionales, presencial o telemáticamente. Y generan y difunden protocolos sobre cómo intervenir, abordar los aspectos emocionales, informar a una familia, despedirse en la lejanía, sobrellevar el confinamiento, informaciones de la OMS, de sociedades científicas y de los mismos EAPS. Porque, además de estar comprometidos asistencialmente, ¡los EAPS están produciendo una información muy útil para difundir!

¿Cómo se puede acceder a sus servicios?

Son los profesionales de la salud, que hace muchos años que los conocen —porque el servicio cubre entre el 20 % y el 25 % de los enfermos avanzados en todo el territorio—, los que ponen en contacto a los EAPS con los enfermos y las familias. Pero, además, nos consta que muchos EAPS se están poniendo a disposición de las autoridades sanitarias locales para ver de qué otras formas pueden ayudar. Dentro de poco veremos más medidas que ahora se están estudiando.

¿Se ha establecido algún protocolo especial para los duelos?

Sí, hay algunas iniciativas. Por ejemplo, en Madrid hay un equipo de EAPS que ha elaborado un protocolo de duelo y despedida en la distancia. Para paliar esta situación tan difícil de que solo un familiar puede estar presente en el hospital en una situación de agonía, se establece que este familiar sea quien recoja el afecto de toda la familia y lo traslade al paciente para que lo reciba. Estamos también proponiendo que, especialmente en situaciones de final de vida, un familiar con la debida protección pueda acompañarle físicamente. Se trata de hacer compatible el luchar contra el contagio (epidemiología de la enfermedad) con la compasión (epidemiología del sufrimiento). Tenemos que prepararnos para una epidemia enorme de duelos complejos, a corto y medio plazo, que requerirán mucha atención. Por otra parte, los profesionales sanitarios (sin olvidar a los auxiliares) están ahora mismo respondiendo a una gran presión con medios escasos y poniéndose en riesgo, y lo hacen gracias a una competencia y un compromiso excepcionales que les permiten sobrellevar la situación más aguda. Pero también requieren y requerirán mucho apoyo psicosocial* a medio plazo.

En el caso de una persona que tiene una enfermedad crónica o recurrente no relacionada con el coronavirus, ¿cómo puede gestionar el hecho de que en este momento no se la pueda atender?

Muchas de las personas con enfermedades crónicas con una evolución larga, de meses o años, han aprendido a responder y prevenir sus descompensaciones, como los diabéticos cuando llevan 10 años con el manejo de la dieta y de la insulina. Ante un sistema colapsado y volcado en la atención a casos de COVID-19, los pacientes con enfermedades crónicas pueden utilizar todo lo que han aprendido para su cuidado, especialmente en la prevención de crisis. En todas las comunidades en España hay grupos de estos 'pacientes expertos'.

*Si se trabaja en el ámbito sanitario y es preciso apoyo psicológico y emocional durante el brote de COVID-19, la Fundación la Caixa en colaboración con el Ministerio de Sanidad y la Fundación Galatea han puesto a disposición de los interesados una línea de asistencia psicológica gratuita: 900 670 777. Horario: de 9 a 22 horas.

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