Iniciativa pionera

Barcelona cobrará desde marzo una tasa a 26 operadores postales por el reparto a domicilio de productos online

La medida, propuesta por ERC, afectará a los operadores postales con una facturación de más de un millón, la principal de ellas Amazon

  • Las empresas no tendrán que afrontar el pago si las compras se trasladan a un punto de recogida, el cambio de hábito que se persigue

Una furgoneta de reparto Amazon, el operador postal que más tendrá que pagar por la nueva tasa.

Una furgoneta de reparto Amazon, el operador postal que más tendrá que pagar por la nueva tasa. / Ricard Cugat

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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El Ayuntamiento de Barcelona impondrá a partir de finales de febrero o principios de marzo una tasa a las empresas que llevan a domicilio productos comprados por internet que supone un 1,25% de su actividad y que solo afectará a los operadores postales que facturen más de un millón de euros anuales.

Aunque nacerá ahora, hace años que se debate, bajo la denominación de tasa Amazon, desde que ERC la acordó en 2019 con el gobierno de Barcelona en Comú y el PSC como condición para acordar los presupuestos de 2020.  La concreción llega tres años y medio después de que se iniciara el proceso, que ha sido complejo, por la falta de precedentes. Porque dice el consistorio y dicen los expertos que le han asistido que es una tasa pionera en España y Europa. La tasa se aprobará inicialmente en diciembre, definitivamente en febrero, y si no hay imprevistos se aplicará a partir de marzo.

La ciudad cobrará un 1,25% de tasa, lo que aportará como máximo 2,6 millones al consistorio, que insiste en que no quiere recaudar, sino reducir


2,6 millones de recaudación máxima

En total, el consistorio cobrará un máximo anual de 2,6 millones de euros por ese reparto a domicilio, una cifra a la que se ha llegado tras un cálculo vinculado a la ocupación del espacio público y la facturación de las empresas. Supone una tasa del 1,25% de la actividad de los operadores postales, que son los que tendrán que pagar, aunque solo si facturan más de un millón de euros anuales.

Si el fenómeno se reduce, si el número de furgonetas que se detienen en medio de una calle mientras el repartidor corre a entregar un paquete y vuelve al vehículo se reduce, la recaudación sería inferior, pero también una buena noticia, dice el ayuntamiento, porque se entendería que ha habido un cambio de hábitos, que es lo que se persigue. Por ello, el transporte de paquetes a puntos de recogida no se verá afectado por la tasa. Otro objetivo es evitar que el comercio electrónico compita con ventajas con el tradicional.

26 empresas

Los operadores postales que tienen que pagar la tasa, como se ha dicho ya, los que superen el millón de euros de facturación, son 26 en la capital catalana, de los que el principal es Amazon, con mucha diferencia. Otros conocidos son DHL o UPS, entre otros. Entre los cinco con más volumen de negocio suman el  62% de la facturación total.

La tasa ha sido presentada por representantes de tres grupos. Por parte de los socios de gobierno, los socialistas Jaume Collboni y Montserrat Ballarín, primer teniente de alcalde y concejala de Hacienda, y el concejal de Presupuestos, Jordi Martí, de Barcelona en Comú. Por parte del partido que parió la propuesta, el concejal de ERC Jordi Castellana. Todos han celebrado haber alcanzado el acuerdo. La suma de concejales de los tres grupos, 28 de los 41 que hay en el plenario, garantizan que la tasa será aprobada por el plenario.

Cálculos previos

En cuanto a los expertos, los doctores en Economía Alejandro Esteller y José María Durán, profesores de la UB  y miembros del Institut d’Economia de Barcelona, son los que han elaborado y explicado la cocina técnica del asunto. De entrada, se identificó a los que tenían que pagar, porque no se quería perjudicar al comerciante convencional, ni al transportista, ni al cliente.

Otro reto era poner un precio a la utilización del espacio público, en los términos empleados en los estudios previos, el valor económico del dominio público oficial. Se calculó a partir del coste de uso de una plaza de zona azul o verde de aparcamiento y un tiempo de ocupación, el 5% del total posible, y se alcanzó una cifra: el coste del aprovechamiento del dominio público por la presencia de esos transportes a domicilio de paquetes comprados online  es de 2,590.725 euros anuales.

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Se calculó la facturación de los 26 operadores postales afectados en unos 200 millones de euros al año. Y finalmente se propuso una tarifa lineal a partir de divide el valor económico del aprovechamiento, esos 2,6 millones, por la facturación de 200 millones, lo que supone 1,27% de tasa, que se redondea a 1,25%.

Comprar desde el sofá

Todo este embrollo técnico persigue el cambio de hábitos antes citado: que se prime la recogida de paquetes en puntos precisos en lugar de pedirlos en casa. Que se compre menos desde el sofá. Que sea menos frecuente la imagen de la de la furgoneta estacionada mientras el conductor baja un paquete y regresa corriendo al volante.