Infraestructuras

El Govern licita las obras de un carril bus para entrar a Barcelona por la B-23

El proyecto de siete kilómetros y 19,2 millones de presupuesto tiene un plazo de ejecución de 21 meses y la previsión es la reducción de unos 15 minutos en el recorrido de las líneas procedentes del Baix Llobregat, Bages, Vallès o Anoia

Una imagen de la entrada a Barcelona por la B-23 en el inicio de la Diagonal.

Una imagen de la entrada a Barcelona por la B-23 en el inicio de la Diagonal. / RICARD CUGAT (Zeta_intramedia)

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El Periódico

El departamento de la Vicepresidència, Polítques Digitals i Territori ha iniciado la licitación de las obras de un carril bus de entrada a Barcelona por la B-23, con un presupuesto de 19,2 millones de euros. Las obras, que afectan a un total de siete kilómetros entre la conexión con la A-2 en Sant Feliu de Llobregat y la avenida Diagonal de Barcelona, tienen el objetivo de aumentar la velocidad comercial de los buses interurbanos e incentivar así el uso de transporte público.

En concreto, por ese acceso a Barcelona circulan más de 600 expediciones de buses cada día con salida desde el Baix Llobregat, el Bages, Vallès o Anoia, lo que supone cuatro millones de pasajeros anuales, que reducirán hasta en 15 minutos su recorrido. El proyecto, que tiene un plazo de ejecución de 21 meses, incluye la construcción de un carril exclusivo para autobuses de tres metros y medio de amplitud en dirección a la ciudad condal sin afectar los carriles existentes.

Reducir la movilidad privada

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Esta actuación se enmarca dentro de la estrategia del departamento para reducir un 25 % la circulación de vehículos privados en el área metropolitana de Barcelona en un plazo de 10 años. Esta licitación forma parte de un acuerdo entre el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y la Generalitat para financiar las obras a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea.

La obra consistirá en la construcción de un carril exclusivo para autobús en sentido de entrada a Barcelona, aprovechando el espacio de la mediana y de los arcenes de la B-23. Ese nuevo carril tendrá 3,5 metros de anchura y se situará a la izquierda de los carriles actuales de entrada a la capital catalana. La separación entre ambos se efectuará mediante señalización horizontal. El número actual de carriles de circulación -dos o tres según el tramo- se mantendrá, al igual que se anchura. Los autobuses podrán acceder en cualquier punto al nuevo carril en cualquier punto de los siete kilómetros de recorrido.