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Las nueve décadas del Funicular de Montjuïc

  • Una exposición en el castillo de la montaña repasa la historia del transporte que nació con la Exposición Universal de 1929

El funicular, en el tramo entre Miramar y el castillo, en 1979.

El funicular, en el tramo entre Miramar y el castillo, en 1979. / ARXIU CUYÀS

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Manuel Marina, guía local de Barcelona y entusiasta de los temas de ciudad en general y de los de ferrocarriles en particular, alertó un día a este diario de que una reforma de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) amenazaba con llevarse por delante un andén del Funicular de Montjuïc que permanecía cerrado al público, historia de la montaña que había quedado clausurada cuando, en 1981, el funicular dejó de transitar entre la parada de Miramar y la más próxima al castillo. Una parada que se conocía con el término Cumbre. Este tramo superior murió, entre otras causas, a manos de la competencia con el teleférico que sigue discurriendo por allí.

El concejal de Sants verbalizó la posibilidad de recuperar para el servicio el tramo de Miramar al castillo

La alerta del experto guía funcionó, porque al final, una vez dada a conocer la amenaza, el distrito de Sants frenó la remodelación y ese andén sigue allí, intacto, cerrado. Alberga una escalera de caoba, uno de los motivos esgrimidos por Marina y otros entusiastas del transporte para que aquello no fuera borrado de la historia.

El tramo cerrado

Incluso hay quien espera que recupere su función, que la línea del funicular que ahora concluye en Miramar vuelva a llegar al castillo. El concejal de Sants, Marc Serra, verbalizó un día esa posibilidad, y habló de financiar el retorno al antiguo recorrido con fondos europeos, que son también los que permitirán rehabilitar parte del castillo.

Estación del castillo, construida en madera y papel prensado por orden del Ejército, que quería poder volarla fácilmente en caso de guerra.

/ ARCHIVO TMB

Lo dijo en presencia de Marina, o sea que es probable que este insista hasta que se logre. Entretanto, tras su éxito con el andén, el guía local es también ahora comisario de una exposición sobre el funicular que puede verse en el Castillo de Montjuïc: ‘Funicular de Montjuïc, la conquesta de la muntanya’. Está abierta desde el 28 de abril y se podrá visitar hasta el 25 de septiembre. Funicular que, por cierto, entre Paral·lel y Miramar pasa en un punto concreto junto a un 'meublé': los operarios escuchan gemidos de las parejas que se dedican a la actividad amatoria cuando hacen arreglos a esa altura.

La muestra

La exposición se puede visitar pagando la entrada general del castillo (5 euros, 3 en el caso del precio reducido y gratis el primer domingo de cada mes y los domingos a partir de las 15.00 para los menores de 16 años).

En la exposición, dos pantallas simulan el recorrido del funicular: la primera lo enfoca desde el último vagón, mirando atrás, y la segunda muestra el ascenso. La muestra comisariada por Marina ha sido elaborada por Eurecat, y cuenta con el apoyo económico del Ayuntamiento de Barcelona. En concreto, del Institut de Cultura (ICUB).

La exposición universal

Los Juegos Olímpicos de 1992 dejaron como herencia las rondas y la apertura al mar, y la Exposición Internacional de 1888, la remodelación de la Ciutadella. La de 1929  aportó a la ciudad el arreglo y organización de la montaña de Montjuïc y de la plaza de Espanya. Operaciones que generaron una deuda de 180 millones de pesetas (un millón de euros largo de la época). La montaña estaba por urbanizar, y en la parte más cercana al castillo no se podía construir por seguridad, órdenes del ejército que ocupaba la fortaleza (aunque parece bastante fácil de invadir, la verdad). De hecho, ni árboles había en los tramos más próximos a la instalación. Que el enemigo no se pueda esconder.

Dentro de la remodelación de Montjuïc se incluyó el funicular. El proyecto correspondió al ingeniero Emilio Echevarría y las estaciones, al arquitecto Ramon Reventós. Se construyeron dos tramos: el primero, de Paral·lel hasta Miramar, y el segundo, de Miramar hasta el castillo de Montjuïc. El primero llegó a tiempo, el segundo, acabado con retraso, fue inaugurado el 24 de julio, con la exposición iniciada. Inicialmente se había previsto una conexión desde Liceu a Paral·lel, y aunque se llegó a iniciar la obra, se terminó abandonando.

Zanja construida para la instalación del funicular.

/ ARCHIVO TMB

La exposición recuerda el contexto en que empezó todo, en aquella Barcelona de la preguerra civil, de la que los visitantes pueden ver fotos que evocan una sociedad que no podía saber hasta qué punto se le torcería la vida menos de 10 años después.

El transporte será uno de los medios que podrán utilizar parte de los seguidores del Barça cuando tengan que ir al Estadi Olímpic por obras en el Camp Nou.

Y más adelante incluye una foto del después: la imagen de la multitud que participó en un via crucis programado por la Iglesia en desagravio por la dominación roja de la montaña. A los congregados se les ve junto a la antigua estación del funicular que había debajo del castillo, cuando este dependía del Ejército.

Construcción precaria

De hecho, los militares forzaron que la primera estación se construyera en precario, con madera y papel compactado, y exigieron que debajo hubiera una cámara de minas, para poder llenarla de explosivos si era necesario hacer estallar la instalación ante una hipotética invasión. En la muestra figuran también imágenes de uno de los fenómenos que acogió Montjuïc: el barraquismo. Algunos de los residentes en barracas salen en imágenes esperando el funicular.

En 1964 se remodeló la estación Cumbre, ya con materiales más sólidos, y dos décadas después, en 1984, se desmanteló. Y si no se clausuró el funicular en su integridad fue por el empeño personal que Mercè Sala, entonces concejala del Ayuntamiento de Barcelona, puso en ello. La pérdida de uso llevó a la propiedad, privada hasta entonces, a que en 1972 el funicular se municipalizase. Ya público, primero dependió de Ferrocarril Metropolitano de Barcelona (FMB) y tras el franquismo, ya en democracia, en la nueva empresa Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).

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La infraestructura tuvo un uso muy relevante durante los Juegos de 1992: se incrementó la capacidad de acogida de pasajeros hasta 8.000 por hora y sentido y muchos eligieron esa vía para llegar a las instalaciones olímpicas.

El Funicular de Montjuïc, este miércoles.

/ Ferran Nadeu

Y dentro de dos años, podría resultar útil para algunos de los aficionados del Barça que tendrán que ir al Estadi Olímpic a ver los partidos que el equipo jugará como local durante la temporada 2023-24. Marina calcula en menos de diez minutos el trayecto a pie entre la estación de Miramar y el estadio.