Medio ambiente

Incendios en Collserola: Los vecinos de Canyelles y Roquetes lloran su montaña calcinada

En menos de dos meses, el área de Collserola cercana a estos dos barrios de Barcelona ha sufrido cuatro incendios forestales

Los vecinos se muestran a la vez enfadados y preocupados, y critican el mal estado de conservación de la zona

Los bomberos trabajan en la extinción del incendio de Collserola ya entrada la noche

Los bomberos trabajan en la extinción del incendio de Collserola ya entrada la noche / Jordi Otix

Elisenda Colell

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"Un día de estos veremos una desgracia", suplica Mari Carmen, vecina del barrio de Canyelles, mientras toma el fresco con otras vecinas del barrio en un parque. Lo dice en relación a los recientes incendios que ha vivido la zona de Collserola cercana a sus viviendas. Teme que, si se repite el incidente, el fuego rodee a familias, ciclistas y paseantes que transitan la zona. Muchos son los que lloran el monte quemado, en el que solían escaparse a diario y del que estaban orgullosos. Las asociaciones de vecinos achacan también la cuestión al mal estado de conservación de la zona y la nula limpieza forestal en la que se encuentra el parque.

El primer incendio en la zona de Collserola cercana a los barrios de Canyelles y Roquetes (Nou Barris) fue el 9 de mayo. Entonces se quemaron 3.000 metros cuadrados de monte, cercanos a las últimas viviendas de Canyelles. El 26 de mayo se calcinaron dos hectáreas de vegetación en la zona de la carretera Alta de Roquetes. El fuego más espectacular fue el 8 de junio, donde el fuego arrasó con 12 hectáreas de terreno. Y el último fue el día de Sant Joan, de bastante menor afectación, 920 metros cuadrados.

En busca de un posible pirómano

El incendio de primeros de junio fue el que activó todas las alarmas. Ya el día después los cuerpos de seguridad alertaban de que se trataba de un fuego intencionado. El barrio sospecha que un pirómano ande suelto por el monte. De momento, los Agents Rurals se limitaron a decir el viernes en Betevé que ya tienen identificada a una persona que podría haber provocado la llamarada. "Dicen que es un hombre de 60 años", afirman algunos vecinos.

"No podemos hacer nada, esperemos que lo pillen en cuanto antes, pero estamos muy enfadados", afirma Manolo Sánchez García, presidente de la asociación de vecinos de Canyelles. "Nos da pena ver que se están cargando nuestra montaña, es nuestro pulmón, es parte del barrio y estamos orgullosísimos de tener este patrimonio natural al lado de casa", afirma. "Están quemando nuestra montaña, nuestra naturaleza, respiramos todos de ella", se queja María Fernández, dependienta de una carnicería en Roquetes que vio, en primera línea, el último fuego, el de Sant Joan. "Fue un susto terrible", recuerda.

"Pues yo sí tengo miedo, estos días intento salir lo justo de casa, esto del fuego no me gusta nada"

— María López / Vecina de Roquetes

A Fernández le da muchísima pena ver cómo quema su monte, pero no tiene miedo de que el fuego llegue hasta las viviendas. "Pues yo sí tengo miedo, estos días intento salir lo justo de casa, esto del fuego no me gusta nada", replica María López, clienta del bar. Las vecinas más veteranas, como Isabel Antonio, con más de siete décadas viviendo en la zona, tampoco creen que el fuego pueda llegar hasta su casa, justo enfrente del monte. "¿No ves que hay una carretera? Es imposible que el fuego llegue hasta mi casa", explica. "Pues mi hijo se asustó muchísimo, es que nosotras vivimos justo delante de la montaña", añade Rosario Pérez, de la misma quinta.

"En verano, siempre tenemos un pequeño fuego que se arregla rápido. Pero lo de este año es demasiado. Ha habido muchos, y uno de ellos muy gordo"

— Manolo Sánchez / Presidente de la asociación de vecinos de Canyelles

"Acojona un poco, pero seguro que no pasa nada. Yo hoy quería subir a coger espárragos pero ya paso, estarán todos calcinados", suelta Gustavo Pino, desde la terraza de un bar de Roquetes. Su único temor es que arda su coche, que está aparcado en el párking más cercano al monte. "Cada año hay incendios aquí, pero el del día 8 de junio es evidente que alguien lo hizo a propósito", sospecha. "En verano, siempre tenemos un pequeño fuego que se arregla rápido. Pero lo de este año es demasiado. Ha habido muchos, y uno de ellos muy gordo", señala Sánchez.

Mal estado de conservación

En lo que coinciden todos los vecinos es en el mal estado de conservación de la montaña. "Claramente el consorcio de parque de Collserola tiene que tomar cartas en el asunto. Cortan los troncos y los dejan en el medio, esto es material inflamable", se queja Sánchez. También da cuenta de ello otro vecino, César que, junto a su madre, achaca al mal estado de conservación. "Es un peligro. Dejan las ramas, los troncos en medio, por no hablar de la basura, botellas y demás residuos", se queja su madre, Marisol Juanchi. De hecho, es evidente que la limpieza brilla por su ausencia en el barrio. Cuarenta y ocho horas después de la verbena de Sant Joan, varias ancianos charlan en los bancos frente a un parque, rodeados de pólvora, cajas de cartón, serpentinas y demás residuos de la verbena. "Nos tienen abandonados", se queja también Isabel Antonio.

"Un día de estos va veremos una desgracia. Es que al monte sube todo el mundo. Está lleno de niños, familias ciclistas y vecinos que se acercan al parque. Y si el fuego les rodea, si no pueden salir... tendremos una desgracia", repite Mari Carmen, otra vecina de Canyelles. También lo afirman los responsables de las dos asociaciones de vecinos, tanto de Roquetes como de Canyelles, que piden a los cuerpos de seguridad que encuentren rápidamente al culpable.

También preocupa la recuperación de la zona que ha sido incendiada. "Los bomberos llegaron a tiempo con muchas unidades y los han extinguido los más rápido que han podido, pero nos preocupa que usaran los hidroaviones y tiraran agua salada del mar", se queja la asociación de vecinos de Canyelles. "Básicamente porque la sal dificulta que pueda crecer vegetación", añade el presidente, que propone crear otro depósito de agua más grande en Collserola, para evitar que este error se vuelva a producir.