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Barcelona Global

Dilya Akhmadieva: "Se puede aprender mucho de la diversidad de Barcelona"

Entrevista con Dilya Akhmadieva, Solution Consultant en Infor

Irene García-Arnau

Dilya Akhmadieva.

Dilya Akhmadieva. / MANU MITRU

Dilya Akhmadieva es original de Rusia, pero lleva en Barcelona casi diez años. Cuando decidió que quería vivir en Europa, no dudó de que Barcelona era la ciudad en la que quería establecerse, a pesar de que, en aquel entonces, en 2010, la ciudad acusaba los efectos de la crisis económica. Aun así, Dilya consiguió finalmente su trabajo soñado en Infor, la multinacional en la que trabaja actualmente. 

-Trabaja en una empresa norteamericana, ¿cómo de importante es Barcelona en su negocio?

-En Barcelona tenemos un 'hub' muy importante a nivel europeo. Estamos en esta ciudad porque somos una compañía muy internacional, que trabaja con toda Europa y aquí encontramos especialistas que hablan varios idiomas y que pueden hacer telesales y telemarketing desde aquí a toda Europa.

-¿Más que en otros lugares de Europa?

-En otros lugares de Europa no se encuentra tanto talento: Barcelona es un lugar donde hay mucha gente para trabajar a nivel europeo. En vez de abrir oficinas en Alemania, Francia o Reino Unido se abren aquí porque la gente que hace telesales no necesitan estar en estos países, todo se hace por teléfono o videoconferencias. Desde Barcelona trabajamos con todos los mercados europeos.

-¿Qué es lo más te gusta de Barcelona?

-Me gusta este espíritu cosmopolita: gente de diferentes culturas y experiencias junta; esto es muy rico. No es un lugar donde solo hay un tipo de mentalidad, sino que es una mezcla de muchas mentalidades. Hay mucha diversidad de la que aprender.

-¿Cuál crees que es el mayor reto de la ciudad?

-Siempre es un enorme reto encontrar vivienda en Barcelona. Por desgracia siempre hay alguna cosa que no funciona en las casas y pisos en alquiler o en venta. Es algo que veo bastante complicado ahora. La inseguridad también es un asunto complicado en Barcelona. Yo vengo de Rusia y allí son mucho más estrictos con todo lo que tiene que ver con las normas y con las penas para delincuentes. Pero creo que este tipo de problemáticas no son exclusivas de Barcelona: todas las grandes ciudades en general tienen este tipo de problemas, pero es importante lidiar con ellos.

-¿Ves la ciudad abierta para acoger a la gente de fuera?

-Sí, bastante abierta. Especialmente si la comparo con Rusia. Aquí la gente es muy amable y abierta en general. No veo tantos prejuicios ni distinciones por ser de otro país. Sobre todo, veo a las personas con el corazón muy abierto. En Rusia somos más fríos. Aquí la cultura mediterránea es diferente. Es más fácil conocer, hablar con gente o pedir ayuda. 

-¿Cómo es la búsqueda de profesionales cualificados en Barcelona?

-Aquí hay mucha más creatividad que en otros lugares del mundo: yo creo que esto se debe a la mezcla cultural y a la diversidad que hay en la ciudad. En esta colaboración nace algo nuevo. Por otro lado, no hay un nivel alto de formación técnica, pero sí es una ciudad donde se respira mucha creatividad, está en el ambiente. Sin embargo, he descubierto que crecer profesionalmente de manera vertical es complicado aquí. Para crecer hay que hacer muchas maniobras y no es tan fácil porque existen compañías grandes, pero, en general, en Barcelona no están muchas de las sedes centrales.

- ¿Recomendaría esta ciudad a sus amistades?

-Por supuesto, es una ciudad que me encanta y, a pesar de sus problemas, cuenta con una gran riqueza y diversidad cultural. La gente es muy abierta y siempre es muy enriquecedor pasar tiempo aquí.

EL PERIÓDICO realiza, en colaboración con Barcelona Global, una serie de entrevistas a profesionales internacionales que han escogido vivir y trabajar en Barcelona. Se trata de personas nacidas y formadas en el extranjero que por su experiencia, formación, capacidad emprendedora y creatividad aportan valor añadido a la economía global y pueden ofrecernos otra visión de la ciudad.