18 sep 2020

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auditoría mediambiental

Vecinos del Besòs redoblan las acusaciones contra la incineradora

Airenet, que pide el cierre progresivo de la instalación, se basa en un informe emitido por dos expertos independientes

La auditoría encargada por el ayuntamiento concluye que Tersa "cumple con los requisitos ambientales y que su impacto "no es relevante"

Luis Benavides

La planta de Tersa, en el ámbito del Fòrum, esta mañana

La planta de Tersa, en el ámbito del Fòrum, esta mañana / MANU MITRU

El Ayuntamiento de Barcelona y la plataforma vecinal Airenet interpretan de manera muy diferente los datos presentados por la auditoría realizada recientemente en la incineradora Tersa, una de las grandes instalaciones dedicada al tratamiento de residuos metropolitanos instaladas en el ámbito del Fòrum. A la luz de los resultados, el consistorio concluye que esta planta "cumple con los requisitos ambientales y que su impacto en el entorno no es relevante", mientras los vecinos sostienen que la planta "sigue operando fuera de la ley" pues incumple algunas normativas.

La auditoría en Tersa, propiedad en un 58,7% del Ayuntamiento de Barcelona, fue realizada por un grupo de técnicos del Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya (CEIC) y otros dos técnicos independientes propuestos por la plataforma vecinal.  El consistorio se comprometió a realizar una inspección a raíz del incidente registrado en julio del 2017, cuando se superaron durante horas los límites de emisión de dioxinas. "La presión vecinal ha hecho posible esta auditoría y los niveles de contaminación han mejorado, pues ya no son como los de hace dos años. No obstante, siguen siendo elevados y estamos mucho peor que en el resto de Barcelona", asegura la presidenta de Airenet, Silvina Frucella, quien reconoce que fue todo "un logro" que el gobierno municipal de Ada Colau "se atreviera a hacer una auditoría" en esa instalación. Echa de menos, no obstante, que hagan público la valoración de los dos expertos independientes, que presentaron una especie de voto particular. "En la parte final el equipo se dividió porque tenían diferentes puntos de vista. Los dos especialistas propuestos por Airenet emitieron su propio informe, que no es tan complaciente como el presentado por el ayuntamiento", asegura Frucella. 

Fuentes del ayuntamiento consultadas por este diario, por su parte, explican que los dos informes, el general y el firmado por los dos expertos independientes, así como un documento con recomendaciones consensuadas por todas las partes, serán presentados en las próximas semanas en el Consejo de Administración de Tersa. 

Aunque el ayuntamiento reitera que "la planta cumple con las prescripciones y que su impacto en relación con el entorno no es relevante en cuanto a dioxinas" (aseguran que el nivel de emisiones es 10 veces inferior al nivel recomendado),  los portavoces de Airenet denuncian que se incumplen varias normativas como las relacionadas con la incineración de residuos que no han recibido ningún tratamiento previo (un 16%) y la descarga de cenizas. Por no ponerse de acuerdo, vecinos y administración llaman a la planta de una manera diferente. Los primeros hablan de incineradora y el ayuntamiento, de planta de valorización energética. "Eso es un gran eufemismo", asegura otro miembro de la plataforma vecinal, Enric Navarro, convencido de que la mejor incineradora es la que está cerrada. "Queremos que cierre, pero somos conscientes de que no puede ser ahora mismo. Ahora es el momento de hacer mejoras, hacer seguimiento… El sentido común también me dice que puestos a necesitar incineradoras, porque el residuo cero está todavía muy lejos, sería mejor tener muchas y pequeñas. No es justo que los vecinos del Fòrum tengan que cargar con lo que generan 1,6 millones de habitantes del área metropolitana", ha añadido.

Seguimiento permanente 

Airenet sospecha que la mejora en la planta Tersa es efecto de la propia auditoría. En otras palabras, sostiene que los responsables pusieron en marcha unos mejores filtros para minimizar las emisiones y por eso exigen un seguimiento permanente por parte del CSIC. El consistorio está de acuerdo en este punto. De hecho, el equipo de gobierno se ha comprometido a constituir una mesa de seguimiento de Tersa con todas las administraciones implicadas –el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) posee el 41,3% restante- y personas expertas independientes propuestas por los vecinos y por el colegio de ingenieros.

Otras mejoras acordadas por las dos partes son la colocación de una nueva instalación de la calidad del aire, que el recinto de descarga de cenizas sea totalmente estanco para evitar la dispersión e implementar un sistema de control para evitar la entrada de residuos no autorizados. Frucella recuerda que estas medidas consensuadas son solo recomendaciones y entiende que existe un problema de fondo, mucho más grande: "Es necesario un cambio de leyes en Catalunya para que se generen menos residuos".