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SEGUNDA JORNADA CON PAROS PARCIALES

Las bibliotecas públicas de Barcelona vuelven a protestar hoy por sus condiciones laborales

El comité de empresa pide reforzar las plantillas, mermadas por numerosas bajas por ansiedad y estrés

Luis Benavides

Un grupo de bibliotecarias en huelga, la semana pasada.

Un grupo de bibliotecarias en huelga, la semana pasada.
Un panel informa sobre la jornada de huelga en una de las bibliotecas públicas de Barcelona, el pasado lunes.

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El comité de empresa de las 40 bibliotecas públicas de Barcelona mantiene la huelga convocada mañana para denunciar una “situación de precariedad” provocada principalmente por la falta de personal. En este sentido, los representantes de los trabajadores solicitan una ampliación de la plantilla de entre el 10 y el 15%, que supondría la incorporación de unas 40 personas y que serviría para reforzar todas las bibliotecas con un mínimo de una persona.

Esta demanda y otras, como las relativas a la seguridad y la falta de una verdadera bolsa de trabajadores interinos que permita reforzar la plantilla en momentos puntuales y cubrir bajas, fueron recogidas en un manifiesto publicado a finales del 2018. La situación, asegura el comité de empresa, “ha empeorado”  medio año después y están bajo mínimos con numerosas bajas por ansiedad y estrés.

El primer día de huelga tuvo lugar el pasado lunes 27 de mayo y los próximos tendrán lugar mañana, 3 de junio, entre las 15.30 horas y las 18.00 horas, y el 17 de junio, de 18.00 a 20.00 horas. “Es la primera vez que hacemos huelga, pero estamos trabajando al límite y necesitamos visibilizar este tema”, explica la secretaria del Comité de Empresa de Bibliotecas de Barcelona, Iris González, muy agradecida por el apoyo de los usuarios. “Es un trabajo muy vocacional y nos sabe mal cerrar el servicio, aunque sea solo durante unas pocas horas; pero llega un punto que tienes plantarte. Y los usuarios nos han mostrado su apoyo, en la recogida de firmas y en las redes sociales”, añade.

El comité asegura que los trabajadores se sienten “indefensos” en situaciones violentas de agresiones físicas y verbales. Estos episodios requieren, según los representantes de los trabajadores, algo más que un vigilante de seguridad. “La figura del educador social puede ayudar a solucionar conflictos. En la biblioteca de Trinitat Vella, por ejemplo, funcionó porque consiguió reconducir la situación”, detalla González. Los trabajadores también piden un protocolo de actuación y acompañamiento para los trabajadores que reciban cualquier tipo de agresión.

La respuesta del gerente

El gerente del Consorci de Biblioteques de Barcelona (CBB), Ramon Bosch, consultado por EL PERIÓDICO, reconoce que están lejos de los “estándares de calidad de antes de la crisis” y se compromete a aumentar la plantilla en un 5% en los próximos cuatro años.   La empresa asegura que los presupuestos del CBB no tienen capacidad para cubrir el aumento del 10-15% que solicita el comité y que el momento actual del mandato, en funciones hasta la nueva constitución del consistorio, no es “el más propicio para recoger este tipo de demandas”. Así,  hasta pasado verano, calcula Bosch, no será posible tratar este asunto.

Respecto al personal interino, el comité denuncia que esa bolsa fue “absorbida” por bibliotecas de nueva creación y pide que se recupere este equipo de itinerantes de manera efectiva.  Bosch, que lleva tres años en el cargo, asegura que si no se amplió el personal con estas aperturas es porque la Ley General de Presupuestos del Estado “no permitía aumentar plantilla” y se vieron obligados a recurrir de los interinos. “Me encontré que la bolsa se había reducido a nueve, y en estos tres años hemos pasado de nueve a 23 interinos”, puntualiza el gerente, quien también advierte que en ninguna biblioteca están “por debajo de los mínimos marcados por los estándares” de la biblioteca pública de Catalunya.

Respecto a la seguridad, el gerente del CBB subraya que es un problema “muy residual” y que, en cualquier caso, se ha triplicado el presupuesto de vigilancia privada en las biblioteca y se han instalado cámaras de videovigilancia en ocho bibliotecas para minimizar las situaciones de violencia que se pudieran producir. Asimismo, Bosch también se compromete a “hablar y discutir” un protocolo de seguridad y recuerda que el personal que sufre cualquier tipo de agresión recibe un acompañamiento por parte de los servicios jurídicos del CBB a la hora de poner la denuncia en la comisaría y en el posterior juicio.

Temas: Bibliotecas