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El problema de la droga en Ciutat Vella

Los vecinos de un narcopiso de Barcelona logran desalojarlo por su cuenta

El dueño de la vivienda del Raval recibió la visita de un traficante que le pidió dinero por darle las llaves

Los afectados denuncian la presunta dejadez de Guardia Urbana, Mossos y ayuntamiento

Óscar Hernández

Schmid, Maestri y Mipurk, delante del edificio de Peu de la Creu 21 bis donde viven. En el entresuelo estaba hasta ayer el narcopiso.

Schmid, Maestri y Mipurk, delante del edificio de Peu de la Creu 21 bis donde viven. En el entresuelo estaba hasta ayer el narcopiso. / Ángel García

Todos a una. Y lo han conseguido. El propietario legal del narcopiso del entresuelo de la calle Peu de la Creu 21 bis, en el Raval de Barcelona, ha logrado recuperar su vivienda. Los vecinos han ahuyentado para siempre a los narcotraficantes y a las decenas de yonquis que cada día acudían a comprar su dosis de heroína a la vivienda, dejando muchas veces tras de si un rastro en forma de jeringuillas abandonadas y la estupefaccción en el rostro de los viandantes que se topaban con los drogadictos.

La idea de los vecinos de Peu de la Creu, 21 bis de distribuir un anuncio impreso con el título Se traspasa narcopiso y el subtítulo Negocio en pleno rendimiento: entre 100 y 200 clientes a diario ha funcionado. A la publicación en exclusiva en la web de  EL PERIÓDICO el domingo, siguieron la aparición en varios informativos de televisión. Así, los vendedores y los compradores de droga tenían que esquivar las cámaras de los periodistas gráficos.

Nadie dentro

Hasta que ayer al mediodía, los vecinos del inmueble detectaron que no había nadie en el narcopiso y avisaron enseguida al propietario, Victor Vives, que luchaba por recuperarlo desde el pasado mes de mayo, cuando lo abandonó el inquilino legal y lo ocupó una mujer embarazada con un niño, que a los pocos días fueron susitutidos por vendedores de droga, como ocurre en muchas otras viviendas del barrio.

Cuando el dueño llegó y comprobó que la puerta estaba abierta y que no habia nadie dentro, cuenta, avisó a un cerrajero, que la sutituyó por otra antiocupaciones (con marco de metal que no se puede reventar). También instaló una alarma y, por supuesto, antes que nada llamó a los Mossos d'Esquadra.

Tres horas más tarde

"Llamé a los Mossos a las 14.30 horas y no llegaron hasta las 18.00 ", recuerda Vives, que apunta que el cerrajero y la empresa de seguridad que le ha puesto ya una alarma estaban trabajando en la vivienda cuando apareció la primera patrulla. "Les pedí que levantaran acta de que el piso estaba vació pero no quisieron", denuncia. Increíblemente, el acta es lo que piden y consiguen los ocupas para acreditar que estan viviendo en la casa y evitar un psoterior el deshaucio.

Cartel de Narcopiso cerrado colocado por los vecinos de Peu d ela Creu, 21 / AUTOR FOTO: Óscar hernández

Vives había agotado todas las vías para sacar a los narcos de su casa, que tenia en alquiler. Un juzgado penal desestimó el desahucio y le remitió a la lenta vía civil. A sus acciones se sumaron las del resto de inquilinos y propietarios del bloque. El presidente de la comunidad, Bernard Schmidt, presentó dos escritos contra el narcopiso en el registro general del ayuntamiento los pasados 6 de junio y 4 de septiembre. Nunca le respondieron. Tampoco les hicieron caso en las comisarías de Guardia Urbana y Mossos de Ciutat Vella.

Consejo municipal a los vecinos

Fuentes del ayuntamiento han explicado hoy sobre esta supuesta inacción municipal que "el distrito y la Guardia Urbana tenian conocimiento de la situación del piso". "La Guardia Urbana –han añadido– recomienda que, ante la sospecha o evidencia de que hay un piso ocupado con fines de venta de droga en su escalera o en su calle, los vecinos avisen a la policía, pero que nunca actúen por su cuenta, ya que la reacción de los ocupantes es imprevisible".

Fuentes de los Mossos d'Esquadra han explicado a este diario que los pisos en los que se vende droga "son una prioridad policial, pero la investigación lleva un tiempo". "De hecho cerramos un narcopiso cada cinco días, aunque para conseguir la orden judicial hay que conseguir las pruebas", han añadido.

El colmo del caso se produjo el martes. Un dominicano se presentó en la oficina del dueño del piso para decirle que le devolvería las llaves del narcopiso si le daba dinero y que quería negociar. Al parecer, la presión periodística amenazaba la viabilidad del negocio. "Le dije que ni hablar. Que ya habia hecho bastante dinero con la droga en mi casa", explica el dueño. Tal vez por eso al día siguiente, ayer, el narcopiso estaba vacío. Y en la puerta de la calle dos carteles informan: "Narcopiso cerrado". 

Consumo de heroína y basuco

Dentro de la vivienda esta mañana se podían apreciar huellas de lo que es un narcopiso. No solo es el lugar en el que los yonquis adquieren su dosis de droga, sino también donde se la inyectan o fuman y donde se recuperan, como si fuera una narcosala. Los varios colchones repartidos por la vivienda desmuestran donde se estiraban los adictos.

La vivienda mostraba una higienie deficiente. E incluso había jeringuillas (para inyectarse heroína) y también unos vasos de plastico con papel de aluminio y cañitas utilizadas para fumar pasta de cocaína o basuco, más barata y mucho más adictiva y peligrosa. De hecho algunos vecinos creen que los adictos pagaban 5 euros por esas dosis. El bajo precio encaja con el basuco.

"En estos meses hemos visto que vienen tres tipos de clientes. Unos que compran droga para llevarsela y revenderla. Otros que la adquieren y consumen enseguida, en la escalera o en la calle. Y luego los que se drogan dentro de la vivienda", ha explicado Schmid, quien desde el miércoles afirma que duerme más tranquilo.