Ir a contenido

la batalla de BCN

Manuel Valls ofrece su campaña electoral al 'gurú' de Maragall

El exprimer ministro francés propone al exjefe de gabinete de Maragall ser su asesor en la campaña municipal

Xavier Roig actuó como mano derecha del alcalde olímpico durante su trayectoria en el consistorio

Toni Sust

Valls, en un acto de Societat Civil Catalana, en abril pasado.

Valls, en un acto de Societat Civil Catalana, en abril pasado. / FERRAN NADEU

Manuel Valls ha empezado a organizar el equipo electoral que debe acompañarle como candidato a la alcaldía de Barcelona. Un paso que sugiere que ha tomado la decisión, todavía por confirmar, de presentarse a las elecciones municipales del próximo 26 de mayo. El exprimer ministro francés ha ofrecido convertirse en su asesor de la campaña municipal a la consultoría de Xavier Roig, el que fuera mano derecha de Pasqual Maragall en su etapa como alcalde de la ciudad, y al que este asesoró también cuando dio el paso a la política autonómica. Roig fue jefe de gabinete del alcalde olímpico de 1983 a 1996, es decir, prácticamente todo el tiempo en el que Maragall estuvo al frente del. Con él como mano derecha, Maragall ganó las elecciones de 1983, 1987, 1991 y 1995.

Roig es periodista y licenciado en Derecho. Después de su periplo municipal, dirigió la primera campaña autonómica de Maragall, en 1999, cuando el socialista se quedó a unos miles de votos de descabalgar de la presidencia de la Generalitat a Jordi Pujol. En el 2000, dirigió la campaña de Joaquín Almunia como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno; un año después, la de Joan Laporta como candidato a presidente del Barça y en el 2005, la de Albert Pintat en las elecciones de Andorra. Consultado por este diario, Roig ha admitido que ha hablado del tema con Valls pero ha añadido que todavía no han cerrado un acuerdo.

Roig ha prestado su asesoramiento a instituciones y administraciones diversas, desde el Gobierno de Chile bajo la presidencia de Michelle Bachele hasta el Ejecutivo balear y otro Valls, Miquel, el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona. Según fuentes conocedoras de la negociación, la dirección de la campaña de Valls recaería en Guillermo Basso, integrante de la consultoría de Roig y técnico superior en el gabinete de la alcaldía de Barcelona de 1995 a 1998.

Un activo y un símbolo

Para un candidato como Valls, que nunca se ha desempeñado en la política barcelonesa, fichar a Roig es contar con alguien que, si bien hace ya más de dos décadas de ello, ha tenido un conocimiento total de la maquinaria municipal. Fue el cocinero principal del consistorio durante el periodo en el que la ciudad experimentó una gran transformación sobre la base de que Barcelona fuera designada organizadora de los Juegos Olímpicos de 1992.

El jefe de gabinete se convirtió en el guardián de la imagen de Maragall, imponiendo un criterio profesional sin importarle entrar en tensión con el PSC y con el propio entorno personal del alcalde.

Fichar a Roig es también enviar un mensaje a sectores progresistas, a la vista de que el elegido es uno de los principales jugadores de aquel equipo de Maragall que los barceloneses, en una proporción elevada, asocian con una etapa de éxito. Su figura contrasta además con el entorno que ha acogido a Valls en sus frecuentes visitas a Barcelona para decidir si toma el paso o no de optar a la alcaldía. Un entorno con un perfil más bien conservador y liberal, de profesionales de alto nivel económico, aparentemente poco conectado por ahora con sectores más progresistas de la capital catalana.

En este caso no es fácil afirmar que Valls le ‘roba’ un activo a un rival. Si bien Roig ha asesorado en múltiples plazas al PSC, los socialistas catalanes más que un adversario del exprimer ministro francés son uno de los socios que él quería para su plataforma electoral. Pero el partido y el grupo de Jaume Collboni rechazaron de entrada la oferta y optaron por mantener su candidatura en solitario. Con Roig, Valls enlaza de algún modo con la tradición socialista, dentro de la que desarrolló su carrera política en Francia hasta perder el favor de sus antiguos correligionarios.

Calendario

Después de unos meses en los que ha ido sondeando a representantes de la sociedad barcelonesa, esencialmente, como se ha dicho, de representantes de los sectores empresariales, de la clase dirigente, se espera que Valls anuncie su decisión de forma definitiva en los próximos días, atendiendo al calendario que él mismo anunció. Que tiene planes de continuidad en la ciudad parece claro después de que ESADE le fichara para impartir clases sobre Inmigración.

Una plataforma antes que la candidatura de un partido

Manuel Valls lleva meses acariciando la posibilidad de tomar una decisión con pocos precedentes: la de que un político que ha vivido y desarrollado toda su carrera política en Francia, llegando a ser primer ministro, cambie de país para proseguir su trayectoria. Aunque a Valls se le ha etiquetado como el candidato de Ciutadans, ha subrayado desde el primer momento que no quiere ser el alcaldable de un partido sino de una plataforma en la que él quería al partido de Albert Rivera, al PP y al PSC. Es decir, el frente constitucionalista, del que ha formado parte como defensor de la unidad de España contra el secesionismo catalán.

El PSC se desmarcó de entrada y el PP no se ha sumado a la operación ni ha descartado todavía sumarse: las expectativas electorales del grupo de Alberto Fernández Díaz no son nada halagüeñas y antes del verano las encuestas pronosticaban que el partido se quedaría fuera del consistorio. Ciutadans defiende con entusiasmo la posible candidatura como si fuera eso, el candidato del partido. Fuentes de otros partidos sostienen que Rivera ha hecho todo lo posible para apropiarse de la figura de Valls. De hecho, llegó a decir que Ciutadans se prodigaría en fichajes de independientes como él. En realidad la instancia política más cercana a Valls es Societat Civil Catalana.

El que gana, gobierna

Las próximas municipales se presentan muy disputadas y hace unos meses fuentes de Ciutadans daban por hecho que, con ese panorama, era más que probable que el candidato que quedase en cabeza en mayo del 2019, incluso con un resultado magro como el que obtuvo Ada Colau en el 2015, 11 concejales, podría gobernar. Porque un pacto entre varias candidaturas solo sirve si suman 21 concejales: si el resto de fuerzas no alcanza un pacto que alcance la mayoría absoluta, la más votada se hace con la vara de mando municipal aunque esté en minoría. El planteamiento casa con un hecho claro, el de que Valls tendría muy difícil encontrar un socio entre el resto de partidos con el que cerrar un pacto para gobernar.