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RENOVACIÓN DEL RECINTO

El Zoo de Barcelona prescindirá de un centenar de especies y se consagrará a la fauna mediterránea

Se apostará por tritones, galápagos, lobos o linces en detrimento de felinos, camellos y delfines

El nuevo plan director precisará una inversión de 64,4 millones de euros en el periodo 2018-2031

Antonio Madridejos

Un gorila del Zoo de Barcelona, el pasado febrero.

Un gorila del Zoo de Barcelona, el pasado febrero. / FERRAN SENDRA

El Zoo de Barcelona quiere especializarse en la fauna de los ecosistemas mediterráneos y en animales en peligro de extinción, garantizando en ambos casos unas buenas condiciones de bienestar, y para ello prescindirá en las próximas décadas de un centenar de especies que no son autóctonas, algunas tan vistosas como los tigres, los delfines y los camellos. En cambio, podrían llegar linces ibéricos. "La gente ha de asumir que un fartet, un pequeño pez mediterráneo, puede ser tan atractivo como un albatros", confía el director del zoo, Antoni Alarcón.

Alarcón ha propuesto al Patronato de la Fundación Barcelona Zoo un plan estratégico de reforma que requerirá una inversión total de 64,4 millones de euros en el periodo 2018-2031. Descartado definitivamente el traslado o la ampliación en el Fòrum, el recinto histórico de la Ciutadella sobrevivirá con sus 13 hectáreas actuales pero con una revolución en la distribución de algunas especies y de las instalaciones auxiliares. Las obras se realizarían por fases y nunca obligarían a cerrar el recinto.

Alarcón insiste en que el plan presentado es solo un esbozo con las líneas estratégicas y que para salir adelante se necesitará el visto bueno de la fundación del zoo, en la están representados los partidos del ayuntamiento, la sociedad civil y la comunidad científica, entre otros. "No es el proyecto ejecutivo. Esperamos aportaciones", dice. La próxima reunión se celebrará a primeros de abril.

Requisitos para seguir en Barcelona

Para permanecer en Barcelona, prosigue Alarcón, los animales deberán o ser autóctonos o encontrarse amenazados o formar parte de programas internacionales ex situ en los que participa el zoo. "Los guanacos no cumplen ninguno de los tres requisitos", pone como ejemplo Alarcón para justificar su futura ausencia. Las especies que sigan serán unas 200, frente a las actuales 300, pero dispondrán de un mayor espacio.

Osos y elefantas

Atendiendo a los tres criterios, el primer objetivo es que las especies de fauna autóctona acaben representando un tercio del total del zoo, frente al actual 15%, además de estar concentradas en un mismo ámbito, junto a la calle de Wellington. En segundo lugar, las especies con un alto nivel de amenaza pasarán a corto plazo del 22% al 40%. Finalmente, se priorizarán las especies con planes de conservación en los que participe el zoo barcelonés. "En el caso de los osos pardos, creo que es mejor destinar una inversión a programas que ayuden a su consolidación en el Pirineo que tenerlos aquí", admite Alarcón.

Otros casos son de difícil solución. Según el director, si las tres elefantas y el rinoceronte blanco siguen en Barcelona es porque el zoo hace las veces de santuario para ejemplares ancianos. "Lo que hacemos es cuidarlas al máximo, pero no pretendemos tener nuevos ejemplares", ha precisado. Siempre han vivido en cautividad.

Especies mediterráneas

Dentro de la apuesta por las especies mediterráneas, Alarcón explica que se negocia con la Junta de Andalucía la posibilidad de traer a Barcelona ejemplares de lince ibérico para un programa de educación ambiental, tal y como ya sucede en el zoo de Jerez de la Frontera. Es un viejo objetivo que no prosperó en ocasiones precedentes.

"El plan estratégico propuesto quiere consolidar la transformación del zoo como referente en el ámbito de fauna silvestre geográficamente cercana. En este sentido, Alarcón destaca diversos proyectos de conservación que ya se realizan en colaboración con entidades y centros de investigación, como los consagrados al tritón del Montseny, los galápagos, el fartet en el Llobregat, la nutria en la cuenca del Besòs y las praderas de 'Posidonia oceanica' en el Mediterráneo. Aunque el 69% de la dotación económica a proyectos de conservación in situ -en el mismo parque- ya se destina este año a fauna autóctona, se pretende profundizar aún más en este tipo de acuerdos.

Metamorfosis del espacio

Desde un punto de vista del espacio, los cambios más notables serán el bioma mediterráneo, que contará con una nueva instalación para lobos y, si prosperan las negociaciones, otra para linces. En este ámbito cercano a Wellington desaparecerán todos los felinos (guepardos, tigres, leopardos) salvo los leones, que serán recolocados en el nuevo bioma dedicado al Sahel y la sabana africana. Un tercer bioma, de dimensiones mucho más reducidas, se consagrará a Madagascar, con lémures, tortugas y anfibios.

Finalmente habrá también dos edificios nuevos, el Centro de Biodiversidad Marina, que combinará investigación y divulgación, y el Pabellón de Invertebrados.

Al margen de los nuevos espacios y edificios, las primeras obras afectarán a las 70 instalaciones que se mantendrán pero que una auditoría interna ha considerado "mejorables" y necesitan una capa de pintura, el acondicionamiento de la vegetación, la renovación de las tuberías de conducción o la modernización de los dormitorios.

Mariposas en el Hivernacle

Uno de los últimos objetivos es que el edificio del Hivernacle de la Ciutadella, fuera del recinto del zoo, acoja un mariposario. Sería en colaboración con el Museo de Ciencias Naturales y el departamento municipal de Verde Urbano. "El espacio se ha de rehabilitar y creemos que sería una buena ocasión para combinar plantas y mariposas. Ambas necesitan un ambiente cálido. Iría de maravilla", concluye esperanzado Alarcón.