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LUCHA CONTRA EL FRAUDE

Barcelona descubre un agujero fiscal de 1,2 millones en cinco grandes superficies

Las empresas, entre otras tretas, calcularon el IAE que les corresponde pagar sin computar los pasillos de sus negocios

Carles Cols

Día de compras en el centro de Barcelona.

Día de compras en el centro de Barcelona. / JORDI COTRINA

El cuerpo de inspectores del Ayuntamiento de Barcelona que lucha contra el fraude fiscal se cuenta como los huevos. Antes del actual mandato municipal eran media docena de funcionarios y, desde la llegada a la alcaldía de Ada Cola, una docena. Aunque sea el doble, la cifra no impresiona. Los resultados, sí. Hace solo cuatro meses, a mediados de julio, salió a la luz (nunca tan bien dicho) su penúltimo hallazgo, el impago de tres millones de euros por parte de las compañías eléctricas que operan en la ciudad. El último descubrimiento tampoco está mal. El ayuntamiento ha abierto un expediente a cinco grandes superficies que operan en la ciudad (alguna de ellas con hasta cinco grandes tiendas dentro de los límites del término municipal) por dejar de pagar 1,2 millones de euros por la singular lectura que realizaban de sus obligaciones con respecto al Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Por el momento, ya han pagado 230.000 euros de esa deuda.

El nombre de esas grandes superficies no lo facilita el Ayuntamiento de Barcelona. El pecado es público, pero el nombre del pecador es información confidencial, explican fuentes municipales. Pero se trata de grandes superficies sobradamente conocidas, del deporte, del bricolaje, del ocio y la cultura… La cuestión es que, de forma casi mimética, interpretaron a su manera un dictamen de la Agencia Tributaria. En él se aceptaba que una gran superficie fraccionara sus distintos departamentos a la hora de abonar el IAE. Por ejemplo, aunque el edificio sea el mismo y la caja de cobro sea la misma, la empresa X (por mantener el anonimato) computa como tiendas independientes sus secciones de jardinería, carpintería, material de construcción, pinturas y productos químicos… La primera sorpresa del cuerpo de inspectores fue que con esta fórmula esas cinco grandes superficies había dejado en el limbo, por ejemplo, el espacio de los pasillos y el vestíbulo. La superficie total del establecimiento es uno de los factores que computan a la hora de calcular el IAE. Aunque sea solo por comparar, sería como si los vecinos de Barcelona recalcularan el IBI que pagan por sus viviendas (en caso de ser propietarios, claro) y descontaran de la superficie total los pasillos con la excusa de que no hacen vida en ellos.

Traducido en cifras, la dimensión de ese 'despiste' es notable. Las cinco grandes superficies a las que el ayuntamiento reclama 1,2 millones de euros tributaban por un total de 48.900 metros cuadrados, cuando en realidad ocupan 62.110 metros cuadrados. Es decir, habían 'distraído' casi una cuarta parte del total real.

El truco de los almacenes populares

Esa, en cualquier caso, no es la única irregularidad que los inspectores han incluido en su informe. La segunda anomalía detectada es que en algunos casos se habían acogido a un epígrafe del IAE que no les corresponde. Pretendían pasar como almacenes populares, un tipo de establecimiento a la hora de la verdad inexistente. El trabajo de campo de los inspectores para desmontar esa falacia fue tan simple como ir a comprobar qué tipo de artículos y a qué precios se vendían en esas tiendas. Eran los mismo y al mismo precio que los de cualquier otra tienda de la ciudad. Un almacén popular, según la normativa, vende productos de baja gama y con precios o servicios reducidos. Es un tipo de almacén prácticamente desaparecido, destaca el informe municipal de este caso.

Con todo, este episodio de impago no se resolverá, al parecer, con saciones adicionales para esos cinco empresas. Se les reclaman simplemente las cantidades adeudadas, sin ningún tipo de recargo.

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