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URBANISMO

La estrategia de las supermanzanas afronta la prueba de fuego en Sant Antoni

La iniciativa se extiende al corazón de Barcelona tras la controvertida experiencia del Poblenou

Una amplia zona en torno al mercado, que enfila la recta final para la reapertura, restringirá el tráfico

Víctor Vargas Llamas

Representación del aspecto final de la zona en la que se van a desarrollar las obras. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Representación del aspecto final de la zona en la que se van a desarrollar las obras.
Imagen virtual del aspecto futuro del entorno del mercado de Sant Antoni.

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El barrio de Sant Antoni será el siguiente espacio en el que el Ayuntamiento de Barcelona extienda su programa de supermanzanas, en un entorno que contará con la contribución de 26.000 metros cuadrados de espacio público. El consistorio ha consensuado la estrategia desde el pasado febrero con la participación de vecinoscomerciantes entidades de la zona, en un intento de garantizar que el plan tenga mejor acogida que la que ha tenido entre el vecindario del Poblenou, donde a mediados del pasado enero se organizaron manifestaciones contra la supermanzana. Un 87,2% de los participantes en una consulta vecinal sobre el espacio realizada el pasado mayo mostraron su oposición a la iniciativa municipal, especialmente en cuanto a los efectos que ha tenido en el tráfico y en la vida cotidiana que se proyecta alrededor de los edificios implicados, al considerar que no potencia el clima de un barrio pensado para las personas.

Entorno del mercat de Sant Antoni

Teniendo muy presente el antecedente de la experiencia del Poblenou, el gobierno de Ada Colau aplica el despliegue del proyecto en un entorno, el de Sant Antoni, donde los desajustes tendrían un mayor impacto, dado que cuenta con un mayor peso específico a nivel comercial, de movilidad y de afluencia. La primera fase de las intervenciones se materializará en la confluencia de las calles de Tamarit Comte de Borrell, un espacio que se transformará en una gran plaza pública. En una segunda etapa, las obras se extenderán a las islas contiguas de Borrell y Tamarit: desde la Gran Via hasta el Paral·lel, en el caso de la primera, y hasta la avenida de Mistral en cuanto a Tamarit. En paralelo, las obras del mercado de Sant Antoni enfilan sus últimos seis meses, según las previsiones, momento en el que se recuperarán los casi 6.000 metros de las antiguas plazas del centro comercial. 

Vecinos y entidades han contribuido a adaptar el plan a las necesidades del barrio

"La finalidad es ganar la calle para las personas, recuperándola para las funciones sociales, de interacción, de estancia, de salud, de esparcimiento y de incremento de la superficie verde del entorno urbano", destacan desde el consistorio. Para ajustar esas premisas a las especificidades y a las auténticas necesidades del barrio, han intervenido en el proceso participativo entidades como las asociaciones vecinales, las ampas y los comerciantes de Sant Antoni.

Dos fases

La batería de intervenciones prevé urbanizaciones de espacios para ampliar el espacio peatonal y mejoras del entorno público que se completarán en el 2019, siendo la principal actuación la estrategia de pacificación de la calle de Tamarit y la de Comte de Borrell, cuya ejecución se realizará en dos fases. La primera, que tendrá un coste de 3,8 millones, se iniciará en noviembre y se desplegará en el perímetro del mercado de Sant Antoni: Borrell, entre Floridablanca y Manso, y Tamarit, de Viladomat a Urgell. Las intervenciones conectarán la superficie de las calles con la de las plazas recuperadas del mercado, en el pasado, patios interiores sin uso público.  

La estrategía en estas vías consistirá en la implantación de un modelo de plataforma única, en el que automóviles bicicletas comparten espacio y se pacifica el impacto del tráfico rodado, al limitar su velocidad y dar prioridad a los itinerarios peatonales. El proyecto mantendrá liberada, sin obstáculos, un área de cinco metros ante las fachadas de los edificios que se complementará con una franja longitudinal para la aparición de espacios con vegetación y áreas de estancia.

Las obras incluirán la edificación de una plaza en el cruce de las calles de Tamarit y Comte de Borrell, donde no podrán circular los vehículos a motor, a excepción de los trayectos cuyo origen o destino sean los bloques del entorno, así como los vehículos de emergencias. 

Alumbrado y jardinería

La segunda fase se emprenderá en Comte de Borrell, entre Gran Via y Floridablanca, y Tamarit, de Viladomat a Calàbria, donde se ejecutarán estrategias similares, con un coste previsto de 3,2 millones y un calendario de inicio que apunta a agosto del año que viene. 

La intervención coincide con el tramo final de la remodelación del mercado de Sant Antoni

Dichas obras se formalizarán de manera simultánea a la ejecución de la última fase de los trabajos de remodelación del mercado de Sant Antoni, que contempla la impermeabilización de los tramos exteriores de la losa de la planta baja, instalaciones y pavimentación de toda la zona exterior del mercado y la realización del alumbrado, jardinería, y estructuras urbanas de toda la isla. 

Intervenciones tácticas

Como complemento a las obras de la supermanzana, el consistorio ejecutará actuaciones tácticas y de carácter estratégico en el cruce formado por Comte de Borrell, entre Manso y Paral·lel, y Parlament, entre Ronda de Sant Pau y Viladomat, que se recupera para el disfrute ciudadano. En dichos espacios se aplicarán los mismos criterios que en el resto de calles pacificadas del entorno, dando prioridad a los espacios peatonales y de ocio frente la movilidad privada. Está previsto que estos trabajos, cuyo coste será de 871.560 euros, comiencen en julio del año que viene.

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