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muestra polémica

La exposición con la estatua decapitada de Franco costó 183.697 euros

La escultura tuvo que ser retirada solo cuatro días después de su puesta en escena tras ser derribada

Cristina Savall

La escultura ecuestre del dictador desató la polémica, ante la explanada del Born Centre Cultural i Memòria, el pasado octubre.

La escultura ecuestre del dictador desató la polémica, ante la explanada del Born Centre Cultural i Memòria, el pasado octubre. / XAVIER JUBIERRE

La controvertida exposición 'Franco, Victòria, República. Impunitat i espai urbà', que se exhibió en el Born Centre Cultural i de Memòria del 17 de octubre del 2016 al 8 de enero de este año, costó al Ayuntamiento de Barcelona 183.697 euros, de los que 2.390 se han destinado a restaurar la figura ecuestre del dictador, retirada de la plaza tras ser derribada por tres individuos la noche del 20 de octubre, solo cuatro días después de su puesta en escena en plena vía pública.

La cifra se ha hecho pública tras una respuesta del gobierno de Ada Colau a las preguntas del grupo municipal de CiU sobre el coste y las contrataciones relacionadas con la exposición. La estatua decapitada de Franco sufrió continuos actos vandálicos en la explanada del Born hasta terminar muy dañada. La escultura ecuestre tuvo que ser retirada del suelo por un camión de gestión de residuos urbanos, el que recoge los trastos de grandes dimensiones que se abandonan en plena calle, tras sufrir lanzamientos de huevos, de frutas maduras y de maíz, pintadas, reyertas, insultos y hasta la colocación sobre su lomo de una muñeca hinchable y también de una cabeza de cerdo.

Joaquim Forn, portavoz de CiU, ha señalado que, ante los resultados de la exposición comisariada por el historiador Manel Risques, se puede afirmar que fue "un error que ha costado muy caro al ayuntamiento y, por lo tanto, a todos los vecinos de Barcelona".

CRÍTICAS DEL PP Y DE CIU

Según Forn, "los resultados han sido desastrosos y previsibles", ya que CiU comunicó al gobierno que "no se estaba haciendo bien y nadie quiso escuchar", en referencia a las advertencias de que colocar estatuas de la era franquista en plena calle sería interpretado como una provocación por la ciudadanía.

Alberto Fernández, presidente del grupo municipal del PP, ha subrayado que en Barcelona hay "otras prioridades no atendidas" a las que se podían haber destinado los 180.000 euros que se destinaron a esa exposición .

Para Fernández, la muestra era innecesaria. "Se hizo desde el sectarismo, con la única intención de dividir a la sociedad reinterpretando la peor historia del país y únicamente ha servido para reabrir heridas y promover actos de confrontación y división", ha argumentado el líder municipal del PP.

UNA EXPOSICIÓN "INCÓMODA"

El día de la inauguración de la exposición, Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde, reconoció que entiende las protestas y las reacciones de algunos vecinos contra la estatua de Francoa. "Hay demasiadas heridas abiertas. Es una exposición incómoda, pero lo que debe de incomodar aún más es que las nuevas generaciones no conozcan la historia, que no sepan que estos símbolos fueron tolerados durante muchos años una vez ya muerto Franco", declaró Pisarello, recordando que el franquismo murió matando.

"El objetivo es romper el silencio sobre los crímenes del franquismo dando voz a los que lo sufrieron. No es agradable ver simbolos y fotografías de la dictadura cuando todavía hay fosas comunes y no se han celebrado juicios contra el franquismo. Esta exposición es necesaria por el ejercicio del derecho a la memoria. Debe haber debate pero democráticamente", manifestó el primer teniente de alcalde.

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