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FIESTA POPULAR

El olímpico Carles Castillejo y Laia Andreu se llevan la Cursa de la Mercè 2016

Una colorida marea de más de 10.000 corredores ha inundado las calles de Barcelona

Rosa Mari Sanz

Un momento de la Cursa de la Mercè 2016. / JOAN CORTADELLAS

Un momento de la Cursa de la Mercè 2016.
Barcelona vive la 38ª edición de la Cursa de la Mercè

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Con una temperatura excelente para correr, cerca de 10.000 personas con ansias atléticas y ganas de pasárselo bien han participado este domingo en la 38º edición de la Cursa de la Mercè, preludio de las fiestas de la patrona que comienzan esta semana. La cifra no es nada desdeñable, pero sí choca con el bajón que ha pegado esta prueba que en el 2014 registró 18.000 inscritos y el pasado año más de 14.000. Esta vez fueron unos 12.000 los que pretendían correr los 10 kilómetros de esta carrera con salida y llegada en la avenida de Maria Cristina, aunque unos 2.000 no acudieron a la cita. No por ello se perdió el ambiente festivo que copó numerosas céntricas calles de barceloneses animando a los 'runners'. Y mientras la mayoría de corredores estaba lejos de la meta, el olímpico Carles Castillejo, vigente campeón de España de maratón y que ha reaparecerido este domingo tras Río, se llevaba la Cursa con un registro de 29 minutos y 59 segundos. La réplica en femenino la daba la excampeona de Catalunya y de España de carreras de montaña Laia Andreu, con un crono de 35.37.

A Castillejo, que ha logrado su tercera victoria después de las del 2011 y el 2013, le siguió Mourad El Bannouri con 20 segundos más y el triatleta Nan Oliveras, 40 segundos después. Y Andreu, que debutaba en la prueba y marcó un ritmo demoledor desde la salida, superó en 12 segundos a Miriam Ortiz y en 23 a Hasna Bahom, que partía como favorita tras ganar las tres últimas ediciones de la Cursa de la Mercè.

La carrera barcelonesa ha arrancado puntual a las 9.30 horas. El ambientazo, no obstante, ha comenzado bastante antes. Poco antes de las 8.30 la imagen junto a la plaza de Espanya ya era la de una gran prueba urbana digna de la apertura de unas fiestas patronales. Unos ya hacían estiramientos, los más no paraban de correr, algunos no dejaban de bostezar (igual vestigios de una mala, o buena, noche), y otros, más relajados, intentaban mantener una conversación con sus acompañantes (muchos grupos de amigos), pero la música a toda pastilla en varios puntos de la avenida complicaba la cosa enormemente. Y todos, o prácticamente todos, con ganas de participar en la marea de colores que ha inundado de calzado deportivo el asfalto de calles céntricas de Barcelona, lo que, por otra parte, ha despistado principalmente a los usuarios de bus que han visto anuladas paradas o desviadas rutas. Nada menos que 36 líneas pueden sufren alteraciones hasta las 15.00 horas.

PERROS, PATINES y COCHECITOS

Los primeros en salir han sido los que más animaban los minutos previos al inicio, agrupados bajo el colectivo Egoísmo en positivo, una entidad que integra a través del 'running' a personas discapacitadas en el mundo del deporte. Este nutrido grupo de personas en silla de ruedas, junto a amigos y entrenadores, han partido cuatro minutos antes que el grueso de la carrera. Les han seguido, previo pistoletazo de salida (literal, hay tradiciones que no evolucionan) por parte de David Escudé, comisionado de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, un primer grupo, el mejor posicionado por marca, y así, cada tres minutos, sendas tandas para no dificultar las carreras.

Como es habitual en estas pruebas populares se ha visto desfilar a corredores con perros, patinetes (en el caso de los niños) y bastantes sillitas con críos, muchas ya adaptadas para estas lides. Y como también viene siendo la tónica desde hace unos años, la presencia femenina se mantiene estable: tres de cada 10 eras corredoras, con una media de edad para ellos y ellas de casi 40 años.