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Tras las huellas de la esclavitud

Barcelona impulsa una ruta que revisa los vínculos de la ciudad con personajes que, como Antonio López, se enriquecieron con la compraventa de esclavos

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

El monumento en honor al empresario Joan Güell, que se encuentra en el cruce de Gran Via con Rambla Catalunya, donde comienza la ruta L’Herència de l’Esclavatge a Barcelona.

El monumento en honor al empresario Joan Güell, que se encuentra en el cruce de Gran Via con Rambla Catalunya, donde comienza la ruta L’Herència de l’Esclavatge a Barcelona. / JOAN PUIG

¿Debe seguir el naviero Antonio Lópezmarqués de Comillas, que se enriqueció en el siglo XIX con la compraventa de esclavos, teniendo un monumento en el espacio público y dando nombre a una plaza de Barcelona y a una solemne sala del Museu Marítim? Los elementos del nomenclátor más conflictivos con la defensa de los derechos humanos que han traspasado la frontera del siglo XXI guardan relación con personajes históricos vinculados al esclavismo o al franquismo. Y han subsistido más referencias a los abusos del colonialismo que a los 40 años de dictadura. De ello versa la nueva ruta 'L’herència de l’esclavatge a Barcelona', que impulsa el ayuntamiento en colaboración con la Associació Conèixer Història y con el Observatorio Europeo de Memorias.

El consistorio revisa una de las etapas más dolorosas de la historia de la ciudad con este itinerario inaugurado el martes, que comienza en la confluencia de Gran Via con rambla de Catalunya, al pie del monumento en honor a Joan Güell, propietario rural, empresario textil y metalúrgico y dirigente patronal, que también da nombre a la calle que une la plaza de Sants con la Diagonal. El monumento de Güell se instaló en mayo de 1888, coincidiendo con la celebración de la Exposición Universal de Barcelona. "En julio del 1936 se echó a tierra, y el pedestal se dedicó a las víctimas del 19 de julio, según señalaba una gran inscripción pintada en la base. En 1941, el franquismo encargó la reconstrucción a Frederic Marès, que hizo una copia casi idéntica de la figura original", cuenta Oriol López, historiador y coordinador del proyecto Memòria Barcelona.

PROCESO PARTICIPATIVO

El recorrido finaliza dos horas después en la plaza de Antonio López, delante del edificio de Correos. Ahora el gobierno municipal ha iniciado un proceso participativo para decidir cuál será el nuevo nombre del lugar. En el 2010, los sindicatos UGT y CCOO pidieron la retirada de la estatua en honor al naviero. No lo consiguieron pero sí lograron que la avenida del Marquès de Comillas fuese rebautizada con el nombre del pedagogo Francesc Ferrer i Guàrdia

Jordi Guixé, director del Observatorio Europeo de Memorias, que depende de la Universitat de Barcelona, define la ruta como "una memoria incómoda de Barcelona". López precisa que el objetivo del itinerario es poner una banderilla en las calles y en los monumentos esclavistas de la ciudad. "En la edad media, el 10% de la población de Barcelona era esclava, entre 3.000 y 4.000 personas", recuerda López al inicio de la ruta dedicada a una ciudad en la que se construyeron muchos navíos 'negreros'. 

Oriol López, que guía el itinerario, también explica que es difícil aportar documentos de quién traficó con esclavos y quién no, porque los descendientes se encargaron de destruir pruebas. "El caso de Antonio López es excepcional. Fue su cuñado Francesc Bru, el hermano de su mujer, quien publicó 'La verdadera vida de Antonio López y López', un libro que detalla cómo amasó su fortuna vendiendo esclavos negros en la isla de Cuba", informa.

Sobre Güell "recae la sospecha" de que financiaba expediciones para capturar a africanos y robarles la libertad. "Hay muchas coincidencias entre López y Güell. Ambos nacieron en familias humildes, emigraron a las Américas, se enriquecieron, fundaron empresas y entidades bancarias, fueron mecenas de Antoni Gaudí, les dedicaron monumentos, los derribaron y el franquismo los volvió a alzar encargando en ambos casos su reproducción a Marès. Además, Isabel, la hija de López contrajo matrimonio con Eusebi, hijo de Güell, uniendo las dos fortunas", enumera.

MIRADA CRÍTICA

Durante la ruta, el historiador plantea una mirada crítica hacia diversos iconos históricos vinculados a procesos coloniales reconocidos en el espacio público en la actualidad, aunque no menciona la plaza de Virrey Amat en el distrito de Nou Barris. El itinerario también se olvida de que el Museu Marítim aún rinde honores a Antonio López, que llama sala Marqués de Comillas al conjunto espectacular de 1.700 metros cuadrados resultante de la ampliación de las naves góticas del siglo XVII. 

En 1881, Antonio López, fundó la Compañía General de Tabacos de Filipinas, en la Rambla, y después el Banco Hispano Colonial, que financió la apertura de la Via Laietana. Estos dos enclaves son ahora hoteles y dos de los 10 puntos que se recorren en la ruta, que también tiene paradas en la plaza de Catalunya, que acogió las primeras manifestaciones abolicionistas, y la avenida de la Catedral, donde en la edad media se realizaba la compraventa de esclavos.

El arquitecto Julian Bonder, profesor de Roger Williams University, que diseñó junto a Krzysztof Wodiczko, el Memorial de la Abolición del Esclavismo en Nantes, participó en la inauguración de la ruta. "Es un paseo no conocido por Barcelona. En todas las ciudades europeas hay trazos, visibles o no, del esclavismo. Es un pasado complejo que debe invitar a repensar nuestro presente", considera Bonder. 


Temas: Esclavos Turismo