PATRIMONIO INDUSTRIAL

Nueva hornada de viejas fábricas convertidas en espacios culturales

Utopia 126, la sala Hiroshima y el Muhba han abierto sedes en el interior de factorías reformadas

El gran tamaño de los edificios y el bajo coste de la restauración favorecen la inversión privada

UTOPIA 126 Quique Camín y Òscar Vallès, en la sede de su promotora cultural en una antigua fábrica de Poblenou.

UTOPIA 126 Quique Camín y Òscar Vallès, en la sede de su promotora cultural en una antigua fábrica de Poblenou. / FERRAN NADEU / ALBERT BERTRAN / CARLOS MONTAÑÉS

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CRISTINA SAVALL / BARCELONA

La preservación del patrimonio industrial es una larga y fructífera reivindicación de las entidades de barrio, que han conseguido que espacios tan emblemáticos como Fabra i CoatsCan FelipaCan BatllóCa l'Aranyó La Escocesa sean sedes municipales que prestan servicio al ciudadano. Barcelona, siguiendo la tendencia del norte de Europa de preservar su legado industrial, sigue apostando por factorías, edificadas entre el siglo XIX y principios del XX, que se restauran para albergar propuestas alternativas de índole cultural.

En los dos últimos meses se han unido a este circuito dos iniciativas privadas, Utopia 126, en Poblenou, y la sala Hiroshima, en Poble Sec, y una municipal, ya que el Museu d'Història de Barcelona (Muhba) ha abierto una nueva sede en la nave taller Oliva Artés, donde se fabricaban y reparaban diversas máquinas. Ubicado en la calle de Espronceda del distrito de Sant Martí, este recinto museístico está inspirado en el Pavillon de l'Arsenal de París, que relata la evolución de la capital de Francia y la influencia de su historia en su urbanismo. Ya se puede visitar desde este mes con motivo de una exposición temporal dedicada a los premios de arquitectura Mies van der Rohe, aunque la inauguración oficial está prevista para julio.

EL MANCHESTER CATALÁN / El arquitecto Jordi Badia se ha encargado de la remodelación de la fábrica Oliva Artés, que aún no está terminada. Es un experto en recintos industriales. Hace siete años asumió la reconversión de Can Framis en el museo que hoy acoge la colección privada de pintura catalana de la Fundación Vila Casas en el 22@. Se trata de una zona que por su actividad industrial a finales del siglo XIX se conocía como el Manchester catalán. La reducción de la actividad industrial en los años 70 y 80 comportó el abandono y el deterioro de muchas fábricas.

«Las ciudades densas como Barcelona encuentran buenas oportunidades en los espacios que abandonan las fábricas que se marchan fuera en busca de un suelo más barato. Suelen ser espacios grandes y bien situados con transportes públicos cercanos», expone Badia. Para el arquitecto, en estos momentos impera «un cambio de sensibilidad» en la ciudadanía que cada vez valora más el reciclaje de espacios relacionados con la memoria sentimental de un barrio. «Otro factor importante es que la inversión económica que precisa la rehabilitación es baja comparado con el rendimiento público. Lo más importante es proteger la cubierta del inmueble para que no se degrade con la lluvia y crear un entorno que haga posible la nueva actividad, que en los casos que he trabajado siempre ha sido cultural».

A las iniciativas para reivindicar un uso público de las antiguas fábricas se suma ahora la inversión privada, que busca ser el radar de la calle Cristóbal de Moura que se encuentra donde en 1905 la Sociedad Mercantil Pagès i Capra construyó una fábrica modernista dedicada al tintado y la estampación de la seda. Los productores de cine y de publicidad Quique Camín Òscar Vallès se marcharon de Ovídeo, donde trabajaron cerca de 30 años, para crear un proyecto más abierto. «Buscábamos un lugar especial y lo encontramos aquí», cuentan los productores. La rehabilitación fue sencilla. «Básicamente tiramos los falsos techos, limpiamos y pintamos de blanco. No hemos entrado en interiorismos. En un mes estaba listo», señala Vallès.

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Utopia pretende dar cabida a iniciativas culturales que necesiten desarrollarse en un espacio excepcional durante un tiempo determinado, como las sesiones nocturnas de videoarte más gastronomía que hasta el 19 de julio organiza en una de sus salas la compañía Monkey Town 5. Y 126 es el nombre de la productora que regentan Vallès y Camín, que acaban de rodar el anuncio de Damm con Alejandro Amenábar. Entre futuros proyectos destacan un cine al aire libre en la espectacular terraza y un mercadillo de fotografía. «La idea es emprender 126 proyectos y documentarlos», detalla Camín.

Hiroshima apuesta, en la calle Vila i Vilà, por la creación contemporánea. «Nuevos lenguajes, tecnologías aplicadas a la escena, artes del movimiento y dramaturgias circenses», enumera el director de la sala, Gaston Core. El local reformado por Juan Domingo Amores se halla dentro de las paredes de la desaparecida fábrica Kone Elevadores y mantiene algún suelo original.

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