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IMPULSO DEL COMERCIO LOCAL

Todos los vecinos de Santa Coloma podrán usar la moneda local en el 2019

El ayuntamiento hará descuentos en precios públicos para fomentar el uso de la pionera grama

El 95% de las empresas y entidades que reciben subvenciones se las gastan en el municipio

Cristina Buesa

La presidenta de la Agrupació de Comerç de Santa Coloma, Laia Muñoz, simula un pago en la charcutería de Diego Navarro, en el mercado del Singuerlín, este miércoles.

La presidenta de la Agrupació de Comerç de Santa Coloma, Laia Muñoz, simula un pago en la charcutería de Diego Navarro, en el mercado del Singuerlín, este miércoles. / JORDI COTRINA

"Nos tendrán que hacer un cursillo para ver cómo va", se encoge de hombros Dolores Moreno. En su momento, cuando esta vecina de Santa Coloma de Gramenet pueda lanzarse a usar la grama, descubrirá que la operativa es muy simple, intuitiva. Pero la extensión a toda la población del uso de la moneda local, la primera que impulsó un ayuntamiento en Catalunya, será en el 2019.

Antes se dará el paso con los funcionarios del Ayuntamiento de Santa Coloma. Despacio, mucha pedagogía, se desprende de las explicaciones de sus impulsores. Será voluntario: los trabajadores municipales podrán percibir hasta el 30% de su sueldo en esta criptomoneda, que es paritaria con el euro y complementaria. A medida que se sume masa crítica, los efectos positivos se multiplicarán.

Porque, al fin y al cabo, lo que se pretende es impulsar el comercio de la ciudad. "No queremos que se bajen persianas", describe gráficamente la alcaldesa Núria Parlon. Como la grama solamente es de curso legal en el municipio, sus poseedores se ven obligados a gastarse ese dinero en las tiendas locales. Y esos comerciantes, a su vez, a desembolsarlo nuevamente en establecimientos colomenses.

A través del móvil

En el mercado del Singuerlín, un 70% de los establecimientos mueven la moneda social, explica el presidente de la agrupación de paradistas, Siscu Navalón, al frente de su mostrador de frutos secos. El sistema de pago es exclusivamente a través del móvil. Una vez dado de alta por los gestores de la moneda electrónica, el usuario se descarga una aplicación desde donde paga y cobra.

"¿Ves? En este apartado están las 1.000 gramas que me ingresó el ayuntamiento de una subvención hace unos días", muestra en la pantalla el charcutero Diego Navarro. Y continúa: "En esta otra línea puedes ver los pagos que he hecho en el bar, en la frutería, en el pan". Navarro considera que, aunque de momento el porcentaje de interacciones es pequeño, en poco tiempo han notado cómo crece.

El balance del primer año así lo confirma. Actualmente el sistema cuenta con un total de 486 adheridos. De estos, 246 son comercios, cooperativas y empresas de restauración y servicios; 125 asociaciones y entidades y 115 particulares. "Se está consolidando el comercio social y hemos despertado el interés de ciudades vecinas", ha interpretado la alcaldesa en referencia al reciente anuncio de Barcelona de implantar el rec.

Antes las empresas hacían sus compras en municipios cercanos pero ahora se gastan la criptomoneda en Santa Coloma

Otro de los parámetros, extraídos a través del big data, que ha servido para calibrar el éxito de la moneda electrónica es la confirmación de que el 95% de las subvenciones (que ascendían a 300.000 euros) se han quedado en Santa Coloma mientras que antes de implantar la grama solo lo hacían el 29%.

Con ejemplos se entiende mejor: si a una entidad deportiva le pagan con gramas una ayuda municipal, esta se dirige a una firma de ropa de la ciudad que acepte la moneda local mientras que antes tal vez se iba a una gran superficie de la localidad de al lado. Y esa empresa textil comprará en el supermercado de la esquina los botellines de agua.

"Era imprescindible acercarnos a la tecnología para estar al día", analiza la presidenta de la Agrupació del Comerç i la Indústria de Santa Coloma, Laia Muñoz. Esta trazabilidad de la moneda, el hecho de conocer cómo se comporta, ha permitido saber también que el día de más uso es el jueves y, el más flojo, el domingo. El desembarco de los funcionarios será el siguiente hito en el despliegue de la grama.

Para todos, en el 2019

"En la encuesta que realizamos un 25% de los trabajadores municipales mostró su predisposición a cobrar una parte de su salario en moneda local. Siendo modestos, con solo un 5% de los 20 millones de euros que se pagan pondríamos en circulación un millón de gramas", ha calculado el primer teniente de alcalde y responsable de promoció Económica i Comerç, Esteve Serrano.

El paso definitivo será en 2019. El consistorio incentivará el uso de gramas entre los ciudadanos aplicando descuentos en precios públicos, como en impuestos, pago de entradas en espectáculos y acontecimientos culturales. Para entonces, vecinas como Andrea Manzaneque o Dolores Moreno no preguntarán de qué color es la moneda.   

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