Ahora resulta que el pecado de Xavi (y Laporta) es no alinear catalanes

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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Faltaban, lo juro, 20 minutos para que diese comienzo el Barça-Atlético del domingo. Y uno de los culés más enfermizos que conozco, socio de toda la vida, claro, él y sus dos hijos, claro, me envía un mensaje desde el inmenso estadio de los Commanders de Washington, a punto de empezar su partido de la NFL ante lo Dolphins de Miami, que, por cierto, acabarían apalizando a los capitalinos por un contundente 15-45. Estaban de puente, sí, de vacaciones.

Mi amigo quería saber la alineación del Barça y si estaba lleno Montjuïc. Le dije la alineación y le comenté que se intuía la peor entrada de la temporada. Por el escaso respaldo de la afición culé ante el segundo partido más interesante de esta temporada, no se extraño. “Normal, cuando se vieron obligados a rebajar los abonos, quedó claro que a los culés no nos apetecía subir a la montaña, que había sido ‘perica’ y, además, a las nueve de la noche hace un frío que pela”.

Sobre el once de Xavi, me dijo algo que flipé, en serio. Me comentó algo que creía superado o, como poco, aparcado. Pero no, resulta, no había reparado en ello, que hay muchos seguidores, en pleno 2023, que se muestran escandalizados por el tema: “Vaya, segunda vez consecutiva que no hay ningún catalán en el equipo titular del Barça, de Joan Laporta, de Xavi Hernández. Telita”.

¡Uf! menudo problema

En serio, me quedé boquiabierto. Pues, sí, no lo hubo ante el Oporto y no lo hubo ante el Atlético. Y sí lo hubo, por pura casualidad, en Vallecas, donde jugó Lamine Yamal, necido en Esplugues de Llobregat. No son catalanes Iñaki Peña, de Alicante, Koundé, Araujo, Iñigo Martínez, Christensen, Cancelo, Pedro, Gundogan De Jong, Raphiha, Lewandowski y Joao Felix. Vale, sí, ¿y? Bueno, que a muchos culés, al parecer, les parece un escándalo. Ya solo le faltaba esa piedra a Xavi en su zapato.

FC Barcelona

FC Barcelona / JORDI COTRINA

No es que desprecie ese detalle, no es que crea que la historia del Barça afirma que siempre jugó con catalanes y canteranos (he visto que la última vez que jugaron sin catalanes fue hace 21 años), simplemente me llama poderosamente la atención que mi amigo (si lo piensa él, lo piensan miles de culés) le dé tanta relevancia a ese detalle y, claro, ya de madrugada (tarde en Washington), le recordé que los dos grandes triunfos de este año (2-1 ante el Oporto y clasificación para los octavos de la Champions y 1-0 ante el Atlético y engacharse a LaLiga), se han producido, con buen juego y sin catalanes en el equipo titular. Y lo escribo sin rintintin, tal y como se lo dije a mi amigo.

Desafección alarmante

Pero digo más, mucho más y así lo discutí ayer en una larga charla por washap: “¡Ojalá! estéis los culés tan preocupados por esas cosas como por la desorientación y desinterés que estáis demostrando por el devenir y la marcha del ‘mès que un club’, de vuestro amado Barça, al que estáis dejando solo, absolutamente solo, permitiendo que su gobernanza sea como está siendo, entre familiares, amigos y enchufados”.

Y se abrió una curiosa charla que, en efecto, debería preocupar a los socios, pues me temo que no inquieta, no, a la directiva de Laporta: la desafección (según la RAE: circunstancia de no sentir afecto o estima por algo). Es cierto, que los clubs de fútbol empiezan a tratar a los socios y simpatizantes como clientes, más que como seguidores o, en el caso del Barça, que es lo grave, como propietarios.

Solo 400 compromisarios de 4.451 convocados; solo 16.864 abonados, en Montjuïc, de los 27.385 ofertados; solo 34.568 espectadores en el Barça-Atlético; y 30.770 socios sin censar: eso sí es inquietante

Por ejemplo, para acudir a la asamblea (telemática) de socios y compromisarios fueron convocados 4.451 socios y se presentaron, más o menos, 400. Peor aún, en un club con 140.000 socios (¡mentira!, luego hablamos de ello) y un presupuesto de 1.255 millones de euros, se aprobaron los números con el 0,35% de votos afirmativos y otras decisiones, con el 2%.

Pasando del censo

Por ejemplo, cuando el club sacó a la venta los 27.385 abonos para subir al Olimpic de Montjuïc, estadio que jamás ha sido considerado la ‘casa culé’, se apuntaron poco más de 6.000 socios y, cuando se vieron obligados a rebahar los precios, solo se llegó a los 16.864. Y, claro, el domingo solo acudieron, pese a la llamada del presidente rogando que fuesen, 34.568 espectadores.

Por ejemplo y ya acabo, el club se ha cansado, y cansado, y cansado, de alargar el plazo (primero 21 de marzo, luego 30 de junio, más tarde 31 de octubre, después 30 de noviembre y ahora, 1 de enero del 2024) para que 141.309 socios ayudasen a la entidad a actualizar el censo, maniobra vital para las cuentas y el gigantesco proyecto del Espai Barça. Pues, cerrado el plazo (bueno, aún no), se han actualizado 110.531 carnets, pero hay aún 30.770 en el limbo, en el purgatorio. O hay demasiadas trampas o la gente pasa mucho. Que pasa, sí.

Por eso digo que fijarse (desde Washington) que Xavi lleva dos partidos (los mejores, insisto) sin poner ningún catalán en el equipo titular (a mí me parece más llamativo que ningún canterano sea titular), es mirar las cosas desde un lado rocambolesco, cuando lo grave es que cada vez la ‘gent blaugrana’ pasa más de su club por desafección, desinterés, desencanto o porque la tienen anestesiada, vergonzosas obras del Camp Nou incluidas.