Un ‘messiánico’ Joao Felix maltrata a un asustadizo Simeone

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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Gran triunfo, enorme victoria, momento vital, respiro impresionante. El Barça de Xavi, sin ser el Barça prometido, lleva ya dos partidos claves ganando, sí, como siempre, por la mínima. Es el 1-0 nº 23 de Xavi. Vale ¿y qué? Peor es que sea el partido nº 24 (23 en el destruido Camp Nou y éste de Montjuïc) que Diego Pablo Simeone sigue sin ganarle al Barça en su casa. Pero ya todos sabemos a lo que juega el Atlético: a ser el tercero de la Liga, no el tercero en discordia, no, simplemente el tercero, el primero del resto.

No pienso hacer trampas en este texto así que, elogiando tremendamente el vuelo de Iñaki Peña, en el minuto 79 y 53 segundos, evitando el gol de Memphis por su escuadra derecha (es más, se supone que Xavi seguirá la doctrina del sabio Carlo Ancelotti y, en cuanto se recupere Ter Stegen, Peña pasará al banquillo ¿no?), diré que el Barça se lo curro, trabajó más que nadie y aunque al final sufrió, nadie dijo que sería fácil ganar al Atlético.

Es más, tooooooodo el mundo dijo, con razón (de ahí el tremendo error del millonario ‘Cholo’), que éste era, por mucho, el Barça-Atlético más desequilibrado de los últimos años. Porque los elogios llovían sobre los colchoneros, porque ellos también están metidos en los octavos de la Champions, porque llevaban una racha estupenda, hasta decían que jugaban muchísimo mejor que el Barça (es decir, casi como el Barça excelente) y, sobre todo, porque, por vez primera en décadas, el jugador diferencial, el futbolista definitivo, el chico que iba a decidir el partido vestía, vaya, ya ven, de rojiblanco y se llamaba Antoine Griezmann.

Felicitaciones a Joao Félix tras el primer gol ,en el partido de liga entre el FC Barcelona (Barça) y el Atlético de Madrid

Felicitaciones a Joao Félix tras el primer gol ,en el partido de liga entre el FC Barcelona (Barça) y el Atlético de Madrid / JORDI COTRINA

Pero, lo miren como lo miren, la cabra siempre tira al monte y Simeone se asustó, creyó que lo de siempre le iba a funcionar (amarraditos, que se desgasten y, luego, los pillamos), no salió a por el partido, a por los tres puntos que podían enterrar (casi) definitivamente al Barça y, sobre todo, demostrar que no quiere ser tercero, de nuevo. Es la historia de los eternos candidatos a asustar al Madrid y al Barça que, cuando les toca demostrarlo, dar el do de pecho, decir, sí, queremos pelear el título, se asustan.

Anoche, de nuevo, volvió a demostrar que el Atlético del 'Cholo' solo aspira a ser tercero en la Liga, es decir, el campeón de los 'otros'

“No sé qué ha pasado pero, en la primera parte, ni queríamos jugar ni queríamos el balón, es incomprensible”, reconoció Oblak. Pues, chico, lo que ocurrió es lo de siempre, que tu entrenador tampoco se lo creyó, tampoco dijo, señores, esta gente está asustada, podemos darle la vuelta al ambiente (por cierto, 34.568 espectadores, la peor entrada del año y eso que el presidente les pidió a los culés que subiesen a la montaña mágica), vayamos a por la victoria. No lo dijo y volvió a perder.

Recordando a Messi

El Barça, un buen Barça, un Barça convencido, un Barça que, al parecer, ya ha encontrado el equipo base, ideal, ganó todos los duelos que exigía el encuentro. Demostró ser más equipo y más aspirante que el Atlético. Por eso es el campeón. Demostró que ellos sí quieren renovar el título. Demostró que su juego es aún más punzante, eficaz y hasta lindo que el que propone el Cholo. Y, sobre todo, demostró tener, prestado, vaya, al jugador que marca la diferencia: Joao Felix.

Griezmann fue un invitado más a la fiesta de Joao Felix. Como Lewandowski, por descontado. El gol de la victoria, el gol del 23º 1-0 de Xavi, fue un tanto prodigioso, de genio, de futbolista especial, de Leo Messi (perdón, perdón), de un muchacho señalado por sus excompañeros como poco trabajador, poco solidario, muy suyo, pero que, a la hora de la verdad, el día que tiene que demostrar que él sí vale para jugar en un equipo grande, va y les mete el gol que les metió, precioso, filigranero, de genio. Y eso duele, amigos, eso duele, te llames Diego Pablo o Antoine.

Ganar, ganar y ganar

Como nadie en Madrid y menos en el Atlético, que le acaban de renovar por otro pastón, se lo echará en cara, Simeone regresó anoche a la capital con la sensación de que mereció el empate y como nadie le recordará, insisto, que ayer era el día de demostrar que quiere ser algo más que un comparsa, que el mejor de los otros, seguirá siendo, simplemente, el rey del pollo frito.

Y, en ese sentido (bueno, y en muchos otros), Xavi tiene razón cuando no se cansa de contar que no hay nada más difícil que ser entrenador del Barça, pues aquí no le perdonamos ni una al que está sentado en esa banquillo eléctrico, que si algo tiene es que repudia a los entrenadores ‘amarrateguis’ aunque, eso sí, nos hemos abrazado al resultadismo, enterrando a paladas de 1-0 el tan cacareado ADN Barça.