¡Ojito!, Laporta se consuela viendo cómo Rafa Márquez gana al Cornellà

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Esto se pone feo. Por más que los máximos responsables del Barça han declarado su amor ¿eterno? (“es el entrenador perfecto para el Barça”) por Xavi Hernández, lo cierto es que empiezan a haber señales de que los que se sientan en el palco barruntan ciertas dudas.

Por descontado que habló de dudas que tienen su origen en aquella sentencia, que algún día, esperemos que no, revivirá Joan Laporta sobre “lo veis, yo tenía razón: Xavi estaba verde, deberíamos haberle forzado a pasar por el filial, como hizo Pep (Guardiola)”.

Muchos dijeron, al arrancar el parón de selecciones que, por lo visto en Vallecas, sirvió de poco, que había llegado el momento del entrenador. Y, ahora, los mismos señalan que, tal vez, ha llegado el momento del presidente.

Aún no toca

No se preocupen (aún), el presidente no piensa moverse y, pese a comportarse como un auténtico emperador, jamás moverá su dedo pulgar hacia abajo hasta que no se lo diga Deco, que para eso lo ha puesto (bueno, para eso y para contentar a su cuñadísimo), o vea que las gradas alborotadas (las de Montjuïc no sé si son demasiado fiables) o sea el propio Xavi, quien lance la toalla. Esas fotos están por imprimirse.

Cuando hablo de detalles es que ayer, sin ir más lejos, se produjo uno que, si está pensado, está muy bien pensado. Ya hubo un precedente parecido, cuando, tras presentar oficialmente ¡por fin! a Deco, el presidente se fue a celebrarlo acompañado de Rafa Márquez, técnico del filial, y no de Xavi. Ayer, tras el desastre de Vallecas (empatar ‘in extremis’ es un desastre), Laporta se presentó, por vez primera, en el palco de un partido del filial del mexicano, que jugaba ante la Unió Esportiva Cornellà, en Palamós. Miau. Y así lo juzgó el entorno.

Uno tiene su opinión sobre las personas que rigen los destinos del Barça, sobre cómo lo dirigen y su forma de gobernar con familiares, amigos y recomendados, pero es posible que, pese a ser como son, empiecen a detectar señales preocupantes en el comportamiento y, sobre todo, en las declaraciones y sentencias de Xavi tras el pobretón empate en Vallecas ante el equipo más modesto del campeonato.

Joan Laporta, junto a Rafa Márquez, hoy en Palamós.

Joan Laporta, junto a Rafa Márquez, hoy en Palamós. / TWITTER DEL FCBARCELONA

Por ejemplo, eso de que los jugadores no saltan al campo con la mentalidad correcta, es decir, con la determinación de intentar ganar desde el minuto uno, de morder para decidir cuanto antes. Eso, evidentemente, es cosa de los futbolistas, pero también del técnico que no sabe inculcarles esa idea (vital, justa, necesaria e imprescindible para ganar). Y, sobre todo, si lo ves, lo detectas, lo sufres, lo padeces…y no haces nada, peligro en La Condomina.

Pero no sé si es peor la otra frase que soltó Xavi en Vallecas: “Tras ganar Liga y Supercopa la pasada temporada, de manera inconsciente bajas un poco. Eso es así”. ¿Lo dice en serio? ¿Están saciados? ¿Barriga llena? No me imagino a Pep Guardiola (y sé que les duele esa comparación), tras lograr el triplete en la dura Inglaterra, permitiendo, tolerando, que sus jugadores bajen la guardia, la intensidad y pierdan el hambre al día siguiente de tan sonoras celebraciones.

Palabra de Pep

He entrado en Google, como hacemos todos, buscando qué diría Guardiola al respecto. Y aquí lo tienen, por si les sirve: “Llevo aprendiendo y tratando de superarme desde el primer día que pisé un campo de fútbol”. Bueno, bien. “Ganar es la mayor motivación que se puede tener”. ¿Qué parte de eso no entienden los millonarios futbolistas del Barça? Y, tal vez, quién sabe, la última reflexión que he encontrado (hay muchas y buenísimas) sería la más dura para el momento que vive el banquillo azulgrana, técnicos y futbolistas: “Si ya no puedes motivar a tus jugadores como entrenador, sabes que ha llegado el momento de marcharte”.

Y si algo tiene Laporta, no sé si Deco, es que es muy, muy, muy guardiolista. Eso, también lo sabe Xavi.