ENTREVISTA AL EXJUGADOR DEL NÁPOLES

Entrevista a Alemao: "Amaba a Maradona. ¿Cómo no hacerlo?"

  • El excentrocampista brasileño, escudero de Maradona en el Nápoles triunfal, evoca la figura del mito antes del decisivo duelo europeo entre los dos equipos que disfrutaron del 10 argentino

  • "Los napolitanos tenían, y tienen todavía, a Maradona como la persona más importante de la Tierra", dice el excentrocampista brasileño

Careca, Maradona y Alemao, antes de un partido del Nápoles.

Careca, Maradona y Alemao, antes de un partido del Nápoles. / EP

6
Se lee en minutos
Arnau Segura

-¿Cómo era compartir la vida con Maradona? ¿Era bonito?

-Era mucho más que bonito compartir la vida con él. Era lindo.

Al otro lado del teléfono, desde Brasil, contesta Ricardo Rogerio de Brito (Lavras, Minas Gerais, 1961), conocido como Alemão en el mundo futbolístico por su rubio pelo. Centrocampista, antes de recalar en Nápoles y de enamorarse de San Paolo y de Diego Armando Maradona jugó en el Atlético de Madrid, de 1987-88. Fue el último jugador que fichó Vicente Calderón, que falleció apenas unas horas antes de que el brasileño volara hacia Barajas. "Mi vida en el Atlético es curiosa, extraña. Cuando llegué había muerto Vicente Calderón y tuve que trabajar mucho para poder quedarme, ya que Jesús Gil quería cambiar a todos los jugadores", asiente en conversación con EL PERIÓDICO.

"Los inicios fueron difíciles, pero la segunda temporada salió muy bien. Mi carrera en Europa empezó en el Atlético de una manera fantástica. Siempre digo que la mejor parte de mi vida profesional estuvo en Madrid", prosigue Alemão. En 1988 recibió el premio Don Balón al mejor extranjero de la liga española. En total disputó 39 partidos con el Atlético, y uno de los que sigue vivo en la memoria es el único que jugó en el Camp Nou: arbitrado por Ramos Marcos, empezó al 3 de octubre de 1987 y, por la lluvia, acabó 25 días después, el 28 de octubre.

Urruti, Maradona, Sánchez, Schuster, Marcos Julio Alberto y Migueli ofreciendo la Copa del Rey a su afición en el Camp Nou en 1983.

/ Ferran Sendra

Robert Fernández avanzó al Barça de Luis Aragonés, pero Roberto López Ufarte y Roberto Simón Marina remontaron (1-2). "¿Cómo olvidar aquel partido? Llovía muchísimo", dice el brasileño, de inolvidable bigote y melena. Con el Nápoles, Alemão, escudero de Maradona junto a los Careca y compañía, ganó una Copa de la UEFA (1989) y un Scudetto y una Supercopa (1990).

"Fueron momentos muy lindos e importantes", rememora. "Siempre es bueno hablar de Diego", suspira, rindiéndose a la nostalgia. Dice que Maradona era tan grande como el vacío que ha dejado. En su móvil guarda algunas fotos con Diego como un tesoro.

Un santuario improvisado en homenaje a Diego Maradona en la llamada "plaza Maradona" en el distrito Quartieri Spagnoli de Nápoles

/ Carlo Hermann

"Cuando llegábamos a las ciudades del norte siempre nos decían 'terroni', para llamarnos africanos. Siempre nos gritaban cosas así, o Bienvenidos a Italia. Fue duro sufrir ese racismo, pero no nos importaba"

Alemão / Excentrocampista del Nápoles

-¿Cómo se fraguó el fichaje por el Nápoles?

-Vino a verme un directivo un día que ganamos 7-0 al Mallorca. Yo hice un gol. Jugué muy bien. Empezaron a seguirme y después concretamos el negocio. Recuerdo cuando llegué a la concentración. Estaban comiendo. Llegué al restaurante y Diego me recibió muy bien, con simpatía. Fuimos amigos desde ese momento. He hecho experiencias con Maradona que no se pueden olvidar nunca. Recuerdo un día que me pidió el balón en el centro del campo, en un entrenamiento. Un minuto antes me había dicho 'ahora le haré un gol desde el medio del campo a Giuliano [Giuliani]'. Le di del balón, le pegó con precisión e hizo gol desde el medio del campo. En el entrenamiento había unas 3.000 personas. Creo que todas entraron al campo. Nosotros tuvimos que salir corriendo. Maradona se quedó ahí, en los brazos de los tifosi. Fue impresionante, increíble.

Diego Armando Maradona salta al estadio San Paolo, de Nápoles, en los años de gloria, a mitad de los 80.


/ EFE / FESTIVAL DE CANNES

-¿Qué era Maradona para los napolitanos?

-La persona más importante de la Tierra. Ellos tenían, y tienen todavía, a Maradona como la persona más importante de la Tierra. Representaba muchísimo para los napolitanos. Dio a la afición y a la ciudad algo que nunca habían tenido: confianza, honor, orgullo, alegría, victorias. Y representación, que era una cosa muy importante. Porque los italianos no tenían a Nápoles como una ciudad de Italia.

Cuando llegábamos a las ciudades del norte siempre nos decían terroni, para decirnos africanos. Siempre nos gritaban cosas así, o Bienvenidos a Italia. Fue duro sufrir ese racismo, pero no nos importaba. Teníamos un gran equipo, y la victoria siempre era mejor. Era un motivo más para ganar. Nos daba más ganas de ganar. Porque eran cosas de fuera del fútbol que dolían a los napolitanos. Era mucho más que fútbol. Ganar un campeonato con el Nápoles representaba mucho más que con cualquier otro equipo, porque había la cuestión política en medio. Los napolitanos siempre estarán agradecidos a Maradona. Para toda la vida. Siempre hablarán de él. Nunca lo olvidarán. Porque les dio de todo.

Diego Armando Maradona.


/ REUTERS

-¿Y para usted, cómo fueron esos tres años en San Paolo junto a Diego?

-Fue una alegría de verdad poder jugar junto a Maradona. Sentíamos mucha presión por jugar con él, porque todo el equipo tenía que jugar muy, muy bien. El nivel era extremamente alto y la competencia era muy grande: muchos jugadores querían estar ahí. Fue difícil, como todo en la vida, pero salió bien. Nos divertimos muchísimo. Fue bonito. Los entrenamientos siempre estaban llenos. Los partidos siempre estaban llenos.

Maradona era alegría, ganas de divertirse, responsabilidad con el resultado y con el tifosi, amor a la camisa y a la pelota. Maradona era muy muy diferente a los demás. De verdad, muy diferente de los demás. No creo que nunca veamos otro igual. Era un mito. Un fenómeno. Son tantas cosas que, a veces, cuando me pongo a ver un partido de cuando estábamos juntos, no puedo ni creer que yo también estuviera ahí, junto a él. Es uno de los regalos de mi profesión y de mi vida. Cuando miro en los recuerdos me emociono. Son un tesoro. Un privilegio. Yo estuve ahí con él. Estuve ahí con él. Es un gran privilegio.

Maradona y el médico que le operó, Leopoldo Luque.


/ EP

Noticias relacionadas

-Hace ya más de un año del día de su muerte: ¿qué sintió ese día?

-Le amaba y le echo muchísimo de menos. Una semana antes que muriese estábamos hablando de vernos en Brasil, para estar juntos. Y una semana después Maradona se marchó. He estado muy, muy triste. Cuando un amigo me llamó para decirme que había muerto no podía creerle. Estuve dos días hablando con la prensa de Maradona: todo el mundo me llamaba para hablar de él. Sentí mucha tristeza. De verdad que Maradona era un buen chico, una buena persona: tal vez ha tenido algunas compañías malas, sí, pero tenía un corazón muy grande. Su muerte fue muy parecida a la de Ayrton Senna. Cuando murió Ayrton Senna todo el mundo lloró porque todo el mundo le quería. Y con Maradona igual, o más. Los brasileños amaban a Maradona. Estuvimos muy tristes. Le amaban muchísimo, igual que él amaba a los brasileños. ¿Cómo no hacerlo?