UN DECLIVE DE TRES AÑOS

Umtiti, un jugador "estratégico" aún por debutar

  • El defensa francés es el único componente de la plantilla que no ha disputado ni un minuto, cuando ya han sido utilizados 28 futbolistas.

  • El central jugaba el 70% de los partidos antes de la lesión de la rodilla izquierda; desde 2018 apenas ha alcanzado el 26%.

Umtiti, sentado en el banquillo del Camp Nou.

Umtiti, sentado en el banquillo del Camp Nou. / Jordi Cotrina

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

Escribe desde Barcelona

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Samuel Umtiti es el único futbolista de la plantilla que no ha jugado ni un minuto. Ni con Ronald Koeman ni con Xavi Hernández, aunque el nuevo entrenador lleva solo tres partidos. En la accidentada temporada que ha llevado al césped hasta 28 jugadores distintos, Umtiti no ha disfrutado aún de la oportunidad de debutar. Pese a que Joan Laporta le calificó de jugador "estratégico" tras indultarle del despido.

No da síntomas de emersión la carrera de Umtiti, que alcanzó la cima en el verano de 2018, con una serie de buenas noticias: campeón de Liga con el Barça, renovación de contrato y campeón del mundo con Francia. Una plenitud que, sin embargo, escondía, el origen de los males futuros: el desgaste del cartílago de la rodilla izquierda.

Umtiti, en uno de los últimos entrenamientos a las órdenes de Xavi.

/ Albert Gea / Reuters

Umtiti era un central que se había ganado lentamente el aprecio de la hinchada azulgrana; el favor de Luis Enrique (quien lo fichó) y el de Ernesto Valverde (quien lo mantuvo) lo obtuvo con rapidez. Al instante. Desde el primer día, desde su llegada en 2016 con 22 años procedente del Olympique Lyon por 25 millones de euros, fue uno de los centrales titulares. Jugó 83 partidos de 118 posibles, un 70%. Una rotura muscular del bíceps femoral derecho le tuvo dos meses parado. Fue el sexto y el octavo con más minutos de la plantilla en esas dos campañas.

Corriendo a renovar

Con todo, eso no fue un aviso ni el origen de sus males. Llegó meses más tarde. Hacia al final de aquella segunda temporada, consolidado ya hasta el punto de que Javier Mascherano prefirió marcharse para jugar en otro lugar y asegurarse un puesto en la selección mundialista argentina. Thomas Vermaelen, mientras tanto, seguía en la enfermería.

Umtiti sale al cruce de un jugador de la Juventus en el trofeo Joan Gamper 2022, el último partido que jugó.

/ Jordi Cotrina

Aquellas molestias en la rodilla izquierda preocupaban a los médicos, porque la lesión detectada tras el clásico contra el Madrid no tenía un origen traumático, sino degenerativo. Pero el cuerpo técnico y los ejecutivos, eufóricos y manirrotos tras la conquista de aquella Liga, tenían prisa –también el futbolista- por renovar el contrato, azuzados además por una oferta del Manchester United.

Samuel (14 de noviembre de 1993, Yaundé, Camerún) firmó, por supuesto. Prorrogó la permanencia en el Barça de 2021 a 2023, su cláusula fue la primera en escalar hasta los 500 millones (después de Messi) y el sueldo se multiplicó. Se concentró con la selección, viajó a Rusia, jugó cinco de los seis partidos, marcó el gol decisivo de la semifinal ante Bélgica, y se proclamó campeón mundial.

El cuento se acabó. Empezaba otra historia.

Umtiti y Wakaso chocan en un balón dividido del Barça-Alavés en 2019.

/ Jordi Cotrina

Hacia el cero

Todo el esfuerzo de Umtiti y todo el tratamiento paliativo colapsó en septiembre. Después de disputar seis partidos, estuvo un mes parado. Reapareció un partido y paró tres meses. No encadenó dos partidos seguidos hasta el final. Solo jugó 14 encuentros. No quiso operarse, como le sugerían los médicos del Barça, y optó por un tratamiento conservador con médicos franceses en Qatar.

Creyó en esa solución, pero en la siguiente campaña la mejoría fue mínima: 18 partidos con constantes parones. Y la otra, la última, 16 partidos. Ahora, cero. Del 70% de actuación al 26%: solo 48 partidos de 183 posibles ha jugado Umtiti, que estaba en peligro de despido el pasado verano y acabó sobreviviendo.

Umtiti, felicitado por sus compañeros de la selección francesa tras marcar a Bélgica en el Mundial-2018.

/ Lee Smith / Reuters

De transferible a “estratégico” pasó a ser Big Sam tras una visita al despacho de Joan Laporta donde se puso a llorar tras la conversación, según desveló Mundo Deportivo. Siete días después, salvado gracias al piadoso presidente azulgrana, Umtiti no era uno más, sino un futbolista que Koeman debía recuperar para la causa. En el Gamper había sido pitado por la grada seguramente por el escaso compromiso detectado en el futbolista hacia el club.

Alba, Umtiti y Cillessen celebran un gol del Barça al Sevilla en la Copa.

/ Jordi Cotrina

Pero no un "héroe"

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Fue, o era, o es, “estratégico” Umtiti, pero no un “héroe”, calificativo reservado para los futbolistas que se han rebajado el sueldo. No consta que el francés, que cambió de representante, haya tenido el mismo gesto que Piqué, Alba o Busquets ante la débil economía azulgrana de reducirse la ficha o como Ter Stegen, Lenglet y Frenkie de Jong que la difirieron en el tiempo. Messi y Griezmann tuvieron que marcharse porque no se les podía pagar y Alves ha sido un refuerzo porque llega con el sueldo mínimo profesional.

“Son situaciones heredadas y compromisos adquiridos que llevamos con mucho respeto”, explicó Laporta del sueldo de Umtiti, uno de los más altos de la plantilla. El más caro de todos. Porque no juega.