LA PIZARRA DEL CLÁSICO

Las claves tácticas del Madrid-Barça: de área a área sin control

Los dos grandes ofrecen un duelo delirante en el que no sirvieron de nada las precauciones que adoptaron

Courtois observa el balón que da en el larguero por el tiro de Ilaix Moriba.

Courtois observa el balón que da en el larguero por el tiro de Ilaix Moriba. / Javier Soriano / Afp

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1 Tres centrales de verdad

Cambiaron los dos entrenadores sus últimas alineaciones para el clásico. Una señal de respeto porque los retoques tenían un tinte más de miedo que de osadía. Zidane quitó a Asensio para que jugara Valverde, que corre más, sobre todo hacia atrás. Corrió tanto hacia atrás, que fue el quinto defensa de la defensa blanca.

Mingueza bate a Courtois con el remate que dio esperanza al Barça.

/ Javier Soriano / Afp

Koeman mantuvo sus tres centrales, pero eran tres centrales de cuna, de oficio. Colocó a Araujo en lugar de De Jong, que regresó a su hábitat natural del centro del campo. El holandés empujó hacia adelante a Pedri, y el joven canario movió a Griezmann hasta el banquillo. Cuestión de meritocracia. Luego, cuando cambió a cuatro zagueros tras el descanso, el equipo se equilibró. Y uno de ellos, Óscar Mingueza, ejerció de delantero ante la inoperancia de sus compañeros. El Madrid se defendió al principio y se defendió al final, sin acierto luego en ataque.

Messi dispara a la barrera que forman Nacho, Militao, Mariano y Mendy.

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2 Eficacia suprema blanca

El Madrid envió a la red sus dos primeros tiros, lo que acomplejó al Barça, dominante sin remate. Benzema hizo magia ante las narices de Araujo, que no vio el truco al no mirar la pelota. Casemiro es otro mago: es frágil cuando quiere y provocó las cinco primeras faltas del Barça, aunque se marchó expulsado. Al Barça le condenó la falta de eficacia, un lastre que lamenta Koeman constantemente. Dominó todos los registros menos ese. 

3 Un contraataque letal

No tuvo vergüenza alguna el Madrid en plantarse en el tercio propio de campo para defender, cediendo la pelota y la iniciativa al Barça, que se estrellaba en su obstinación por entrar por el centro. El Madrid castigó cada robo para galopar a campo abierto y masacró al Barça por los dos costados: primero Valverde, y sobre todo, a través de Vinicius. Los defensas del Barça vivieron al borde de la taquicardia, y no infartaron porque la inspiración de los blancos fue breve. 

Benzema corre a celebrar el 1-0 ante un sorprendido Araujo.

/ Javier Soriano / Afp

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4 Los debutantes conmueven

Mingueza y Araujo debutaban en un clásico. Jugaron sin red frente a Vinicius y Benzema y mantuvieron el tipo. Salió Ilaix Moriba luego y no mostró complejo alguno, y solo el larguero le negó un gol que le habría recompensado tanto a él como al equipo. El once titular del Barça tenía 6 jugadores de 23 años o menores (Mingueza, Araujo, Dest, De Jong, Pedri y Dembélé). Supieron adaptarse a todas las necesidades tácticas de Koeman y a todos los vaivenes de un partido frenético de ida y vuelta.