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DEPORTIVO ALAVÉS 1 - 1 FC BARCELONA

El Barça solo saca un miserable punto de Vitoria

El once azulgrana regala un gol al Alavés y luego se muestra incapaz de remontar, rezagándose en la Liga

Messi se lamenta tras el gol de Rioja

Messi se lamenta tras el gol de Rioja / periodico

Joan Domènech / Barcelona

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A 8 puntos del Madrid y un partido menos por jugar. La distancia, a punto de estrenar noviembre, no debería ser preocupante; lo preocupante es que el Barça va agotando el margen de error permitido para poder ser campeón. Solo ha ganado dos de los seis partidos de Liga, los dos primeros.

Con 2 puntos de 12, el Barça se está rezagando en el campeonato, y dio la de arena después del revitalizante triunfo en la Champions sobre la Juventus. De regreso a la vida cotidiana, volvió a fallar. El punto fue un premio miserable, inmerecido a todas luces por la cantidad de ocasiones que creó, y castigó cruelmente la mala noche en las áreas: en la propia, con el fallo de Neto, y en la ajena, con los errores de los delanteros, que toparon con un gran Pacheco y cuerpos y piernas de un ejército blanquiazul atrincherado.

No falto la actitud, aunque el tono inicial del Barça fue el de trabajarse el resultado con paciencia, con la convicción de que caería tarde o temprano. Con demasiada paciencia porque al final necesitó los minutos que desperdició. La parsimonia se empezó a disipar con el 1-0 porque los azulgranas vieron las orejas al lobo. Han empezado perdiendo los cuatro últimos partidos de Liga.

Triple cambio

Acusado de hacer cambios demasiado tarde, Koeman no perdió el tiempo en Vitoria. Lo debió ver muy claro, perdiendo por 1-0, con un mala, por lenta, circulación de balón, y dos jugadores amonestados y amenazados por un árbitro mucho más severo con el Barça que con el Alavés. Hizo un triple relevo en el descanso. Se cargó a Lenglet y Busquets más un desaparecido Dembélé.

Koeman se había despedido de la Liga quejándose de que el VAR siempre perjudicaba al Barça y volvió a ella con más argumentos para repetir: “¿Por qué van sólo en contra nuestra?”. El árbitro asistente hizo revisar la jugada de Lenglet a Ramos en el clásico y el de Vitoria calló con el empujón de Ximo Navarro a De Jong cuando estaba en el aire para cabecear un centro. Estuvieron más desacertados los suyos que Hernández Hernández. De 25 remates, solo acertó Griezmann.

Solo había marcado un gol el Alavés en casa en cuatro partidos (y ninguno al Barça en las últimas ocho visitas azulgranas), prueba palpable de sus dificultades para marcar y de lo bien recibida que sería una ayuda. La generosidad salió de los pies de Neto, que no supo dividir entre espacio y tiempo en un balón lánguido que aceleró Piqué en la cesión. El meta brasileño quiso darse la vuelta sobre sí mismo cuando Rioja ya estaba tan encima que el medio local le quitó la pelota con facilidad y anotó a puerta vacía.

En busca de Fati

La mayoría de edad de Fati se nota en el peso que ha adquirido en el equipo más que en los años cumplidos. Era el más joven pero los compañeros le abrumaron con infinidad de balones. Una señal de confianza, añadida al hecho de que estaba siempre predispuesto a recibirlos. Aunque fuera para fallarlos.

Todos buscaban a Fati, como buscan a Messi: al capitán le dan la bola para que construya algo; a Fati se la dan para que la aproveche. Dembélé quedó aislado del entramado, y en su descargo, parcialmente, cabe subrayar que Messi suele estar de espaldas a esa banda derecha tan desaprovechada esté quien esté. Trincao, con las correcciones del descanso, aportó más actividad, dificultando más el trabajo local y Pedri alborotó al equipo. Koeman cambió de forma insólita a Fati cuando era el mejor. 

Al Alavés le estaba resultando sencillo al princpio esperar al Barça, ya que solo debía focalizar la atención en el centro, donde los defensas se echaban como lobos sobre Messi, y en la izquierda, donde profundizaba Fati. Iba tan decidido que no daba tiempo a que Alba llegara y le doblara para hacer algún dos contra uno. De Jong tampoco se arrimó, y menos lo hizo incrustado luego como central.

Sobraba alguno de los cuatro defensas del Barça, aunque ya sobraba desde el inicio. El Alavés solo había destinado a Deyverson para molestar. Luego, a medida que fue reculando, con el gol de Griezmann, la expulsión de Jota y el miedo propio a perder el tesoro, los 22 jugadores estaban en la mitad de la cancha vitoriana practicando un taqui-gol

Ficha del partido

DEPORTIVO ALAVÉS: 1