ANÁLISIS TÁCTICO

Las claves tácticas del Barça-Atlético: El agujero negro

El equipo de Valverde se desploma con estrépito en 10 caóticos minutos finales

Correa firma el 2-3 definitivo tras un balón perdido por Griezmann.

Correa firma el 2-3 definitivo tras un balón perdido por Griezmann. / EFE / JUANJO MARTÍN

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Marcos López

1.- Minutos de descontrol que son una condena

Tenía el partido controlado. O eso creía. Había exhibido una fortaleza futbolística, sobre todo en el aspecto ofensivo, que había empujado al Atlético a la casa de Oblak. Entonces, se sostuvo el equipo de Simeone sobre las manos y los pies de su poderoso guardameta. El Barça tenía el partido controlado. O eso pensaba. De repente, se desgajó con un par de pérdidas imperdonables en el centro del campo que pilló al conjunto azulgrana con la defensa deshecha. Y, de repente, el Atlético, que no tenía ni fuerza ni esperanza, encontró el agujero negro para aniquilar al campeón de Liga. No tuvo fiereza defensiva el Barça. Ni tampoco consistencia para gobernar el encuentro que tenía en su mano. Oblak iba aguantando al Atlético y el Barça se deshizo como un azucarillo. Los tres goles llegaron por el eje de la defensa dejando desnudo a Neto. Y sin explicación alguna al Barça para su súbito desplome.

2.- El desorden de Arturo y un gran Messi no bastaron 

En la primera mitad, Arturo Vidal se movió con tanta energía por el campo que resultó ser un elemento indetectable para el Atlético. No vio al chileno. Ni tampoco lo encontró. En realidad, no sabía donde estaba ese desordenado centrocampista que tanto trabajo sucio suele realizar, recogiendo todo lo que caía alrededor de Messi. De esa manera, con Arturo corriendo, peleando, robando y sembrando el caos, Leo tenía un paisaje mucho más tranquilo. Permitía así que el astro se asomara con una mejor panorámica al borde del área, teniendo la calma para asociarse con Suárez, Alba, su mejor amigo, y hasta con Griezmann. Pero todo lo que se producía arriba se perdía atrás. Y ni siquiera la mejor versión de Messi le bastó para meterse en la final.

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3.- Pérdidas intolerables que ensucian todo

En los 10 últimos minutos, el Barça tiró a la basura el enorme trabajo futbolístico que había levantado en Arabia Saudí. Se equivocó por sí solo. No necesitó siquiera que el Atlético le forzara demasiado. Una pérdida de Busquets provocó que Vitolo se plantara solo en el área de Neto, que le hizo penalti. A partir de ahí, otra pérdida de Griezmann provocó un desajuste defensivo de tal calado que Correa se plantó, de nuevo solo, para firmar el 2-3 y dejar sin respuestas al Barcelona. No solo eso. También permitió otra clarísima ocasión de Marcos Llorente, invalidando con estrépito el dominio azulgrana, con el 72% de posesión firmando hasta 16 remates y nueve a portería.  Era un latifundio donde la rapidez de los delanteros del Atlético sembró el caos en la casa de Neto. Pérdidas de sus propios jugadores que dejaron sin defensa alguna al Barça. Y, por supuesto, al propio Valverde, que no tenía explicación alguna para la sonora bofetada recibida.