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ESTRELLAS DE LA MASIA

De Carles a Ansu, jóvenes que impactan en Milán

El extremo volvió a dejar un gol, que terminó siendo eclipsado por el decisivo que firmó su compañero de la cantera

Con 17 años y 40 días, Ansu bate un récord de precocidad que duraba más de 24 años en Europa

Marcos López

Ansu Fati celebra su gol, el que acabó eliminando al Inter de la Champions.

Ansu Fati celebra su gol, el que acabó eliminando al Inter de la Champions. / REUTERS / DANIELE MASCOLO

No genera ruido. Ni siquiera le acompaña la propaganda. Tampoco ha tenido el glamour de otros talentos que llegan de La Masia. Pero siempre aparece Carles Pérez, un delantero que jamás es invisible. Da igual que juegue poco o mucho. En Milán, sin ir más lejos, se le vio con tanto peligro que, al final, se encontró con el premio que merecía. Un gol que le ponía, ahora sí, en el primer plano de la pantalla, acostumbrado como está siempre el bullicioso extremo de la cantera a vivir lejos de los focos. Ansu Fati solo necesitó poco más de un minuto para entrar en la historia siendo el jugador más joven en marcar en la Champions. Batió un récord que duraba 24 años en Europa. En 99 segundos ganó el partido y eliminó al Inter.

Carles vive en la sombra, pese a su soberbio rendimiento, mientras la juvenil luz de Ansu no deja de sorprender por su eficacia

Se movió tanto Carles por el frente de ataque que el Inter no supo detectarlo. Cuando lo esperaban por la izquierda, se movía por el centro. Y en el 0-1 del Barça llegó pisando el área, invadiendo la casa de Godín sin que se percatara de su picardía.

Pícaro es también Lautaro, otro delantero que aprobó un curioso examen. Jugaba con la camiseta del Inter, luciendo el dorsal 10, a pesar de ser un nueve, pero, en realidad, miles de culés, empezando por la secretaría técnica azulgrana, lo analizaban con los inquietos y curiosos ojos de quien puede ser algún día el futuro nueve del Barça.
No defraudó el joven argentino. A sus 22 años, dejó varios detalles interesantes, capaz de ganarle duelos físicos a tipos mucho más poderosos que él. Lo hizo al inicio con Umtiti, a quien robó una pelota delante de sus narices. Lo repitió luego en la acción que acabó siendo el 1-1.

El espacio de Lauti


Supo construirse un espacio donde no existía nada, aprovechando su cuerpo (no es alto, mide 1.74, pero sí inteligente y astuto) para acunar el balón antes de cedérselo a Lukaku, el socio perfecto. Muchos creyeron ver en el movimiento corporal de Lauti idéntico lenguaje al que suele usar Luis Suárez, quien estaba anoche en el banquillo del Giuseppe Meazza. Aunque terminó jugando la media hora final. Lautaro ya había provocado una corriente de admiración previamente cuando mimó un complejo balón aéreo, al que bajó con tanta sutileza que de inmediato sorprendió la enorme virulencia con que actuó en su disparo. Todo con la pierna izquierda.


Neto, el portero debutante con el Barça, lo evitó con una soberbia parada. Una de las muchas buenas que firmó en su estreno. Pero Lautaro, consciente de que jugaba dos partidos en uno, no desistió, transformándose en una tortura para la línea de tres centrales (Todibo, Umtiti y Lenglet) que diseñó Valverde. Era un Barça nuevo. La segunda unidad. Y, además, con un traje táctico totalmente novedoso.


Delanteros con chispa


El argentino, el ‘nueve’ de Messi en la selección argentina, brilló. Aunque no marcara. Hizo dos goles, pero el VAR los anul.ó Luego cambió la camiseta con Suárez. Carles Pérez también brilló. Y marcó. Fiel a su cita con el gol. Juega poco con el primer equipo, pero anotó un tanto en su debut en el Camp Nou contra el Betis en la segunda jornada (24 de agosto), luego supo tener la humildad necesaria para descender al Barça B y también dejó otro gol en el empate con el Cornellà el pasado 17 de noviembre (3-3) en el Estado Johan Cruyff e inscribió ayer su nombre en la Champions. Tres competiciones, tres goles de Carles.

Aunque todo quedara eclipsado por la maravillosa irrupción de Ansu, quien combinó con Suárez en el balcón del área como si llevaran toda la vida juntos. Fue él, quien apenas necesitó 99 segundos para conseguir el gol que le lleva a los libros de historia.