Testimonio en primera persona

"Me apuñalaron por ser gay": el infierno homófobo en un pipicán de Badalona irá a juicio

Una víctima explica a EL PERIÓDICO el hostigamiento sufrido durante tres años en el Parque del Gran Sol del barrio de Llefià

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La víctima posa de espaldas en el pipicán del Parque del Gran Sol de Badalona, lugar del hostigamiento homófobo.

La víctima posa de espaldas en el pipicán del Parque del Gran Sol de Badalona, lugar del hostigamiento homófobo. / Manu Mitru

Manuel Arenas

Manuel Arenas

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Ocurrió el pasado 14 de agosto. Albert (nombre ficticio), de 48 años y vecino de Badalona, bajó a tirar la basura antes de quedar con un amigo y mientras lo hacía notó que alguien le tocaba en su zona lumbar izquierda al grito de "¡mariconazo de mierda!", tal y como consta en la correspondiente denuncia ante los Mossos d'Esquadra consultada por EL PERIÓDICO.

En el momento trató de perseguir al atacante, que huyó entre los contenedores. Hasta que se dio cuenta de que estaba sangrando. Mossos, Guardia Urbana de Badalona y ambulancias del Servei d'Emergències Mèdiques (SEM) le socorrieron.

Le atendieron de urgencia en el Centre d'Urgències d'Antenció Primària Badalona, donde le cosieron diez puntos de sutura y le pusieron preventivamente la vacuna antitetánica por la herida de un arma blanca con el que trataron de desgarrarle. Los informes médicos consultados por este diario acreditan una cicatriz de 15 centímetros que pudo ser fatal de haber acabado de traspasar el arma la ropa de Albert, quien solicita anonimato para aparecer en este reportaje.

Hasta este punto, el relato aséptico de los hechos pudiera sugerir que el caso se trata de un suceso más. Pero no es así. El contexto determina su dimensión social, conectada con una homofobia recalcitrante que perdura pese a los progresos y que va mucho más allá de una aparente agresión puntual con arma blanca.

"Me apuñalaron por ser gay; estoy seguro porque ni siquiera me intentaron robar pese a llevar visibles móvil y cartera", asegura Albert a este periódico con voz titubeante en una cafetería de Badalona, a la que se presenta con un amigo porque desde que le apuñalaron le da miedo salir solo a la calle y está en tratamiento psiquiátrico.

Albert, quien además adolece de un déficit del 86% en un brazo derivado de un accidente laboral que le causó una incapacidad, ha interpuesto un total de tres denuncias y está hoy protegido por una orden de alejamiento de 50 metros de distancia contra dos personas y una prohibición de comunicación acordadas por el Juzgado de Instrucción núm. 4 de Badalona, que asume las declaraciones de la víctima como "creíbles y verosímiles", según la resolución de la medida a la que ha tenido acceso este diario.

El juez explicita en ella que la orden se refiere especialmente al entorno del pipicán del Parque del Gran Sol, en el badalonés barrio de Llefià. Es allí donde se originó, en el verano del 2020, un infierno homófobo que dura ya más de tres años y que está pendiente de señalamiento de juicio penal.

"Quiero que mi testimonio salga a la luz por si puede ayudar a alguien que se vea en mi misma situación", subraya Albert. Cita, por ejemplo, a una persona trans que ha dejado de ir por la zona "porque le humillaban". En casos así piensa al dar el paso de hacer pública su historia en este diario.

Albert muestra la cicatriz de 15 centímetros de la puñalada que recibió el pasado 14 de agosto.

Albert muestra la cicatriz de 15 centímetros de la puñalada que recibió el pasado 14 de agosto. / Manu Mitru

Tres años de amenazas homófobas

El origen del ecosistema homófobo del pipicán del Parque del Gran Sol de Badalona que durante más tres años ha hostigado a Albert se remonta al verano del 2020, en plena pandemia. Fue entonces cuando, paseando con sus dos hijos y su perra, escuchó un comentario homófobo en voz alta de una chica de unos cuarenta años que también llevaba a su mascota habitualmente: "Qué pena que tengan un padre así", recuerda Albert que oyó.

Al día siguiente se lo recriminó amablemente y ella, con quien hasta la fecha mantenía una "relación cordial" de verse por el pipicán, le llegó a pedir disculpas. Sin embargo, aquella desagradable situación dio inicio a una cascada incesante de ataques y violencias, desde intoxicaciones a amigos y vecinos de Albert hasta insultos homófobos que se fueron repitiendo en el entorno del pipicán "unas dos o tres veces por mes durante dos años", cuenta él. Este diario ha comprobado alguno de los vídeos donde estos improperios homófobos se producen.

Perfil de Albert en el Parque del Gran Sol de Llefià en Badalona, donde ha sido víctima de violencia homófoba.

Perfil de Albert en el Parque del Gran Sol de Llefià en Badalona, donde ha sido víctima de violencia homófoba. / Manu Mitru

El comienzo del 2023 supuso otro punto de inflexión. Desde un episodio que culminó con un "súbete aquí y baila, maricón" a cargo de la chica, las vejaciones se recrudecían mientras Albert, quien transmite timidez al hablar, trataba de mantenerse al margen para "no entrar en su juego". A estas alturas él todavía no entiende por qué una persona a la que no conoce de nada más allá de verse por un pipicán se ha obsesionado con él.

Un día de mayo de este año, la pareja de Albert fue a pedirle explicaciones a la chica tras gritarles ella "¡maricones, que sois unos maricones!". Le advirtió que su homofobia era denunciable. Albert rememora que ella contestó: "Pues yo te mandaré a mi cuñado". Ahí empezó a sentirse "muy incómodo". Las amenazas pasaron a ser diarias. Hasta que otro día un desconocido le interpeló en el pipicán: "¿Tienes algún problema con ella?". Albert le contestó que no pero que, si así fuera, no tenía nada que ver con él.

Los encontronazos con este tercero se convirtieron en la tónica a partir de junio. "Empezó a amenazarme de muerte; decía saber dónde vivo". El 19 de junio, Albert interpuso la primera denuncia junto con un amigo que también había sufrido amenazas. "Llegué a identificarlos durante un patrullaje con los Mossos", afirma Albert. Fuentes de los Mossos d'Esquadra confirman a este diario que pusieron los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Odio y Discriminación debido al móvil homófobo.

En una primera vista judicial que precedió al futuro juicio, hoy pendiente de señalamiento, la víctima apunta a que tanto Fiscalía como juez enfatizaron la motivación homófoba del odio vertido sobre él. Lo siguiente en la cronología del caso ya fue el episodio de la puñalada, que dio pie a la segunda denuncia de la víctima. Y hubo aun una tercera, relativa a las incesantes amenazas e insultos.

Una enigmática nota en el buzón

El mismo día que le notificaron la orden de alejamiento, el pasado 3 de octubre, Albert recibió una enigmática nota en el buzón. "Cuidado: los Mossos saben lo de los ordenadores y están controlando tu casa", reza el texto a boli sobre una hoja en blanco que muestra a este diario.

Él todavía no entiende el significado del aviso, pero por el momento ha puesto videovigilancia en su domicilio. A lo que se niega la víctima es a dejar de ir al pipicán, que pese a todo considera un "lugar seguro" porque está frecuentado cada vez por más vecinos que empatizan con él y le apoyan.

Albert enseña la enigmática nota que recibió en su buzón el mismo día de concedérsele una orden de alejamiento.

Albert enseña la enigmática nota que recibió en su buzón el mismo día de concedérsele una orden de alejamiento. / Manu Mitru

A raíz de comunicar su caso al Ayuntamiento de Badalona, la víctima ha observado un aumento de la vigilancia policial en el pipicán del Parque del Gran Sol de Llefià. El consistorio tiene pendiente presentar próximamente el Servei d’Atenció Integral LGBTI+ de Badalona, un recurso local enérgicamente reclamado por el colectivo.

"Sufro mucho por mi pareja, mis hijos y mis perros. Sólo espero que todo esto sirva para que otras personas no pasen por el mismo horror que yo", concluye este vecino de Badalona, que no pierde la esperanza de que pronto consiga despertar de la pesadilla más larga de su vida.

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