24 oct 2020

Ir a contenido

Fiscalización política de la mano de un canal de mensajería

Un grupo de activistas valencianos ha diseñado una herramienta digital para fiscalizar a los políticos

Un dispositivo móvil con la aplicación de Telegram abierta

Un dispositivo móvil con la aplicación de Telegram abierta

Con el foco puesto en las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, un grupo de activistas valencianos ha diseñado una herramienta digital para que la ciudadanía pueda fiscalizar la actuación de los políticos españoles.

Lo único que se debe hacer es suscribirse al canal civicBOT en Telegram y enviar un texto o una foto que acredite la actuación de los políticos en tres diferentes áreas: campañas de comunicación; acceso y permanencia en el sistema educativo o con el Tercer Sector y; transparencia, participación o rendición de cuentas.

Este formato de vigilancia política crowd permite conseguir gran cantidad de información —imposible de lograr sin las aportaciones de la comunidad— que será contrastada con las propuestas de los candidatos.  

Los responsables de esta tarea serán los informáticos, politólogos y periodistas que forman el Grup Càlam, quienes se comprometen a partir del 20D, a publicar informes de seguimiento y control de las políticas del PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos y EU (aquellos a los que el CIS les reconoce representación parlamentaria).

El 15M marcó el fin de la era de confort para los partidos políticos, sometidos ahora al poder de control de nuevos espacios, empoderados a través del cambio de paradigma y de las posibilidades que abren las nuevas tecnologías.

A las aplicaciones concebidas específicamente para la fiscalización electoral —El Teu ParlamentOjo con el Voto y Mapee entre otras—, se suman ahora apps tradicionales, aprovechadas para la mejora de la calidad democrática. Así como hace unas semanas abordamos el potencial de Twitter y Facebook, vemos en esta ocasión el de Telegram. Todas estas herramientas tienen un elemento en común: se conciben como canal de comunicación y el uso viene derivado de la estrategia definida por el grupo de usuarios. Aplicando esta lógica, hay un gran recorrido para la mejora de la calidad democrática sin la necesidad de diseñar nuevas herramientas, sólo haciendo un uso estratégico de ellas.

«La política vigilada será filmada y fotografiada. Y por los ciudadanos, no sólo por los periodistas». La afirmación de Antoni Gutiérrez-Rubí, en su libro La política vigilada (2011), tiene más vigencia que nunca.

Encontraréis aplicaciones similares en la colección política vigilada de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento útil para mejorar la calidad democrática de la toma de decisiones a través del compromiso social y político colectivo.