ENTREVISTA A ALEJANDRO D. CANEDA, CEO DE PIBISI

"La automatización puede ser fundamental para solucionar el blanqueo de capitales"

El proceso de blanqueo de capitales se ha convertido en un mal endémico que muchas empresas sufren y quieren combatir. La regulación está moviéndose para encontrar la llave que cierre puertas a estas prácticas. Y Pibisi se presenta como una alternativa

El proceso de blanqueo de capitales se ha convertido en un mal endémico que muchas empresas sufren y quieren combatir. La regulación está moviéndose para intentar encontrar la llave que cierre puertas a estas prácticas, pero los procesos siguen siendo lentos. Es en este entorno nace Pibisi, una compañía que se presenta como una alternativa.

Alejandro D. Caneda es CEO de Pibisi.

Alejandro D. Caneda es CEO de Pibisi. / Foto cedida (Pibisi)

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La solución que ofrece esta empresa busca que las empresas reguladas cumplan con la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales (PBC) y la financiación del terrorismo sin infraestructuras y de forma automatizada 100%. 

Pero ¿cuál es el contexto? Según Alejandro D. Caneda, existe el riesgo que tienen todas las entidades financieras y otros tipos de empresas, de que “estén utilizando su plataforma para blanquear dinero”. En los procesos de inversión, que se puede convertir en dinero en efectivo, hay grandes posibilidades de que ocurra. 

Caneda avisa que hay estimaciones que dicen que hasta el 75% del dinero que se genera de manera ilegal, por ejemplo, del narcotráfico o del tráfico de armas y de personas, se “consigue blanquear”. Eso proporciona una idea del volumen, pero también de que cuando se ataca al blanqueo se hace a “ese porcentaje de la actividad ilegal”. 

Además, lo hace de “una manera mucho más inteligente”, añade. Estos procesos solo pueden ocurrir en puntos de entrada al sistema financiero. Es una manera óptima de combatir el crimen, que es “el fin último”, desarrolla. 

Lo que sucede es que los estados, según describe Caneda, no pueden “hacerlo solos” y piden a las empresas que les ayuden, especialmente “con regulación”. Esto al final genera dificultades para los negocios, porque “implica procesos”, que muchas veces son manuales, argumenta. 

La evolución en la regulación contra el blanqueo

Históricamente la regulación ha afectado a grandes bancos. Estos tienen equipos muy grandes dedicados exclusivamente al blanqueo de capitales y hay herramientas que están adaptadas a sus presupuestos. 

Sin embargo, avisa Caneda, la regulación es “cada vez más compleja” y afecta cada vez a más tipología de negocios, como pueden ser “inmobiliarias, notarios o registradores de la propiedad”, pero no hay “proveedores naturales”. Siguiendo este hilo, entidades bancarias existen en España alrededor de 200, pero sujetos obligados desde Pibisi estiman que habrá “más de 30.000”. 

Por tanto, en opinión del experto, “claramente hay una masa que no disponen de herramientas eficientes, pero que son tan sujetos obligados a regulación como pueden ser Santander o BBVA”. De este modo, ocupan ese hueco y crean herramientas “eficientes a un precio asequible que puedan ayudar a estas compañías a cumplir de forma más sencilla”. 

La automatización: el proceso fundamental

Dentro de la prevención del blanqueo de capitales Caneda comenta que el regulador dice que tienes que conocer “con quién estás trabajando y si encuentras algo sospechoso reportarlo”. Ése es el resumen: conoce a quién le vendes y “avisar si ves algo”. 

Entonces, dentro de todos estos procesos está la identificación de las personas y, el siguiente paso, es “mirar si comporta un riesgo por ser quién es”. Eso quiere decir que hay una serie de grupo de individuos de riesgo detectados: gente que ha sido sancionada ya por narcotráfico o blanqueo de capitales, por ejemplo. Pero, además, hay otro grupo de riesgo que está en disposición de jugar con fondos que no son suyos, como los políticos. En general, aquellos que tienen el poder de decisión sobre fondos públicos.

De esta manera, el enfoque hasta ahora era que el proveedor dejaba las bases de datos para hacer las consultas necesarias. Pero Caneda va más allá: “ya sabemos que tienes que preguntar periódicamente durante todo el tiempo que sea tu cliente, por lo que decidimos asumir esa responsabilidad”. 

Así, lo que haen es automatizar ese “repreguntar”. Amplian información en su base de datos y si es relativo a nuestros clientes, entonces avisamos. Esa es una manera de automatizar. Automatizamos la información y ese nivel susceptible de riesgo, lo cual puede ser fundamental para “solucionar el problema del blanqueo de capitales”.

El problema de los falsos positivos

Un gran obstáculo que se produce en el sector en clientes de mayor tamaño son los falsos positivos. Dicho de otro, alertar de que puede producirse un blanqueo cuando luego no es nada. Eso ocurre mucho con personas que se llaman de manera similar, según afirma Caneda. Tanto es así, que describe que más del 99% de las alertas que se producen a día de hoy son falsas alarmas. 

En este sentido, uno de los campos donde Pibisi ha avanzado hacia una mayor disrupción es “incorporar y actualizar toda la información a la base de datos”, lo que provoca que genere “un menor grado de equivocación y que la herramienta sea más eficiente”, según comenta el CEO de Pibisi. Esto se traduce en que el cliente tiene que hacer menos trabajo manual y destinar recursos a otras labores de mucho mayor “valor añadido”, agrega.

Los fallos que solucionar

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Para Caneda lo que falla desde el punto de vista más práctico es el enfoque: “una base de datos sin memoria no tiene sentido alguno”, analiza. Normalmente los departamentos de riesgo no tienen un identificador único, solo se basan en “nombres y apellidos”. Por eso, el grado de equivocación puede “ser grande”. 

El experto pone el ejemplo del siguiente modo: “Si a un José García lo confunden con un narcotraficante y si a la tarde vuelves a preguntarle a la base de datos por el mismo usuario se va a confundir igual al no estar los procesos automatizados”. Esa es la razón por la que considera que está “mal enfocado” y lo que hay que hacer es “utilizar más información y meterla en el sistema”. Es decir, un cambio de paradigma porque se trata de concienciar a los sujetos obligados que tienen que compartir cierta información con sus competidores. Han de dar ese paso en beneficio propio y de la sociedad.