“Cierro el portátil y en dos minutos estoy en la pista”: el club deportivo de Barcelona que ofrece una conciliación real
David Lloyd Clubs ha transformado el concepto de gimnasio en una "segunda casa" donde conviven el teletrabajo, el ocio familiar y el deporte de alto rendimiento

Albert Alsina (derecha) entrenando con su entrenador de David Lloyd Clubs, Daniel Martínez (izquierda) / Cedida

En los últimos años, la relación de los usuarios con el bienestar ha dado un vuelco de 180°. Según los datos más recientes del Anuario de Estadísticas Deportivas 2025, el interés por la actividad física no ha dejado de crecer tras la consolidación de nuevos hábitos de vida, con un 55,4% de la población española practicando de forma regular. Sin embargo, la tendencia actual en Catalunya no es solo "ir a sudar", sino buscar espacios que permitan la conciliación real. Hablamos de lugares donde el teletrabajo, el ocio familiar y el entrenamiento de alto rendimiento convivan bajo un mismo techo. En este nuevo ecosistema, centros como los David Lloyd Clubs se han erigido como un referente, transformándose en una especie de "segunda casa" para sus socios.
Para entender este fenómeno, es imprescindible conocer las historias de quienes visitan este lugar día a día. Alicia Molina es una de esas socias que, al mirar atrás, recuerda perfectamente qué la cautivó desde el primer día. No fue otra cosa que el entorno exterior y la luz natural que inunda todas las salas, incluso la zona de fitness. Aunque si algo no puede faltar en su rutina son las clases dirigidas y el relax post entreno. “Siempre termino en el spa y alguna vez me quedo a comer con mis amigas en el restaurante del club porque es muy cómodo cuando terminamos la sesión de entreno”.

Alicia Molina, una socia asidua en la sala fitness y las clases dirigidas de David Lloyd Clubs / Cedida
Alicia personifica a ese usuario que busca salud, pero también una desconexión total del ruido de la rutina. Asegura que el club es donde más desconecta y de donde saca toda la energía y vitalidad para el resto del día, calificándolo como su segunda casa. “Ahora me gusta muchísimo la coreografía de Ign1te, porque la música es fantástica y nos lo pasamos muy bien en clase”.
Más allá del entrenamiento, el club cumple una función logística vital. Miriam Algarra, madre de la familia Martínez Algarra y socia veterana, afirma que el centro se ha convertido en su “particular oasis dentro de la vorágine del trabajo y el cuidado de la familia”. Tan fuerte es su vínculo con el club se ha convertido en la sede para los grandes eventos familiares. “Hemos organizado varias celebraciones familiares especiales en las instalaciones del club, como bautizos, comuniones y los cumpleaños de nuestros hijos. Es nuestro espacio de confianza para estas celebraciones”.
Teletrabajo y deporte sin salir del centro
La experiencia de Alicia no es aislada, pero adquiere matices en términos, por ejemplo, de la conciliación familiar y profesional, un reto que siempre está a la orden del día. Javier Martínez, padre de la familia Martínez Algarra y socio desde hace más de 20 años, ha integrado el club en su engranaje vital de una forma casi total para ganar eficiencia. “Siempre que necesito tranquilidad para avanzar en momentos de puntas de trabajo, voy al club, me siento en las zonas habilitadas para teletrabajar y tengo la sensación de aprovechar las horas de trabajo extraordinariamente en un entorno bien habilitado y donde nadie me interrumpe”.
Esta flexibilidad le permite combatir el sedentarismo en cuestión de minutos, lo que tarda en cerrar el portátil y estar estirando en la pista. Su pasión por el tenis le ha llevado incluso a capitanear un equipo senior que representa al club. Para él, la clave es la optimización del tiempo. “Cierro el portátil y en dos minutos estoy en la pista. Es extremadamente cómodo. Me permite aprovechar mi tiempo al máximo y combinar perfectamente mis compromisos profesionales con mi gran afición: el tenis”.
Un lugar para profesionalizar el deporte
El deporte es una actividad compartida y recreativa para muchos socios, pero en el club también entrenan deportistas de élite, como Albert Alsina. Este joven de 19 años compite en atletismo y actualmente se está preparando para los mundiales. En su rutina, utiliza las instalaciones para trabajar aspectos como la piometría, la propiocepción y la fuerza, entre otros. Elementos para los que necesita una tecnología específica y equipamiento humano. “Con Dani (su entrenador de David Lloyd Clubs) utilizamos todas las funcionalidades del club a través de la aplicación. Gracias a su ayuda y a sus conocimientos, empleamos estos datos para evaluar mi estado de forma y planificar futuros entrenamientos y competiciones”.

Albert Alsina, un joven de 19 años que compite en atletismo / Cedida
Para un atleta de su nivel, el entorno es clave para poder competir. “En este aspecto, el club es ideal, ya que me permite realizar todo el trabajo necesario en un ambiente tranquilo, donde también hay familias relajándose. Además, para los atletas, disponer de un gimnasio donde poder recuperarse es fundamental, ya que la recuperación es el pilar más importante de nuestro rendimiento”.
Un entorno seguro y adaptado para niños
David Lloyd Clubs no solo ofrece soluciones para los adultos. Es, sobre todo, un entorno donde los niños crecen con el deporte como lenguaje común. Miriam Algarra, destaca que el motivo principal para inscribir a sus hijos desde pequeños fue que crecieran en un entorno sano y se enamoraran del deporte como una de sus rutinas. Desde muy pequeños han disfrutado de las actividades infantiles, permitiendo que ella y su marido pudieran seguir con su propio entrenamiento mientras ellos estaban en un entorno seguro.
Por su parte, su hija Judith, de 15 años, recuerda con especial cariño las mañanas de verano en la ludoteca DL Kids y cómo allí hizo sus primeros amigos. “Allí pasaba las mañanas y tardes en verano haciendo diferentes actividades. Aunque otro recuerdo inolvidable son las mañanas en la piscina con mis amigos y familia”.

La familia Martínez Algarra: de izquierda a derecha, Miriam Algarra, Judith Martínez, Javier Martínez y Nacho Martínez / Cedida
Hoy en día, lo que más disfruta son las clases dirigidas. Como muchas adolescentes de su edad, aprovecha para ir por las tardes con su mejor amiga. Incluso aprovecha las salas de estudio del club, después de hacer deporte, para exprimir la tarde al máximo. Para Judith no es solo un gimnasio, es un lugar donde socializar, relajarse y sentirse parte de una comunidad. “Lo que más me gusta de hacer deporte en el club es el ambiente que se genera y lo bien preparado que está. Somos como una familia”.
Disciplina y socialización en la adolescencia
La pasión por el deporte de sus padres ha calado hondo en la otra generación de la familia. Nacho, de 18 años, es el vivo ejemplo de cómo un club puede forjar el futuro de un joven deportista. Sus primeros recuerdos se remontan a las clases de piscina cuando solo tenía 5 años. Sin embargo, fue el tenis el que se convirtió en su pasión casi por casualidad. “Mis padres me plantearon la idea de jugar a tenis y me pareció bien. Cada año he ido a más hasta ahora que me voy a ir con una beca deportiva a estudiar a Estados Unidos”.
Gracias a la disciplina y el nivel del club, Nacho practica este deporte de forma semiprofesional. Pero no solo eso, para él, el club también es el lugar donde desconectar del estrés de la rutina y disfrutar con sus amigos. “Al llevar tantos años en el club, he hecho distintas amistades y quedo con ellos para hacer deporte”, aunque en verano también aprovechan para “pegarnos un baño en la piscina y ponernos al día”.
El nuevo paradigma del bienestar en Barcelona
En una ciudad que nunca se detiene, el éxito de centros como David Lloyd Clubs no reside solo en sus máquinas de última generación o en sus pistas de tenis, sino en su capacidad para humanizar el entrenamiento y adaptarlo a la complejidad de la vida moderna. Historias como las de Alicia, Albert o la familia Martínez Algarra demuestran que el bienestar ya no es un destino al que se llega tras una hora de cardio, sino un camino que se recorre entre el teletrabajo eficiente, el crecimiento de los hijos y el relax compartido. En este oasis urbano, la meta no es solo estar en forma, es encontrar ese lugar de confianza donde, al cruzar la puerta, uno se siente como en casa.
Los centros David Lloyd Clubs en Catalunya:
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