Acceso exclusivo para miembros (versión siglo XXI)
Inspirados en los antiguos clubes privados ingleses, estos espacios solo para socios renacen en Barcelona con un espíritu, estética y valores renovados

Un lugar especial donde crear comunidad, trabajar y relajarse. / Cedida
El White’s Gentlemen’s Club de Londres se fundó en 1693 y todavía continúa abierto, aceptando solo a lo más granado y aristocrático de la sociedad londinense (siempre y cuando sean hombres, porque a pesar de las críticas, siguen aferrados a este anacronismo). Su secretismo es una de las bazas —seguramente entre esas paredes ha pasado de todo, y no siempre moralmente aceptable—, pero la clave de su longevidad recae en su exclusividad o, dicho de otro modo, en el estatus que otorga ser miembro de ese selecto elenco. Y aunque podría parecer que los clubs privados son cosa de otros tiempos, lo cierto es que vuelven a estar en auge. Por suerte, con un espíritu, estética y valores renovados.

The Cover Top Select Pool. / Cedida
Un fenómeno que no solo sucede en Inglaterra, sino que la lista de este tipo de espacios en Barcelona no para de crecer en los últimos años. El último en incorporarse ha sido el nuevo proyecto de Soho House, que ya disponía de un espacio de estas características en el hotel homónimo y ahora amplían su oferta con el Barcelona Pool House, inaugurado recientemente. También destacan otros como The Cover o Juno House, en este caso, reservado solo a mujeres. Su estética ya los aleja de esos viejos clubs aristocráticos, pero hay algo que no ha cambiado: la membresía. Es decir, para que cruzar sus puertas necesitas en primer lugar que se acepte tu solicitud de acceso, que en algunos casos debe estar acompañada de la recomendación de dos socios. Y luego, por supuesto, pagar una matrícula y una cuota mensual, que aunque no es desorbitada, no está al alcance de cualquiera.

Un espacio donde relajarse y tomar una copa en Soho House / Cedida
¿Los beneficios? Disponer de un espacio para trabajar, relajarse, comer sin necesidad de acordase de reservar, participar en actividades culturales y artísticas en petit comité, organizar eventos particulares, pasar el rato antes de volver a casa y, por supuesto, establecer contactos de negocios. Todo ello con ese plus de exclusividad que aporta el hecho de que el acceso esté reservado solo para miembros. Es decir, que no habrán aglomeraciones ni caras desconocidas.
Trabajo y, sobre todo, relax
En el caso del Barcelona Pool House, como su propio nombre indica, los socios también pueden darse un buen chapuzón en verano. Esta situado en la Torre Bernat i Creus en la avenida del Tibidabo, una casa familiar novecentista construida en 1906 que ha sido cuidadosamente remodelada. Cuenta con una superficie de 2.000 metros cuadrados interiores, con diversas estancias y espacios de restauración. Además, existe un espacio de bienestar con salas de tratamiento y terapias de última generación, un gimnasio y, en el jardín exterior, una piscina de 14 metros con tumbonas y camas balinesas. Casi como un hotel de lujo pero sin habitaciones donde pasar la noche.

El Barcelona Pool House se acaba de inaugurar en una casa centenaria del Tibidabo, remodelada para los nuevos tiempos / Cedida
Por su parte, The Cover sí que está ubicado en un hotel, el Sir Victor del Eixample, aunque con un enfoque más orientado a la productividad y no tanto al ocio. Abierto en el 2021, explican que se trata de un concepto de club para emprendedores, innovadores, curiosos de la cultura y talentos creativos, enfocado a tres pilares básicos: la comunidad, el trabajo y el bienestar. En este sentido, cuenta con espacios para socializar y otros para trabajar individualmente o bien organizar reuniones, mientras que los miembros pueden hacer uso del spa y el gimnasio del hotel. El de Barcelona fue pionero y ahora han exportado el modelo a Ámsterdam, Viena y Londres.

The Cover, un espacio acogedor que combina perfectamente el trabajo y el relax. / Cedida
El reverso de la moneda
Y si el origen de este tipo de espacios son los clubs de caballeros londinenses, Juno House decidió en el 2022 dar la vuelta por completo al concepto, proponiendo un espacio solo para mujeres (empresarias, emprendedoras y directivas, sobre todo). Y fomentando, además, la colaboración y el apoyo mutuo en vez de la competitividad. Situado en la calle Aribau de Barcelona, en el remodelado edificio de La Farinera, cuenta con un espacio para trabajar y celebrar eventos, reuniones, tertulias e incluso producciones audiovisuales.

Juno House se orienta exclusivamente a mujeres con el fin de integrar trabajo, comunidad y bienestar / Cedida
También dispone de un estudio-boutique de fitness, una sala para tratamientos de cuidado personal, una coctelería e incluso un espacio de guardería para los más pequeños, denominada Little Juno. Como remarcan sus fundadoras, se trata de un club diseñado para la vida real de las mujeres, donde se integran trabajo, bienestar y comunidad en un entorno inspirador, dinámico y seguro. Y donde el objetivo no es tanto el crecimiento laboral, sino personal.
Por suerte, muchas cosas han cambiado desde aquel primigenio White’s Gentlemen’s Club. Eso sí, el acceso restringido a miembros permanece.
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