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Plan director urbanístico

La hoja de ruta para la metrópolis del futuro

El Consell Metropolità del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) aprueba inicialmente el PDUM, un documento que consolida un nuevo modelo urbanístico basado en el acceso a la vivienda, la movilidad sostenible y los recursos naturales

Vista aérea de parte del territorio metropolitano de Barcelona

Vista aérea de parte del territorio metropolitano de Barcelona / AMB

Raúl Vázquez

Barcelona
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Tras un proceso de información pública con casi 5.200 aportaciones y alegaciones, el Consell Metropolità del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) llevó a cabo el pasado mes de febrero la segunda aprobación inicial del Pla Director Urbanístic Metropolità (PDUM), el instrumento estratégico que define las bases de la metrópolis del futuro y que servirá para revisar el Pla General Metropolità, vigente desde 1976, y actualmente obsoleto tras numerosas modificaciones.

La segunda aprobación inicial responde a la necesidad de incorporar las peticiones que el Plan recibió después de su aprobación inicial, por parte de administraciones públicas, entidades, organismos y particulares, con el objetivo de garantizar la transparencia, el consenso y la participación ciudadana en la toma de decisiones. Debido al tipo de modificaciones incorporadas y al amplio alcance del documento, se hizo necesaria esta segunda validación, alterando el proceso habitual de tramitación.

El PDUM, regulado por la Ley 31/2010 del AMB junto con el Pla d’Ordenació Urbanística Metropolità (POUMet), constituye un nuevo modelo urbanístico que busca adaptarse a los retos actuales y futuros, entre los que destacan el acceso a una vivienda, el crecimiento demográfico, la emergencia climática y la transformación económica. Este contexto obliga a las instituciones a tomar medidas estructurales que mejoren las condiciones territoriales y urbanísticas del área metropolitana y la calidad de vida de las personas que viven y trabajan en ella.

Xavier Mariño, director del Àrea de Polítiques Urbanístiques i Espais Naturals, asegura que "el PDUM busca priorizar el interés público metropolitano, respetando las particularidades de cada municipio y abordando grandes retos actuales, como la necesidad de vivienda y la descarbonización". Por su parte, el vicepresidente del mismo departamento, Damià Calvet, señala que "la cohesión social solo se puede conseguir si existe cohesión territorial, y esta es precisamente la función del PDUM". Calvet añade que "el documento no es definitivo, sino que está abierto a recibir modificaciones para adaptarse a la realidad del momento".

Mapa del AMB del modelo policéntrico: el PDUM promueve un territorio metropolitano policéntrico, con una red de centralidades conectadas que distribuye oportunidades

Mapa del AMB del modelo policéntrico: el PDUM promueve un territorio metropolitano policéntrico, con una red de centralidades conectadas que distribuye oportunidades / AMB

Vivienda, el reto principal

En la actualidad, una de las demandas más urgentes, especialmente en el área metropolitana, es el acceso a la vivienda. Para hacer frente a esta problemática, el PDUM sentará las bases que permitan crear alrededor de 220.000 viviendas, una oferta suficiente para atender el crecimiento de población previsto y las necesidades de rehabilitación hasta 2050, estimado en 184.000 nuevos habitantes, lo que situará la población total del área metropolitana en 3.582.000 personas. Los puestos de trabajo se incrementarán hasta los 1.760.000, mientras que la población ocupada residente alcanzará la cifra de 1.573.000 personas.

Este crecimiento estará equilibrado con la función de cada municipio, de manera que aquellos especializados en actividad económica incrementarán la oferta de vivienda, y los especializados en residencial aumentarán el suelo destinado a actividades productivas. Este equilibrio funcional, medido por el coeficiente entre población ocupada y puestos de trabajo, pasará de 0,89 a 0,91, acercándose al ideal de 1, fomentando tejidos urbanos mixtos, una distribución más cercana de los lugares de trabajo a los domicilios y una reducción de la movilidad motorizada.

El PDUM logrará además concentrar los crecimientos previstos sin ocupar más suelo, desclasificando 1.850 hectáreas de suelo que pasarán a ser no urbanizables, gracias a la concentración de los principales crecimientos en áreas de oportunidad metropolitana y a la regeneración de áreas residenciales y de actividad económica ya existentes. Además, el Plan identifica también las áreas en los grandes espacios abiertos que necesitan ser regenerados desde el punto de vista ambiental.

El PDUM hará también una apuesta decidida por facilitar el acceso y la permanencia a la vivienda, especialmente entre los colectivos más desfavorecidos. Más del 10% de las viviendas principales del área metropolitana (166.060) serán asequibles y estables, con un mínimo del 7,5% en cada uno de los ámbitos funcionales, lo que equivale a la mitad del Objectiu de Solidaritat Urbana (OSU), fijado en un 15% por el Pla Territorial Sectorial d’Habitatge (PTSH).

Estas propuestas, junto con el resto de medidas no urbanísticas, permitirían alcanzar hasta el 16,4% de vivienda asequible, dando cumplimiento al OSU del 15% previsto por el PTSH, en el conjunto del área metropolitana.

Medidas sostenibles

La planificación urbana también contemplará la preservación y mejora de los espacios libres y equipamientos, con 5.748 hectáreas de espacios libres públicos y 3.147 hectáreas de equipamientos que garantizarán servicios y proximidad a la población, manteniendo una ratio de 25,6 m2² de espacio libre por cada 100 m² de suelo residencial, superior a los 20 m2²exigidos por la normativa vigente.

La movilidad sostenible será otra de las prioridades del plan. Los 240 km de nuevas avenidas metropolitanas permitirán que la mitad del suelo residencial y el 58,2% del suelo industrial se sitúen a menos de 500 metros de rutas de transporte colectivo y vías para movilidad activa. Todo ello se complementará con 735 km de calles estructurantes, 140 km de conectores y casi 1.000 km de ejes verdes, creando una red de transporte eficiente y sostenible.

En cuanto a los recursos naturales, el aprovechamiento de estos será clave en el PDUM. El proyecto prevé reducir el consumo doméstico de energía en un 12% por habitante y en un 19% por unidad de techo de actividad económica, aumentando la autosuficiencia eléctrica del 1% actual al 32%. Respecto a los residuos, se prevé una reducción en la generación de un 5% por habitante y un 18% por superficie de actividad económica. Además, en el ciclo del agua se conseguirá reducir el consumo doméstico por habitante un 4% y un 2% por actividad económica, mientras que el uso de agua procedente de recursos alternativos alcanzará hasta el 58%.

En términos de sostenibilidad climática, la previsión de crecimiento en el área metropolitana en el horizonte 2050 con los modelos de consumos actuales comportará un aumento de la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI) de casi el 16% respecto a la situación actual.

Sin embargo, las propuestas del PDUM contribuyen directa o indirectamente al objetivo de conseguir ciudades neutras en carbono, y pueden incidir en reducir un 24% la emisión de estos gases respecto del escenario de partida, es decir, un 40% en términos netos. Las propuestas más relevantes en este sentido son las asociadas al modelo de movilidad (que representan un 21% de reducción de los GEI actuales), las asociadas a la rehabilitación de los tejidos urbanos (8% de reducción) y las asociadas a la generación de energía renovable en tejidos urbanos y espacios abiertos (8% de reducción).

Un nuevo modelo urbano

El nuevo documento busca potenciar un carácter estratégico y flexible, enfocándose más en el proceso de planificación que en propuestas cerradas y definitivas. La claridad y sencillez del texto se refuerzan para conseguir propuestas claras, lo que permite que el periodo transitorio hasta la redacción del futuro POUMet no sea un tiempo de espera, sino un periodo en el que avanzar en la planificación metropolitana. Además, el PDUM refuerza la seguridad jurídica del planeamiento, garantizando su coherencia con la legislación. Entre los cambios sustanciales, se destacan el establecimiento de criterios para ajustar la clasificación del suelo en determinados supuestos, la redefinición de las Àrees d’Oportunitat Metropolitana (AOM) y la introducción de una nueva figura, las Àrees de Regeneració dels Espais Oberts (AREO), que identifica los ámbitos más singulares que necesitan ser restaurados desde el punto de vista ambiental.

Otro de los conceptos clave son los Espacios de proyecto metropolitano (EPM), aquellos grandes espacios que engloban actuaciones, áreas de interés metropolitano y equipamientos estructurantes, con el objetivo de integrar y/o revertir las fragmentaciones territoriales y urbanas originadas por el paso de infraestructuras y contribuir a reforzar el modelo policéntrico propuesto por el Plan. Esta complejidad requiere de una perspectiva conjunta y de la colaboración entre administraciones.