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El kéfir está de moda. Pero ¿sabemos qué estamos comprando?

Las levaduras son una de las claves de este alimento fermentado, aunque no siempre aparecen mencionadas en su etiqueta. Activia extiende a Portugal la certificación AENOR, que ya obtuvo en España, para verificar su presencia y aportar más información al consumidor.

Activia

Activia / Miguel Esteves

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El kéfir se ha hecho un hueco en la nevera de los españoles. Está presente en casi cuatro de cada diez hogares y la categoría creció un 71% en volumen durante 2025, según datos de Kantar recogidos por Danone. Además, siete de cada diez españoles lo consumen o lo han probado alguna vez, de acuerdo con otro estudio citado por la compañía. Con una oferta cada vez más amplia, surge una pregunta: ¿en qué podemos fijarnos para entender mejor el producto que elegimos?

Las levaduras

Para entender el kéfir hay que empezar por cómo se elabora. En su fermentación intervienen bacterias y levaduras. Estas últimas no son un detalle secundario: forman parte esencial del proceso y constituyen uno de los elementos que lo distinguen de otros alimentos fermentados. Sin embargo, esa información no siempre llega a la etiqueta. Según datos de la Universidad Rovira i Virgili citados en la nota de Danone, el 80% de los kéfires analizados no mencionaba la presencia de levaduras en su etiquetado. El matiz es importante: que no se mencionen no demuestra que no estén presentes; el dato se refiere a la información que recibe el consumidor.

Qué verifica la certificación de AENOR

En este contexto, Activia Kéfir ha obtenido en Portugal la certificación AENOR con la que ya contaba en España. Según la compañía, es el único kéfir certificado por esta entidad en ambos países. Pereo ¿qué significa ese sello? La certificación comprueba tres aspectos concretos: la presencia de levaduras en la fermentación, su declaración en la etiqueta y la aplicación de controles de calidad durante la producción.

De izq. a dcha.: Lina Sá Pinto, directora general de AENOR Portugal y Diogo Costa, director de la división de productos lácteos en Danone Portugal.

De izq. a dcha.: Lina Sá Pinto, directora general de AENOR Portugal y Diogo Costa, director de la división de productos lácteos en Danone Portugal. / Miguel Esteves

Para quien compra el producto, aporta una verificación independiente sobre esas características, más allá de lo que comunica la marca.

Se trata de ofrecer garantías independientes que permitan al consumidor saber qué hay detrás del producto que elige. La extensión de la certificación al mercado portugués da continuidad a ese compromiso.

Pedro Neves

— responsable de Asuntos Regulatorios de Danone

El quid está en la microbiota

Además de conocer cómo se elabora el kéfir, otra línea de investigación busca entender su impacto en la microbiota. Activia está impulsando su primer estudio clínico para evaluar el efecto de su kéfir en ella, desarrollado junto al CSIC y con el apoyo científico de Danone Biome, la plataforma de la compañía especializada en este campo. Según lo anunciado, la investigación contará con más de 500 participantes y se desarrollará durante un año.

La certificación y el estudio responden, por tanto, a preguntas diferentes: una verifica características del producto y de su etiquetado; el otro busca evaluar su impacto en la microbiota. Para el lector, la idea de fondo es sencilla: el interés por el kéfir puede empezar por una tendencia, pero conocerlo mejor pasa por saber cómo se elabora, qué cuenta su etiqueta y qué se está investigando sobre él.