Barcelona destina más de 50 millones de euros anuales a paliar el sinhogarismo
El Programa Municipal de Atención al Sinhogarismo despliega una red de servicios que combina atención en el espacio público, acompañamiento social y administrativo, acceso a alojamiento temporal y apoyo en inserción laboral

Centre Residencial de Primera Acollida Sant Gervasi, situado en la calle del Cister, número 20, de Barcelona / Ajuntament de Barcelona
Raúl Vázquez y Judith Navarro
Más de 1.700 personas duermen en las calles de Barcelona cada noche y unas 2.900 lo hacen en alguno de los centros de alojamiento temporal de la ciudad. El encarecimiento de la vivienda y el incremento del coste de la vida empujan a cada vez más personas a situaciones de vulnerabilidad —incluso si tienen empleo— y son los principales detonantes del aumento del sinhogarismo.
Influyen también factores administrativos y estructurales, como las dificultades para acceder a permisos de residencia y trabajo en el caso de las personas migrantes; y escenarios de especial fragilidad, como problemas de salud física o mental, adicciones, rupturas familiares o soledad.
En muchas ocasiones, es la acumulación de varias de estas variables la que desencadena la pérdida de vivienda. "Tendemos a verlo como una realidad muy lejana, pero cuando todas tus redes de soporte fallan, es fácil caer, es humano", asegura la directora de Serveis d’Atenció al Sensellarisme, Carme Fortea.
Existen infinidad de perfiles de personas sin hogar, no se puede hablar de un colectivo homogéneo. Atento a esta realidad, el Ajuntament de Barcelona impulsa el Programa Municipal de Atención al Sinhogarismo, que acompaña a personas en situación de exclusión residencial y social severa, poniendo siempre sus derechos en el centro. Un modelo que no solo ofrece hospedaje, sino que también brinda apoyo en otros ámbitos clave como la salud, el empleo o la regularización administrativa. Todo gracias a una red de trabajo transversal que atañe a otras muchas áreas —Centro de Urgencias y Emergencias Sociales (CUESB), Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER), Barcelona Activa o cuerpos de seguridad— y que permite desplegar soluciones personalizadas según las necesidades y especificaciones de cada caso. "El alojamiento es una pieza clave del proceso de recuperación, pero no es la única. Debe ir acompañado de un plan que permita resolver otras carencias para que las personas atendidas no sean dependientes de la cobertura que les facilitan los servicios sociales, sino que puedan construir su propio proyecto de vida de forma autónoma", añade Fortea.
El encarecimiento de la vivienda y el aumento del coste de la vida agravan la vulnerabilidad
El programa cuenta con una red de casi 800 profesionales —entre educadores, trabajadores sociales, psicólogos e integradores—, 2.900 plazas en centros de alojamiento temporal y una inversión económica que durante la pasada década ha crecido en un 89%, hasta alcanzar los 51 millones de euros anuales. Este despliegue se articula en colaboración con otras 39 entidades sociales especializadas que forman parte de la Red de Atención a Personas Sin Hogar de Barcelona (XAPSLL), en el marco del Acuerdo Ciudadano por una Barcelona Inclusiva.
Servicios y modelo de atención
Barcelona dispone de diferentes servicios de atención al sinhogarismo centrados en el acompañamiento integral. El primer nivel de asistencia es el Servicio de Atención Social al Sinhogarismo en el Espacio Público (SASSEP), enfocado en detectar y establecer un primer contacto con personas que duermen en la vía pública o en asentamientos de Barcelona. Mediante el trabajo de equipos multidisciplinares, el programa busca establecer un vínculo de confianza con estas personas para ofrecerles atención directa a pie de calle. Daniel Montaner, director del SASSEP, asegura que "al principio estas personas muestran reticencias a dejarse ayudar, pero la clave es construir una relación próxima con los trabajadores sociales a través de escucha activa y empatía".
A partir de entonces, el SASSEP facilita el acceso a servicios sociales, sanitarios y de salud mental; proporciona asesoramiento para la tramitación de documentación básica y empadronamiento; y promueve procesos de recuperación de vínculos familiares y sociales. Además, actúa como observatorio de la problemática del sinhogarismo en la ciudad, aportando conocimiento sobre su evolución. "Las personas sin hogar también son vecinos de Barcelona y no se encuentran en la calle por voluntad propia. Es una situación extremadamente dura que no debería normalizarse entre la ciudadanía y que es más próxima de lo que pensamos", añade Montaner.
Inclusión social
Una vez iniciado el proceso, el Servicio de Orientación y Atención Social al Sinhogarismo (SOASS) es el encargado de acompañar a quienes no tienen arraigo territorial o a aquellas personas con un vínculo medio o alto con los servicios. En una primera fase, ofrece apoyo legal, administrativo, sanitario, laboral, económico y relacional, con el objetivo de consolidar la estabilización personal y social. Se diseña entonces un plan de mejora para cada caso.
Posteriormente, en la etapa de preautonomía, se proporciona apoyo para garantizar ingresos estables e inserción laboral, además de ayuda para acceder a un alojamiento, recurso habitacional o vivienda. El servicio ofrece también atención a familias con menores que viven en condiciones inadecuadas, garantizando una intervención rápida para evitar que la situación empeore.
En cuanto a la detección e identificación de menores y jóvenes migrados no acompañados, el Ajuntament dispone del Servicio de Detección e Intervención con niños, adolescentes y jóvenes migrantes solos (SDI), que realiza prospecciones en el territorio para derivar a estas personas al recurso más adecuado para cada caso. Impulsa también trabajos comunitarios a través de la red vecinal y social del territorio y actúa ante posibles conflictos, al tiempo que ejerce como observatorio del fenómeno migratorio de niños y jóvenes sin referentes adultos en Barcelona.
En paralelo, existe una red de equipamientos municipales que garantiza la cobertura de servicios de alojamiento temporal colectivo. La ciudad dispone de 15 centros con servicios de primera acogida, programas para personas con baja adherencia al plan de mejora y equipamientos especializados para mujeres, jóvenes, personas con problemas de salud mental, convalecientes o en búsqueda activa de empleo. Cada mes, cerca de 800 acuden a estos centros para ser atendidas. Este modelo de recursos responde a la diversidad de perfiles y necesidades existentes. Barcelona es pionera en la segmentación de recursos y servicios, adaptando la atención a las distintas situaciones. Ejemplo de ello es la medida de sinhogarismo femenino del Ajuntament, que reconoce las particularidades de las mujeres en esta situación y plantea recursos específicos para ellas.
La ciudad dispone de un conjunto de servicios que proporcionan atención integral
Por otro lado, el Ajuntament dispone de varios servicios de atención diurna, repartidos en siete centros de día, con 365 plazas simultáneas, donde se ofrecen actividades para fomentar la socialización y promover la autonomía. A ello se suman servicios esenciales como seis centros con espacios de higiene (285 duchas diarias), ocho comedores sociales que proporcionan más de 650 comidas al día, y un servicio de consigna, con 28 plazas, para guardar sus pertenencias personales.
El hogar como prioridad
Barcelona dispone también de varios servicios de alojamiento temporal individual, dirigidos a personas que se encuentran solas o familias en situación de exclusión social y residencial. En total, el gobierno municipal ofrece 13 servicios con un total de 719 plazas. Estos incluyen viviendas de inclusión; equipamientos con servicios colectivos para personas solas, parejas, familias o mayores de 50 años; y los denominados Alojamientos de Proximidad Provisionales (APROP), un modelo de vivienda de construcción rápida y sostenible a partir de contenedores marítimos reciclados.
En materia de vivienda, los servicios sociales disponen también de la modalidad Housing First, pisos permanentes que se ofrecen a personas en situación de sinhogarismo y exclusión social con una larga trayectoria en la calle. Este proyecto sitúa al hogar como eje central del proceso de recuperación y mejora de la calidad de vida, acompañado de un seguimiento socioeducativo que permita la inclusión de estas personas y su total autonomía.
La estrategia municipal para atender al sinhogarismo se completa con el Servicio de Gestión de Conflictos de Ámbito Social en el espacio urbano (SGC), que favorece la mediación y la integración de los distintos servicios y equipamientos del ámbito comunitario. Su labor facilita la convivencia y refuerza la comunicación con la ciudadanía y entidades antes de la apertura de un nuevo centro.
Una red de 39 entidades colabora en la atención a personas sin hogar en Barcelona
Con todo, el abordaje del sinhogarismo se ha consolidado como una prioridad municipal, con más recursos y un protocolo centrado en la persona, sus derechos y sus necesidades. Sin embargo, todavía existen muchos retos. "Hablamos de una problemática estructural, por eso, desde servicios sociales, debemos trabajar estrechamente con otros ámbitos como vivienda, salud, empleo o inmigración, y tejer métodos integrales de ayuda, pero también de prevención", explica Fortea.
En este contexto, el Ajuntament apuesta por reforzar la coordinación entre administraciones. Ha promovido la Taula de Ciutat que se articula de manera paralela y alineada con el Pacto de País sobre el sinhogarismo impulsado por la Síndica de Greuges de Catalunya. El propósito es reforzar la coherencia entre la acción local y las estrategias de país, y liderar desde Barcelona una respuesta colectiva y coordinada.
Taula de Ciutat: Un organismo social compartido
En diciembre de 2025 se constituyó la Taula de Ciutat para tratar el sinhogarismo, un nuevo instrumento impulsado por el Ajuntament que, consciente de la complejidad y la dimensión estructural del fenómeno, plantea la necesidad de construir un compromiso amplio, compartido y profundamente social para prestar una respuesta coordinada y construir soluciones con la máxima garantía de derechos hacia las personas.
La Taula, liderada por el gobierno municipal, se construirá como un espacio de trabajo cooperativo junto con el Síndic de Greuges de Barcelona, y se abre a la participación activa de entidades sociales, sindicatos, colegios profesionales y organizaciones vecinales. Su objetivo es claro, integrar conocimiento experto, mirada técnica y capacidad de innovación para impulsar transformaciones reales en el abordaje del sinhogarismo, alineando estrategias y reforzando el impacto de las políticas públicas.
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