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Primera vuelta

Las deudas asfixian a Brasil y sus ciudadanos en vísperas de las elecciones y condicionarán al próximo presidente

La deuda pública representa el 82% del PIB mientras que 83 millones de brasileños tienen los números en rojo que representan parte de sus mayores angustias

Un motociclista pasa frente a una venta informal de banderas con la imagen del presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y del máximo candidato opositor, Flávio Bolsonaro, en Brasilia (Brasil).

Un motociclista pasa frente a una venta informal de banderas con la imagen del presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y del máximo candidato opositor, Flávio Bolsonaro, en Brasilia (Brasil). / ANDRE BORGES / EFE

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Abel Gilbert

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Buenos Aires
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Luiz Inácio Lula da Silva tiene para este domingo, cuando Brasil celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales, una intención de voto del 39%, cinco puntos más que su rival, el senador Flávio Bolsonaro, según la última encuesta de Indexa/Broadcast. La situación es casi de empate técnico de cara a la segunda vuelta del 25 de octubre. Con el propósito de ensanchar las diferencias, el Partido de los Trabajadores (PT) buscaba amplificar en las redes sociales un reportaje del sitio web PlatôBR, según el cual Bolsonaro participó hace años en fiestas con "chicas de compañía", fue chantajeado por un exsocio y recibió como regalo en 2022 un costoso reloj de un lobista. Suele señalarse que en los últimos años Brasil experimentó un giro cultural conservador y que estos temas podrían impactar en la imagen de un candidato que prometió, en caso de llegar a la presidencia, decretar que Brasil le "pertenece" a Jesús. Muchísimos de electores podrían sentirse horrorizados ante este festival de contradicciones e imposturas. Sin embargo, otro asunto, junto con el de la seguridad urbana, puede ser crucial a la hora de decidirse por Lula o Bolsonaro. "¿Eres uno de los 83 millones de brasileños endeudados?", preguntó el diario carioca O Globo a sus lectores, al ofrecerles una serie de herramientas para salir de la situación que los atenaza y angustia mucho más que la posible vida disipada de un candidato.

El gigante sudamericano cerrará 2026 con un crecimiento del PIB de dos puntos gracias a la expansión de sus exportaciones, especialmente a China. El salario mínimo se ha incrementado por encima de una inflación que, al concluir el año, será de 4,99%. Se calcula que 8,5 millones dejaron de ser pobres durante el tercer gobierno de Lula. El PT no descuidó los programas sociales y, de hecho, en plena campaña, decidió aumentar el plan Bolsa Familia que reciben los sectores menos favorecidos. Lo que el Gobierno considera un logro no parece alcanzar como estandarte en estas elecciones.

Según datos del Servicio de Assessoria S.A de temas crediticios (Serasa), el nivel de endeudamiento en mayo alcanzó al 49% de la población, a pesar de que ocho millones de personas se inscribieron en el "programa" Desenrola del gobierno federal para resolver sus pasivos. Gran parte de esas deudas fueron contraídas con tarjetas de crédito, que cobran un interés cercano al 14%, bancos digitales y prestamistas, pero también se relacionan con las apuestas deportivas y los casinos en línea en donde se pone en juego la desesperada fantasía de un pequeño enriquecimiento salvador. Las autoridades comprobaron que beneficiarios de la Bolsa Familia destinaban parte de ese dinero al juego. Esa fue una de las razones por las cuales Lula acaba de prohibir todas las apuestas electrónicas, conocidas como "bets".

La medida cosechó aplausos y reparos, pero no soluciona a corto plazo los números rojos de esos brasileños que deben decantarse por la reelección presidencial o el hijo del expresidente encarcelado por tramar un golpe de Estado. O Globo hizo un llamado a la responsabilidad cotidiana: salir de las deudas "debe ser un paso urgente", y hay que "identificar cuál es la deuda más grave", priorizar las que tienen intereses más altos. "Hay que anotar todos los gastos en un papel. El problema no está en un gasto aislado, sino en el desequilibrio entre el nivel de vida, los ingresos y la capacidad de ahorro". Los gastos fijos y esenciales "deben oscilar entre el 50% y el 60%" de lo que se recibe. "Los gastos variables, destinados al confort y al placer, no deben superar el 30%". Y, lo más importante: "se debe adaptar el presupuesto de acuerdo con los ingresos, ajustándolo".

Las cuentas públicas

La palabra "ajuste" y el verbo "ajustar" ocupan en plena campaña un lugar relevante porque, sostienen los especialistas, definirá el rumbo de la economía más importante de Sudamérica. El empresariado y los consultores consideran un imperativo adoptar medidas para poner freno al aumento de la deuda pública que representa el 82% del PIB. Lo que sucede con millones de ciudadanos de a pie también le compete al Estado. De acuerdo con el diario paulista Folha, a finales de 1984, el último año completo de los militares en el poder, Brasil debía el equivalente al 53,8% de su PIB. "La deuda, que en ese momento era impagable, provocó el alza del dólar, una inflación descontrolada y recesiones económicas, en lo que se conoció como la década perdida. Los pagos no se regularizarían hasta 1994".

En la actualidad, el Gobierno tiene un gasto récord, un nivel sin precedentes que era aceptado durante el período excepcional de la pandemia. "Aunque es menos dramático endeudarse en moneda nacional y no hay perspectivas de un desastre como el de la década de 1980, el monto de la cuenta que hay que pagar amenaza con paralizar al próximo presidente". Brasil tiene un nivel de gasto similar a Canadá y muchos países europeos. Para Folha es insostenible un déficit fiscal del 9% del PIB. Bolsonaro se ha subido al caballo de la austeridad extrema en la campaña e, inspirado en el argentino Javier Milei, se ha rendido al culto de la tijera, la convirtió en su símbolo en lugar de la "motosierra" del anarco capitalista. Propone eliminar 10 ministerios y retomar el programa de privatizaciones que su padre no pudo llevar a cabo. Lula, en cambio, promueve otra estrategia de contención que no perjudique los programas sociales ni afecte el papel del Estado en la promoción de la industria, el crédito y las inversiones en infraestructura.

La paradoja de este momento previo a la primera vuelta es que los "bets" inyectaban en el Estado unos 50 millones de euros en concepto de impuestos. Al ser erradicadas las apuestas en línea se puso fin al llamado "tributo al pecado". Esa suma deberá recaudarse con otros medios. "Será necesario prever un aumento adicional en la tasa que pagan todos los sectores de la economía —que, como ya se sabe, será elevada debido a la extensa lista de excepciones aprobada por el Congreso", advirtió Folha.

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