Peio Belausteguigoitia: "La inteligencia artificial democratiza el conocimiento y nos hace replantear a todos cómo nos relacionamos"
BBVA y EL PERIÓDICO reúnen a representantes de la Generalitat, FemCat, la Fundació i2CAT e HIPRA para analizar cómo la inteligencia artificial puede impulsar la competitividad del tejido empresarial catalán sin perder de vista el talento y la transformación de las organizaciones

Peio Belausteguigoitia, durante la mesa redonda sobre la "IA aplicada a la empresa: innovación y crecimiento"

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta cada vez más presente en las empresas. Sin embargo, incorporarla no significa necesariamente aprovechar todo su potencial. El reto está en identificar dónde aporta valor, integrarla en los procesos de trabajo y preparar a las organizaciones y a sus trabajadores para una transformación que va más allá de la tecnología. Esta ha sido una de las principales reflexiones de la jornada 'IA aplicada a la empresa: innovación y crecimiento', organizada por BBVA y EL PERIÓDICO.
Mejorar la relación con los clientes
La IA está modificando el funcionamiento interno de las grandes compañías y su relación con los usuarios. Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA en España, ha recordado que la IA generativa ya existía antes de ChatGPT, pero que el lanzamiento de esta herramienta, en noviembre de 2022, contribuyó a democratizar su acceso. En apenas dos meses alcanzó los 100 millones de usuarios, ha destacado.
"Creo que democratiza el conocimiento y nos hace replantear a todos, desde el punto de vista de empresa y también desde el punto de vista de usuario, cómo nos relacionamos", ha afirmado. A su entender, esta expansión también ha elevado las expectativas de los consumidores, que reclaman que su interacción con las compañías sea cada vez más útil y sencilla.
En BBVA, la IA se aplica en ámbitos como la relación con los clientes, la gestión de operaciones y el análisis de riesgos. Belausteguigoitia ha explicado que el banco trabaja para mejorar los procesos internos, agilizar la gestión y facilitar la programación informática. También ha destacado el desarrollo de Blue, un asistente integrado en la aplicación que permitirá interactuar con los servicios del banco de una manera más conversacional.

Natàlia Ríos y Peio Belausteguigoitia. / Maite Cruz
Uno de los principales desafíos, sin embargo, consiste en pasar de las pruebas iniciales a una aplicación a gran escala. El directivo ha reconocido que conectar las herramientas con los sistemas y los datos de una entidad financiera requiere un trabajo importante. "El reto realmente complicado es pasar del caso de uso a la industrialización de la utilización de la IA", ha señalado.
La seguridad y los límites de esta tecnología también han centrado parte de su intervención. Belausteguigoitia ha recordado que la IA puede ser utilizada tanto por actores malintencionados como por quienes trabajan para protegerse de ellos. "Del mismo modo que avanzan tecnológicamente los malos, también avanzamos e innovamos los buenos", ha afirmado, antes de destacar la importancia de la inversión en ciberseguridad y de la formación de los usuarios.
Una adopción desigual según el tamaño de la empresa
La implantación de la inteligencia artificial avanza a diferentes velocidades en el tejido empresarial catalán. Según los datos de Idescat correspondientes al primer trimestre de 2025, el 24% de las empresas catalanas con diez o más trabajadores y conexión a internet utilizaba esta tecnología. Entre las compañías de menos de diez empleados, el porcentaje se situaba en el 15%. La diferencia también se aprecia según la dimensión de las organizaciones: el uso alcanza el 48,7% en las empresas de 250 trabajadores o más, frente al 21,2% de las que tienen entre diez y 49 empleados.
Aunque la tecnología está cada vez más presente en las conversaciones empresariales, su incorporación todavía se encuentra en una fase inicial para buena parte de las compañías. Muntsa Vilalta, directora general de FemCat, ha explicado que los directivos observan la IA principalmente desde la perspectiva de la competitividad y la productividad. Sin embargo, ha advertido de que existen diferencias entre sectores: "Hay sectores que están más maduros a la hora de implantar inteligencia artificial, como por ejemplo el sector bio, y otros que no tanto".
Vilalta también ha puesto el acento en la necesidad de conectar el mundo empresarial con los centros de conocimiento e innovación. "En Catalunya tenemos un muy buen ecosistema de conocimiento e innovación", ha destacado. A su juicio, todavía existe "mucho recorrido" para reforzar la vinculación entre ambos ámbitos y facilitar que las empresas puedan aprovechar las nuevas herramientas.
De experimentar a transformar el negocio
Uno de los principales retos consiste en dejar atrás las pruebas aisladas y conseguir que la IA tenga un impacto real en el funcionamiento de las compañías. Para Sergi Figuerola, director de la Fundació i2CAT, la velocidad a la que evoluciona esta tecnología está modificando incluso las bases de la investigación. "Estamos cambiando los fundamentos", ha advertido. Y ha resumido el ritmo de los avances con una reflexión: "Hace seis meses estábamos con la IA generativa y ahora estamos con la IA agéntica, y de aquí a seis meses no sé decirte en qué estaremos".
El investigador ha alertado de que la tecnología avanza más rápido que la capacidad de adaptación de las organizaciones. "¿Está preparada la sociedad, las empresas para este avance exponencial? No, no lo están, sinceramente, es la realidad", ha afirmado. Por eso, considera que las compañías deben conocer bien su propia actividad antes de incorporar nuevas herramientas y tener claro qué quieren cambiar.
"Es muy fácil coger un ChatGPT o coger otra herramienta, pero lo importante es que tienen que entender que estamos en una situación en la que se debe transformar el negocio", ha señalado. Figuerola ha insistido en que el objetivo no puede limitarse a mejorar una tarea concreta: "No se trata de hacer un proceso, se trata de transformar tu organización".
Para conseguirlo, ha defendido la importancia de identificar los procesos en los que la IA puede aportar valor, disponer de datos de calidad y conocer las distintas tecnologías disponibles. También ha reclamado formación para que las empresas puedan tomar decisiones informadas y no se dejen llevar por cada novedad que aparece en el mercado.

De izquierda a derecha: Sergi Saborit, subdirector de EL PERIÓDICO; Jaume Miralles, director general de Inteligencia Artificial de la Generalitat de Catalunya; Muntsa Vilalta, directora general de FemCat; Sergi Figuerola, director de la Fundació i2CAT; y Sergi Valls, director de IT de la farmacéutica HIPRA. / Maite Cruz
El talento, una pieza central del cambio
La transformación tecnológica también plantea interrogantes sobre el futuro del empleo y las capacidades que necesitarán los trabajadores. Vilalta ha recordado que el impacto de la IA va más allá de la competitividad empresarial: "Afecta a las personas y afecta a la sociedad". Entre los desafíos que ha mencionado figuran el liderazgo, el cambio organizativo, la cultura de empresa y la gestión del miedo de quienes temen perder su puesto de trabajo.
"¿Cómo somos capaces de hacer mejor comunicación interna?", se ha preguntado la directora general de FemCat, que ha situado el talento entre los elementos centrales de la transformación. En este sentido, ha destacado que, además de los conocimientos tecnológicos, las empresas necesitan trabajadores con creatividad, capacidad para trabajar en equipo y adaptación al cambio.
La dificultad para encontrar profesionales también se refleja en el ámbito industrial. Vilalta ha explicado que un estudio sobre el talento en este sector detectó que el 58% de los perfiles demandados no se cubren. De estos, aproximadamente la mitad están vinculados a los oficios y los trabajos manuales, mientras que la otra mitad corresponden a perfiles tecnológicos. "Está bien la tecnología, pero tecnología y personas, y qué preguntas nos tenemos que hacer, pienso que es un tema que debemos abordar de manera constante en nuestras empresas", ha defendido.
La directiva ha concluido que la transformación exige que cada compañía se plantee hacia dónde quiere avanzar y qué valores quiere mantener. "Es fácil de decir y muy difícil de hacer", ha reconocido sobre la capacidad de adaptación al cambio.
Apuesta por la adopción y la formación
La Administración pública también se enfrenta al desafío de incorporar la inteligencia artificial a sus procesos y servicios. En noviembre de 2025, la Generalitat presentó la Estrategia de Inteligencia Artificial de Catalunya 2026-2030, una hoja de ruta que contempla el desarrollo de infraestructuras, el intercambio de información, el apoyo a las empresas y el uso responsable de esta tecnología.
Jaume Miralles, director general de Inteligencia Artificial, Eficiencia y Datos de la Generalitat, ha explicado que el plan contempla diferentes líneas de actuación, entre ellas el impulso de infraestructuras, la formación y el acompañamiento a las empresas. También prevé facilitar el acceso a capacidad de computación pública para aquellas compañías que quieran entrenar sus propios modelos.
En el ámbito de la Administración, Miralles ha señalado que la implantación de la IA no puede limitarse a agilizar los trámites. "La gente tiende a pensar en los trámites, pero pensemos en la Generalitat de Catalunya: tenemos entre el sector público y la sanidad 250.000 o 300.000 personas", ha explicado. Por ello, ha defendido que la transformación debe alcanzar también la manera de trabajar de los empleados públicos.
"Todos tienen que conocer la inteligencia artificial, conocer estas herramientas de asistentes", ha afirmado. La Generalitat ha puesto en marcha formación para sus trabajadores con el objetivo de que aprendan a utilizar estas aplicaciones y puedan identificar tareas susceptibles de automatización. Miralles ha resumido el siguiente paso con una pregunta que quiere trasladar a los equipos: "¿Y por qué esta tarea no la automatizamos?".
El director general ha explicado que la intención es que los propios funcionarios y unidades puedan detectar necesidades y proponer soluciones, en lugar de imponer desde arriba los casos de uso. Cuando diferentes departamentos identifican problemas similares, la Administración puede estudiar cómo extender una misma solución al conjunto de la organización.

Jornada sobre inteligencia artificial / Maite Cruz
Elegir bien dónde aplicar la IA
La experiencia de HIPRA refleja la importancia de abordar la implantación de la IA desde una perspectiva práctica. Sergi Valls, director de IT de la compañía farmacéutica, ha explicado que la empresa lleva años utilizando herramientas como el aprendizaje automático, antes incluso de la expansión de la IA generativa. Para ello, ha subrayado, disponer de datos sólidos y fiables resulta fundamental: "El combustible de la IA son los datos, por tanto, lo que tenemos que conseguir es el máximo de datos, los más robustos y de la mayor calidad posible".
Valls ha defendido que la compañía no incorpora esta tecnología por seguir una moda, sino cuando permite resolver necesidades concretas. "La aproximación que hacemos es totalmente pragmática: la aplicamos allí donde tenga sentido, donde tenga retorno y donde aporte valor", ha explicado.
Entre los ámbitos en los que HIPRA ya utiliza estas herramientas figuran el diseño y la modelización de proteínas, el análisis de grandes volúmenes de datos, la producción y el desarrollo informático. También ha mencionado una aplicación de reconocimiento de imágenes capaz de detectar determinadas enfermedades.
El directivo ha insistido en que la implantación de estas herramientas debe formar parte de una estrategia de transformación digital más amplia. En este sentido, ha explicado que la compañía trabaja en un programa transversal para mejorar la productividad de los trabajadores y transformar procesos. La clave, ha reiterado, es no incorporar tecnología sin una finalidad concreta: "Realmente no queremos ponerla porque esté de moda, sino porque vemos que hay un retorno evidente y nos aporta valor".
Las intervenciones han dejado una idea compartida: la inteligencia artificial ofrece oportunidades para mejorar la productividad, innovar y reforzar la competitividad, pero su incorporación no puede reducirse a adoptar la última herramienta disponible. El reto está en saber para qué se utiliza, preparar a las personas y transformar las organizaciones para que la tecnología se traduzca en resultados.
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