Una tecnología del agua que funciona como un laboratorio de bolsillo
La compañía Blueming Biotech se inspira en la química forense para crear herramientas digitales para realizar análisis en el sector agrícola y medir la contaminación de nitratos, fosfatos y metales pesados

El Econometrix Nano es el dispositivo físico que lleva a cabo los análisis, pero su utilidad depende del software que lo acompaña / Iván J. Urquízar
Blueming Biotech nace como resultado de una combinación entre conocimientos profesionales y circunstancias personales. Entre 2011 y 2020, su fundador, Rafael Herena, vivió en distintos países de Europa, principalmente Irlanda y Países Bajos. En este último, trabajó en una empresa especializada en química forense, que utilizaba una tecnología que actualmente se aplica en Blueming Biotech. Justo antes de la pandemia, decidió regresar a España junto a su familia. Se planteó por qué no aprovechar esa tecnología para medir contaminantes como nitratos, fosfatos, y metales pesados, entre otros.
Así nació Blueming Biotech: del conocimiento de una tecnología originalmente aplicada al ámbito forense, que ahora se emplea para analizar elementos químicos con un alto impacto ambiental y legal en campos como la agricultura, el agua potable o la contaminación.
El valor diferencial de la tecnología de Blueming radica en su capacidad para realizar análisis directos. A diferencia de otras tecnologías que miden contaminantes de forma indirecta —por ejemplo, evaluando la conductividad del agua como un indicador aproximado—, la solución desarrollada ofrece datos precisos sobre la composición real del agua.
La conductividad puede reflejar salinidad alta por sodio, pero no necesariamente por nitratos. En cambio, el dispositivo desarrollado por esta empresa, llamado Ecomety Nano, permite realizar un análisis directo con una simple gota de agua, utilizando un protocolo patentado. Este dispositivo portátil, que cabe en la palma de la mano, funciona como un laboratorio de bolsillo que determina con precisión la concentración de diversos iones como nitratos, amonio y fosfatos, entre otros, explica Herena.
Actualmente, la aplicación más destacada de esta tecnología se encuentra en el análisis de la calidad del agua en contextos extremos, como zonas afectadas por catástrofes naturales, conflictos armados o países con baja infraestructura. En estos entornos, donde el agua potable puede mezclarse con aguas residuales, el dispositivo permite identificar si el agua es segura para el consumo humano. La relevancia de esta solución ha sido reconocida incluso por la Unesco, que ya ha mostrado interés en su implementación.
El Ecometry Nano es el dispositivo físico que lleva a cabo los análisis, pero su utilidad depende del software que lo acompaña. Puede aplicarse en sectores como la agricultura, la ecología, la salud ambiental y la defensa civil. El verdadero valor añadido reside en los protocolos de análisis patentados tanto en Europa como en Estados Unidos.
Actualmente, Blueming Biotech tiene su sede en San Pedro del Pinatar . El proyecto comenzó como un esfuerzo individual desde un despacho en casa y, gracias al apoyo del Instituto de Fomento, se trasladó al Centro Europeo de Empresas e Innovación (Ceeic). Desde entonces, la empresa ha experimentado un crecimiento gradual. ReRecientemente,e realizó una primera ampliación de capital, por lo que el fundador ya no es el único propietario. Hoy en día, exporta unidades a Alemania y Países Bajos, así como a países de Sudamérica y Norteamérica. Aunque comenzaron exportando sin una base sólida en España, actualmente también están ganando presencia en el mercado nacional.
La empresa ha experimentado una gran transformación desde sus inicios. Ha pasado de ser un prototipo casero a convertirse en un dispositivo comercializado internacionalmente. El recorrido ha sido complejo, ya que se trata de una empresa de tecnología profunda (deep tech), lo que implica años de desarrollo e inversión antes de obtener ingresos reales. Además, han logrado demostrar, con datos y resultados, que su tecnología funciona.
«Todo apunta a que las luchas del futuro crecerán y serán por el agua»
Rafael Herena practica tres horas a la semana karate aunque, entre bromas, cuenta que no aspira a ser un karateka. Y es que el buen humor de Rafael es una de sus grandes cualidades, algo que traslada a todos los aspectos de su vida personal y profesional. Su mayor tiempo del día ahora lo ocupan sus hijos de dos y cinco años, Eva y Noa. Viaja muchísimo debido a su compañía, Blueming Biotech, que le roba la vida, en el buen sentido de la palabra, como él mismo dice. Se licenció en Ciencias del Mar en la rama de Industrial por lo que tiene claro su pasión: la mar.
¿Qué le inspira para seguir creando en Blueming Biotech?
Me inspira el conectar ciencia y tecnología para resolver problemas reales con impacto directo en la sostenibilidad. Nuestra misión no es solo innovar por innovar, sino crear soluciones que cuiden el entorno, mejoren la eficiencia de sectores clave y contribuyan a un futuro más responsable y sostenible.
¿Qué proyectos le resultan más disruptivos o relevantes y por qué?
Los proyectos que considero más relevantes son aquellos que permiten gestionar nutrientes como nitratos y fosfatos de manera precisa y práctica. En sectores como la agricultura o la acuicultura esto no es solo un ahorro económico, sino un requisito ambiental y legal. Nuestra tecnología propia es disruptiva porque sustituye métodos limitados como la conductividad por análisis reales, aportando datos exactos que permiten decisiones sostenibles y responsables.
¿Cómo conectan sus valores personales con los de la empresa?
Mis valores personales siempre han estado ligados al compromiso, la búsqueda de soluciones reales y el deseo de generar un impacto positivo en el entorno. Blueming Biotech representa exactamente eso: aplicar ciencia para crear tecnologías útiles que mejoren la sociedad y el medio ambiente, sin vender humo ni soluciones incompletas. Esto no significa que todo sea inmediato; preparar la tecnología para que sea aplicable y adaptarla a distintos usos y circunstancias supone retos constantes que debemos superar como equipo.
¿En qué se diferencia Blueming Biotech frente a otras empresas?
Nos diferenciamos porque hemos creado sensórica propia, no usamos sensores de terceros conectados a plataformas. Nuestra tecnología patentada elimina reactivos y calibraciones constantes, es más precisa y sostenible e incluye sistemas que permiten automatizar múltiples procesos.
¿Cómo visualiza la empresa dentro de 50 años?
Veo a Blueming como un referente global en sensórica avanzada y gestión ambiental, expandida en múltiples sectores más allá de la agricultura y el agua. Un equipo fuerte y diverso, desarrollando tecnologías que hoy no imaginamos y siendo clave en la sostenibilidad y gestión inteligente de los recursos naturales en todo el mundo.
¿Por qué eligió este camino?
Porque siempre quise aplicar la ciencia para crear soluciones reales y útiles, no quedarme solo en la teoría. Después de vivir diez años en el norte de Europa, valoro profundamente el entorno privilegiado donde vivo ahora, cerca del Mar Menor. Tener dos hijas pequeñas me impulsa a aportar mi parte para proteger este entorno y crear un futuro mejor.
¿Cuáles son sus nuevos retos?
Mis principales retos ahora son seguir desarrollando y validando nuestra tecnología para nuevos sectores y consolidarla en el mercado, y a nivel personal, encontrar un equilibrio real entre la exigencia de emprender y dedicar tiempo de calidad a mi familia, manteniendo la energía y visión para liderar Blueming hacia sus próximos grandes objetivos.
¿Cree que las luchas del futuro serán por el agua?
Sin ninguna duda. De hecho, ya comenzamos a ver las primeras señales de tensiones entre territorios por el acceso al agua, y todo apunta a que esta situación se agravará en el futuro. El cambio climático está alterando los patrones de precipitaciones y afectando directamente a la disponibilidad de este recurso. A esto se suma el aprovechamiento intensivo, el agotamiento y, en algunos casos, la contaminación de las reservas hídricas, lo que convierte al agua en un bien estratégico cuya gestión y control generarán disputas cada vez más relevantes entre regiones y países.
¿Qué piensa del aprovechamiento del agua en Murcia?
Creo que en Murcia podemos considerarnos punteros en materia de aprovechamiento del agua. Partimos de una situación complicada, ya que no es precisamente una de las zonas más húmedas de España ni de Europa, pero hemos aprendido a gestionar este recurso con gran eficiencia. Los sistemas de aprovechamiento y reutilización del agua en la región son de los más avanzados, hasta el punto de que se aprovecha prácticamente cada gota. Esto responde tanto al elevado coste económico del agua como a su gran valor ambiental y social. Es un motivo de orgullo para Murcia y un ejemplo a nivel nacional e internacional.
¿Qué hace cuándo no trabaja?
Paso la mayoría de mi tiempo con mis dos hijas pequeñas, que dan mucho trabajo pero también muchísima alegría. Disfruto mucho de la naturaleza, del clima y de vivir cerca del Mar Menor, un lugar privilegiado que valoro cada día más tras mi etapa en el norte de Europa.
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