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Patrimonio colombiano

Cartagena de Indias, historia, literatura y Caribe

Murallas, literatura, gastronomía, barrios populares y manglares conviven en esta ciudad colombiana, ahora conectada con Madrid mediante un vuelo directo

Centro histórico de Cartagena de Indias declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Centro histórico de Cartagena de Indias declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Carlos Vidal

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Cartagena de Indias ha vivido siempre de cara al mar. Fundada en 1533, su posición en el Caribe la convirtió en uno de los principales puertos del imperio español en América y también en objetivo de numerosos ataques. De aquel pasado permanece un extraordinario sistema de murallas y fortificaciones que, junto al puerto y el conjunto monumental, fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1984. Hoy, ese legado forma parte de una ciudad donde la historia convive con una intensa vida en sus calles.

La visita a Cartagena comienza, casi inevitablemente, en la Ciudad Amurallada. Tras atravesar la Torre del Reloj, la plaza de los Coches da paso a un entramado de calles que conduce a San Pedro Claver, Santo Domingo y el barrio de San Diego. Entre iglesias, patios y balcones cubiertos de flores aparecen comercios de artesanía, museos y palenqueras, que con sus coloridos trajes venden fruta a turistas y locales. El centro conviene recorrerlo sin prisa y regresar al atardecer, cuando las plazas, terrazas y azoteas se llenan y las murallas se convierten en uno de los mejores lugares para contemplar el mar y la puesta de sol.

Conoce a las Palenqueras de Cartagena, símbolos de la resiliencia, la cultura y el alma de Colombia con sus cestas de frutas equilibradas.

Conoce a las Palenqueras de Cartagena, símbolos de la resiliencia, la cultura y el alma de Colombia con sus cestas de frutas equilibradas. / cedida

La ciudad de García Márquez

En esas mismas calles se encuentra otra Cartagena, la que inspiró a Gabriel García Márquez. El escritor llegó en 1948 para trabajar en el periódico El Universal y mantuvo desde entonces una estrecha relación con la ciudad. Su ambiente caribeño, los patios coloniales y el puerto remiten a novelas como El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios. Esta última tiene un vínculo directo con el antiguo convento de Santa Clara y es que en 1949, García Márquez cubrió como periodista la apertura de unas criptas, un episodio que décadas después inspiraría la novela.

El convento alberga hoy el Sofitel Legend Santa Clara, que conserva su claustro y parte de la arquitectura original. Aunque no es el único edificio histórico que ha encontrado una nueva función. El nuevo Four Seasons Hotel and Residences Cartagena ocupa el antiguo Club Cartagena el que fue el convento de San Francisco, del siglo XVI, en las inmediaciones de Getsemaní. Son dos ejemplos de cómo el pasado sigue presente en la oferta hotelera de la ciudad.

También es posible seguir las huellas del Nobel a través de rutas que combinan literatura y gastronomía, con paradas para probar frutas, dulces y especialidades callejeras. Para continuar el recorrido culinario, el quiosco Palito de Caucho es conocido por sus patacones con queso costeño; Candé propone cocina cartagenera y música en vivo, mientras que deIndias explora los sabores del Caribe cerca del parque Centenario.

Centro histórico de Cartagena de Indias.

Centro histórico de Cartagena de Indias. / cedida

Del centro histórico a Getsemaní

Al otro lado de las murallas, Getsemaní invita al visitante a un cambiar de escenario. Este antiguo barrio de artesanos y trabajadores, ligado a la independencia de Cartagena, ha experimentado una intensa transformación turística, aunque mantiene buena parte de su actividad en la calle. Aquí es imprescindible pasar por el callejón Angosto y la plaza de la Trinidad, donde al caer la tarde se mezclan vecinos y turistas entre puestos de comida y música callejera

La noche puede continuar de vuelta en el centro histórico. Las azoteas, como la del hotel Townhouse, permiten contemplar las cúpulas y tejados desde arriba; a poca distancia, Alquímico ocupa una antigua casona colonial y se ha convertido en una de las coctelerías más conocidas de la ciudad.

El color callejero de Getsemani.

El color callejero de Getsemani. / cedida

Más allá de las murallas

Pero para descubrir un paisaje totalmente diferente hay que dirigirse al norte, hasta La Boquilla. Junto a esta comunidad pesquera afrocaribeña se extiende la Ciénaga de la Virgen, cuyos manglares forman canales que pueden recorrerse en pequeñas embarcaciones tradicionales. Las excursiones guiadas por habitantes de la zona permiten conocer la fauna y las prácticas de pesca locales.

Otra posibilidad es cruzar en lancha hasta Tierra Bomba, frente a la ciudad. Además de playas y poblaciones como Bocachica y Punta Arena, la isla conserva fortificaciones como el Fuerte de San Fernando, levantado en el siglo XVIII para proteger la entrada a la bahía. En el trayecto de regreso, las murallas del casco antiguo y los edificios contemporáneos de Bocagrande aparecen en una misma panorámica. Una imagen que resume bien Cartagena, una ciudad cuya historia y paisaje no se entienden sin el Caribe.

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Vista aérea de Cartagena de Indias. / cedida

Volar directamente desde Madrid

Desde julio de 2026, World2Fly conecta Madrid y Cartagena de Indias con un vuelo directo semanal, los viernes, en Airbus A350. NewBlue, turoperador del mismo grupo ofrece además paquetes de nueve días y siete noches que incluyen vuelo, alojamiento y servicios en destino, así como combinados entre el centro histórico, la playa e Isla Barú, o incluso entre otras ciudades dentro del mismo país.